Nalbandian quiere estirar su racha ganadora frente a Murray
Verlo jugar produce amnesia . Cualquiera de los presentes en el Rexall Centre que ayer vieron como David Nalbandian despachó a Robin Soderling con un trabajado 4-6, 6-4 y 6-1, seguramente habrá borrado de su memoria esos catorce meses grises en la carrera del cordobés, marcados por una operación de cadera y una serie de problemas musculares que le permitieron disputar apenas 13 partidos en ese lapso. Aquel jugador hundido en una incertidumbre incómoda es la contracara del que ayer consiguió su undécima victoria en fila , para darle forma a su mejor serie profesional y ubicarse en los cuartos de final del Masters 1000 de Toronto (2.430.000 dólares; cemento). Esta tarde, no antes de las 14 hora argentina, la nueva valla a superar será el escocés Andy Murray, cuarto preclasificado y campeón vigente de este certamen.
Después de un par de jornadas agobiantes, ayer el clima hizo un guiño para que David pudiera desplegar su artillería, a pesar de la sobrecarga que arrastra debido a los nueve partidos disputados en los últimos once días. Una mañana templada y con un nivel de humedad moderado ayudó al cordobés a exponer un juego que fue in crescendo a lo largo de las dos horas y ocho minutos que duró el choque ante el número 5 del escalafón mundial, a quien aventajaba 5-1 en enfrentamientos personales.
El inicio del partido, con un quiebre en el primer game, avizoraba un panorama alentador para el pupilo de Luis Lobo, pero el sueco no tardó en recuperar la efectividad de su servicio (8 aces y 78 por ciento de puntos ganados con el primer saque en ese set), emparejó los números, trabajó sobre los errores de Nalbandian y, tras lograr un quiebre decisivo en el octavo game, cerró el capítulo en 48 minutos.
De un comienzo deslucido, en el que se quebraron el servicio en tres games consecutivos, Nalbandian salió mejor parado de cara al desarrollo de ese segundo set, en el que empezó a mover a su rival y lo sometió con la profundidad de su derecha. Cuando el europeo apretó, el cordobés afrontó con autoridad las dos chances de quiebre que enfrentó. Con esos argumentos se quedó con esa manga y doblegó definitivamente la resistencia de Soderling, que pareció haber entregado todo lo que tenía en esa fracción del encuentro y casi no ofreció resistencia en el capítulo final. Allí se vio la mejor versión de David, que incluso se permitió algunos destellos de calidad antes de ver cómo una derecha larga del sueco en el séptimo game le ponía el broche a una de esas victorias que cotizan muy alto.
En la carrera por recuperar el terreno perdido, los 180 puntos que se aseguró con los tres triunfos en Toronto dejan a Nalbandian con buenas chances de llegar al US Open como cabeza de serie. Esta tarde, ante Murray, no sólo intentará garantizar ese lugar sino que también procurará reinsertarse definitivamente en la danza de los grandes.
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