Natalia Oreiro cumplió su promesa y visitó la cárcel de mujeres de Ezeiza
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En diciembre del año pasado se los había prometido: voy a volver a visitarlas con una película nueva. Y cumplió. Natalia Oreiro estuvo este jueves en el Complejo Penitenciario Federal IV de Mujeres de Ezeiza, donde acompañó a las reclusas en la proyección de Gilda, no me arrepiento de este amor.
Oreiro accedió a la cárcel en el marco del “Ciclo de cine en cárceles”, actividad organizada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, la Procuración Penitenciaria de la Nación y la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina. El propósito es generar un momento de esparcimiento, además de acercarles cultura.
Ya lo había hecho a fines del año pasado, cuando presentó Infancia clandestina. “En esa oportunidad les conté que estaba por hacer la peli de Gilda y les prometí volver. Por eso, acá estamos nuevamente”, expresó Nati, y contó sus impresiones post proyección: “Fueron muy lindas las cosas que nos dijeron. Bailamos todas juntas, cantamos todas juntas. Fue muy emocionante”.
La actriz uruguaya se tomó el tiempo de saludar a una por una (a algunas ya las reconocía de la primera visita) y muchas mujeres llevaban en su cabeza la corona de flores, obsequio de la producción.
“Gilda fue una mujer muy valiente que tuvo que superar muchos prejuicios sociales y familiares para poder hacer lo que siempre quiso: cantar. Quienes atraviesan un momento difícil, como estar privadas de su libertad, también deben superar el prejuicio social al volver a insertarse a la sociedad”, reflexionó Oreiro, en diálogo con la prensa.
“Ellas están pasando por un momento que nadie quiere vivir. Pero todos nos podemos equivocar y revertir la situación. Gilda tuvo que atravesar muchos prejuicios, por eso me parece muy lindo que la puedan ver”, sumó.
“Hace tres años y tres meses que no veo una película. Estoy muy emocionada de poder ver a Natalia”, dijo una de las reclusas. El penal está calificado como de “alta complejidad” y reúne a mujeres que cometieron delitos penales.
Gilda, no me arrepiento de este amor cuenta la vida y obra de Myriam Alejandra Bianchi, una maestra jardinera de Villa Devoto que quería cambiar su vida y dedicarse a la música. Con su dulce voz, marca la diferencia en el mundo de la música tropical hasta su trágico accidente automovilístico, que le costó la vida.
Según los gatos de la medidora Rentrak Argentina, desde su estreno y en su segunda semana en cartel, acumula 472.690 espectadores y una recaudación de 38.736.375 pesos.
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