NAZARENO HABLÓ DE RENUNCIAR A LA CORTE SUPREMA.
Por primera vez, el presidente de la Corte Suprema, Julio Nazareno, dijo que está “pensando en renunciar”. Lo hizo durante la reunión plenaria realizada ayer, en la que se mostró molesto por la posibilidad de que se impulse un nuevo juicio político contra el Tribunal.
“Nazareno habló de un problema bronquial que le habían detectado, señaló que estaba cansado y decepcionado por todo lo que estaba sucediendo con la Corte, y re marcó que —tal vez— ésa iba a ser una de las últimas reuniones en las que se los viera a todos juntos”, aseguró una de las fuentes. La información fue confirmada luego por otros dos funcionarios del Tribunal.
Nazareno es uno de los miembros más emblemáticos de lo que se dio en llamar la “mayoría automática” que acompañó al menemismo. Desgastado como todos los jueces del Tribunal tras el intento de juicio político que fracasó el año pasado, hasta ahora el presidente de la Corte venía resistiendo a la presión familiar, que le aconsejaba que accediera a la jubilación que ya tiene tramitada.
Pero la llegada de Néstor Kirchner al gobierno fue interpretada por varios jueces como el comienzo de una nueva batalla para conseguir sillas vacías en el Tribunal. La semana pasada se conoció la decisión del bloque de diputados del PJ de avanzar en el juicio político contra el juez Carlos Fayt. Luego hasta se mencionó la posibilidad de seguir con Nazareno.
Esta convicción, que consiguió en un primer momento abroquelar a todos los jueces de la Corte, reemplazó en una semana el sentimiento de cautela con el que habían recibido al santacruceño.
El malestar que se instaló en varios de los jueces se hizo evidente en la reunión de ayer. Bajando el tono a una discusión que se produjo entre el presidente de la Corte y otro de los jueces, Antonio Boggiano, uno de los testigos de la reunión señaló que “Nazareno comenzó informando que había desistido de realizar un viaje a Italia, para participar de un encuentro del Consejo de la Magistratura, porque no consideraba oportuno ausentarse ahora”. “Luego —agregó— mencionó un problema bronquial, y demostró su profundo malestar y decepción por la presión que se estaba ejerciendo para conseguir vacantes”.
Para varios miembros de la Corte, en especial para los que estuvieron más cerca del ex presidente Menem, era previsible que el triunfo de Kirchner significara un nuevo impulso a la necesidad de renovación del Tribunal. Ninguno de ellos pasa por alto que ese mismo impulso demostró Eduardo Duhalde al comienzo de su gestión, sólo que el plan fracasó: la decisión de la Comisión de Juicio Político de Diputados de pedir la cabeza de los nueve jueces, sin distinciones, no obtuvo el apoyo de los dos tercios de esa Cámara. Además, mientras el tema se debatía, Duhalde ya había dado marcha atrás con su idea.
Respecto al gobierno de Kirchner, y más allá de las reiteradas declaraciones de varios funcionarios que hablan de respetar los mecanismos constitucionales para la renovación de la Corte, los jueces se ven venir tiempos difíciles, y los ánimos de muchos están desgastados.
Según fuentes del Tribunal, también podría ser inminente el retiro de Guillermo López, con problemas de salud, y no descartan que decida jubilarse Carlos Fayt, si finalmente se desactiva un nuevo juicio político planteado en su contra.
La Corte Suprema que armó Menem en 1990 para asegurarse una mayoría que lo respalde podría estar llegando a su fin. Sería mucho más que un recambio: sería el final de una época que marcó una manera de manejar el poder.
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