NALBANDIÁN RECUPERADO DE UN DESGARRO, GANÓ EN SU DEBUT EN EL ABIERTO DE ESTADOS UNIDOS
Puño cerrado, no demasiada euforia y mucho cansancio. David Nalbandian acaba de vencer al holandés Dennis van Scheppingen 6-4, 7-6 (7-5) y 6-3 en su debut en el Abierto de Estados Unidos, aunque la victoria pasa a ser una anécdota. El tema es que el cordobés había vuelto a jugar. Y tratándose de la versión 2004 de Nalbandian, no es poca cosa.
Tras arribar a las semifinales de Roland Garros, una lesión en las costillas lo alejó por algo más de un mes del circuito. Volvió en Montreal, pero sólo jugó un partido y fue derrota. Luego vino el desgarro en los isquiotibiales que levantó la polémica por su deserción en los Juegos Olímpicos. Llegó a Nueva York con su presencia aún en duda. Fueron apenas cuatro días de entrenamientos y una confesión que dejó en claro lo que podía esperarse de él: “Sé que llego con lo justo y no puedo proponerme metas. Sólo quiero salir a jugar y ver cómo respondo.”
Con más ganas que tenis ayer debutó en la cancha 11 y quedó en claro que aún le falta mucho camino por recorrer para ser el Nalbandian del año pasado, el que en este mismo torneo eliminó en los cuartos de final a Federer y en la semifinal tuvo match point a Roddick, luego campeón.
En el inicio de su partido con Van Scheppingen se notó su falta de ritmo, aunque quedó compensada con la de su rival, que también llevaba más un mes fuera de las canchas y que además este año jugó poco.
Trotaba el cordobés para entrar en calor y le costaba por lo inconstante de un rival, que alternaba un tiro ganador con una decena de errores no forzados.
Le terminó alcanzando a Nalbandian con los quiebres de saque en el primer y el quinto games para llevarse el primer set. El holandés erraba muchísimo y parecía sólo cuestión de moverlo hasta que se equivocara.
Pero en el segundo aparecieron los insultos de Nalbandian para él mismo porque las cosas no le salían bien, y para el árbitro por un fallo que no compartió en el sexto game (el único momento de desconcentración, ya que tras la discusión cometió tres errores con su servicio). Fue su peor momento. El saque no le funcionaba y el holandés lo dejó parado varias veces con devoluciones de otro partido… Y de otro jugador.
Van Scheppingen dispuso de dos sets points cuando estuvo 6-5 y 15-40 con el saque del argentino. Y ahí apareció el mejor Nalbandian, o por lo menos lo mejor de lo que puede entregar por ahora. Con garra y con cabeza levantó los dos puntos de quiebre y llegó con mucha más confianza al tie break, en el que estuvo 6-3 y que finalmente cerró 7-5.
El tercer set fue otra historia. El cordobés sabía que no se le podía escapar el partido y el holandés, que jamás podría darlo vuelta. Nalbandian se soltó, le funcionó mejor el saque y empezó a meter pelotas ganadoras que un rato antes se le iban afuera. Terminó siendo, en definitiva, un entrenamiento con puntos en juego.
El objetivo era ganar y no jugar un partido demasiado largo. Los dos se cumplieron, ya que Nalbandian estuvo algunos minutos más allá de las dos horas en la cancha, en un horario en el que el sol, que pega fuerte en Nueva York, estuvo más piadoso.
Sumó minutos y tendrá el día de hoy para seguir entrenando y pensar en la segunda ronda, donde lo espera el duro ruso Mikhail Youzhny, que ayer transpiró bastante menos que el argentino para vencer al español Albert Montañés por 6-1, 6-3 y 6-2.
Esa será otra historia. Por ahora hay que quedarse con la vuelta de Nalbandian y su puño cerrado para festejar la victoria.
Anochece en Flushing Meadows y del vecino aeropuerto de La Guardia no paran de salir aviones. El vuelo de Nalbandian en Flushing Meadows recién está carreteando y todavía no hay garantía de que vaya a despegar.
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