Nalbandian estuvo muy cerca de vencer a Nadal
La tendencia no era buena. Le costaba progresar en los torneos; llevaba 19 meses sin victorias ante los top 10. Pero David Nalbandian cambió, una sensible mejoría en el aspecto físico acompañó a su juego repleto de talento, y el cordobés volvió a ser protagonista. Es cierto: ayer le tocó perder ante Rafael Nadal. Pero le ofreció combate de igual a igual a un competidor enorme durante 2 horas y 40 minutos; estuvo a un par de puntos de la victoria, aun cuando está claro que dos puntos, frente a un adversario calificado como Rafa, es muchísima distancia. Le tocó perder por 4-6, 7-5 y 6-4, pero Nalbandian tiene razones para sentirse más que satisfecho con su producción en Indian Wells.
El Rey David llegaba a este encuentro ante el número 2 del mundo con un par de buenos antecedentes, como sus triunfos sucesivos ante Janko Tipsarevic y Jo-Wilfried Tsonga, otros integrantes del lote de los diez mejores del ranking, después de 19 meses sin festejos ante adversarios de esta jerarquía. Dos victorias importantes para ganar en confianza y con el ritmo necesario para estar bien preparado para un cruce ante un jugador distinto, como lo es Rafa.
Nalbandian, amante de los grandes desafíos, planteó bien su estrategia: búsqueda sobre la derecha de Nadal para cerrar con el revés paralelo, puntos cortos para evitar el desgaste, juego profundo, cambios de ritmo y solidez en el saque para no ofrecerle resquicios al español. El plan le salió a la perfección durante un largo rato; así se llevó el primer set y estuvo muy cerca de conseguir un break en el arranque del segundo, pero Nadal escapó de lo que podría haber sido un quiebre crucial para el desarrollo del partido. De a ratos, el español se mostraba fastidiado, sin poder encontrar la manera de resolver la trama que le proponía el cordobés.
Nalbandian llegó a estar 6-4, 5-4 y 30-30 con el saque de Rafa; el español volvió a eludir la guadaña y, enseguida, aprovechó un bajón de intensidad en su rival. Un passing cruzado a la carrera le dio el impulso, y el cordobés se equivocó con un drop que dejó en la red y una doble falta para ceder su saque por primera vez. El número 2 del mundo tomó la llave y se adueñó del partido. Esa impresión de que el duelo cambiaba de manos se acentuó con un pasaje errático de Nalbandian, que quedó 2-5 en el tercer capítulo. El drama se estiró unos minutos porque el unquillense recuperó un quiebre, y tuvo dos ocasiones para igualar en 5; sin embargo, otro drop fallido y una volea de Nadal le abrieron la puerta a la definición. Rafa lo gritó con furia, claro desahogo de un triunfo que le demandó mucho sudor.
Pese a la caída, el hecho de sostener una lucha de alta intensidad frente a Nadal es un buen síntoma para Nalbandian. Si bien el cordobés mantenía la calidad en el juego y la mentalidad positiva y la autoestima alta, las lesiones que lo habían acompañado durante los últimos tiempos no le permitían regularidad en el circuito. De hecho, el año pasado, luego de llegar a la final de Auckland en enero, no volvió a las etapas más trascendentes de un torneo hasta la reciente semifinal en la Copa Claro, en Buenos Aires. Aquel torneo de Auckland 2011 había sido, también, el último certamen en el que había logrado cuatro victorias sucesivas.
La llegada hasta los cuartos de final en el primer Masters 1000 de la temporada le permitirá a Nalbandian una importante escalada en la clasificación de la ATP. El cordobés, que está ubicado en la 74ª posición, aparecerá el lunes próximo en el puesto 50°, aproximadamente. Su avance, por otro lado, invita al optimismo, pues no tiene puntos por defender en Miami, la próxima gran cita, y tampoco en la gira europea de canchas lentas, con la posibilidad, cada vez con mayor certeza, de estar más cerca de otro objetivo, el de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres. Aunque para ello falta mucho. En el medio estará, como siempre, la Copa Davis, la gran obsesión de su carrera.
A esta altura, el desafío para David es el de mantener la buena condición con la que se lo vio sobre el cemento californiano. A los 30 años, Nalbandian demostró que, si el físico lo acompaña, aún puede brindar grandes espectáculos, conseguir muy buenos resultados, y volver a ser ese jugador capaz de poner en aprietos a los mejores del mundo.
Sube en el ranking. Nalbandian comenzó el año como el número 87 del mundo. Hoy mostró un nivel de top 5, pero desde el lunes estará alrededor del puesto N°50. Su próxima escala será el Masters 1000 de Miami, donde le fue concedida una wild card -igual que aquí en Indian Wells-, pero finalmente no la necesitará por la baja de Stanislas Wawrinka.
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