Nannis y su placard millonario
“Si traigo toda mi placard a Marbella, necesitaría una casa de 500 metros sólo para poner la ropa”, graficó de entrada la excéntrica Mariana Nannis. Una de las características más conocidas de la ex botinera siempre fue su adicción por las compras. Pero los años pasaron, las mañas no le cambiaron y su guardarropa sigue creciendo.
Como muestra en el reality "Mujeres ricas" -que se transmite por el canal español "La sexta"-, Nannis tiene ropa en cajas, valijas, percheros, cajones. Es fanática de los zapatos –que tiene por triplicado-, bolsos, perfumes y las prendas llegan a las 1.500.
“De Channel tengo un par de piezas por ahí, pero mi madre siempre me decían que esa marca era de viaje. Cada vez que me veía usar algo se reía de mí”, contó entre risas.
Una de las prendas exclusivas dentro de su amplio vestidor, es una campera azul que la tienen sólo Nannis y el cantante Sting, quien lo usó para un recital. Otra, es un vestido de bison bordado por Swarovski (del que aseguró no recordar el precio) .
Para demostrar su adicción a la ropa, la mujer de Claudio Paul Cannigia contó que “no se prueba los vestidos” cuando va de shopping. “Cuando llego a una tienda digo este, este y este…”.
Oscar, un reconocido estilista y amigo de Mariana, opinó sobre el deslumbrante placard. “Tiene prendas de 5, 6 y 7 mil euros. Sin dudas llega por encima del millón de euros en total”, explicó.
Nannis tiene la costumbre de comprarse el mismo vestido dos veces, por si se mancha. Con respecto a las pieles de animales, la ex botinera se cuida. En una oportunidad, quería comprarse una manta para poner sobre la cama que requería 250 fieles de chinchilla. “Si tiene que matar a tantos animales para que yo tenga la puta piel tirada en la cama, entonce no”.
Por otra parte, y a pesar de ser conciente de su problema con la ropa, Nanni concluye: “Hay gente que tiene la plata en el banco, otras le gusta la ropa y todo el tiempo se compran cosas. Yo soy una de ella, tengo la plata acá. Me encanta y soy una enferma. Pero no es un pecado que me gusten las cosas buenas, ¿no?”.
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