NAVEGABA POR INTERNET Y ENCONTRÓ A SU MUJER EN UN VIDEO "CALIENTE"
Un hombre griego descubrió un video pornográfico de su mujer mientras navegaba por Internet.
El individuo aseguró que encontró el sitio mientras intentaba averiguar qué era lo que hacía su esposa de veinticinco años durante todo el día frente a la computadora.
Al descubrir el video, el hombre llamó a la policía y el dueño del sitio fue arrestado aunque no quedó claro cuál fue la infracción ocasionada por el joven.
El sitio funcionaba como un club de membresía gratuita y contaba, hasta el momento de la detención de su dueño, con 5 mil miembros y recibía 30 mil visitas por día.
La inconfesable adicción al sexo
La revolución de internet ha provocado un destape sin precedentes en materia sexual, y se reconoce que el “contacto virtual” ha estimulado a miles de personas a liberar parte de sus perversiones en la red.
Una muestra del impacto que tiene el sexo en la red es haciendo la prueba de escribir la palabra “sexo” en el buscador de Google, e inmediatamente surgen 2,8 millones de sitios que la contienen. Si se escribe “sex”, surgen 67,5 millones de sitios.
La sexóloga Sandra Lustgarten explicó a Infobae.com que la adicción al sexo virtual comienza “como un camino para reducir el estrés y el aburrimiento, sobre todo en los hombres”.
“El hecho de estar ante la computadora viendo imágenes o chateando con una mujer que no conocen, les genera deseo y fantasía” asegura. Pero después advierte que también es aprovechada la red para “ocultar la disfunción sexual. El que se sienta a exponer y compartir sus fantasías con otra persona, diciendo lo que estaría haciendo en ese momento, o provocando la fantasía, es altamente probable que oculte su problema sexual. De alguna manera, todos los adictos al sexo virtual son encubridores y esconden un problema”.
Lo cierto es que el sexo virtual ya tiene más de 8 millones de fanáticos sólo en los EE.UU. que le dedican un mínimo de 11 horas semanales, un promedio curiosamente más alto del que cualquier persona con vida sexual activa puede tener en los tiempos actuales.
Para Lustgarten, la estimulación de la fantasía que provoca el sexo virtual “estimula ciertas hormonas y endorfinas generadas por el cerebro. Esto se vuelve más intenso con el paso del tiempo y se llega a una adicción ante la pantalla, pero siempre para cubrir un problema más profundo”.
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