NEWELL´S GOLEÓ Y ESPERA A BOCA MUY AGRANDADO
La palabra “explosión”, esa que le encanta a Héctor Veira, es la que justamente su Newell’s atractivo y prolijo no lograba pronunciar hasta ayer. Es la misma palabra que necesitaba escribir ante Vélez para quedar bien cerca de una victoria que le permitiera mucho más que cortar una racha de 16 años sin éxitos en Liniers… “Explosión” buscaba en el diccionario este Newell’s anoche, pensando en desembocar súper confiado en su día clave en el Apertura, en el miércoles, en el choque con Boca en Rosario, crucial para obtener diploma de candidato. Y… Newell’s, como le gusta al Bambino, explotó. Más allá de no haber acumulado méritos para golear, pero con contundencia, consiguió una victoria importante.
El propio Veira había remarcado en la semana que a Newell’s le faltaba volcar a la red todo lo interesante que elaboraba hasta el arco rival. Una mirada real: su equipo había gritado hasta ayer doce goles, diez menos que Boca… Un síntoma de lo que carecía: el gol, la contundencia. Lo del primer tiempo fue una muestra de que encontró al menos un indicio de solución. Generó mucho menos (en términos de juego) que en todos sus partidos, pero cuando estuvo cerca no se conformó con coquetear. No. Ejecutó: a los 31 minutos, en un contraataque bien a lo Veira, Mauro Rosales lo manejó a la perfección y Silvani definió de cabeza. Uno a cero. Una llegada, un gol. Lo que se llama contundencia. Pero había más en este rubro: en su segunda llegada a fondo, a los 14 del complemento, Bermúdez le puso la cabeza a un córner de Mauro Rosales y sentenció el dos a cero. Así, el colombiano marcó su primer tanto en el torneo. Eficacia pura. “Explosión”, en el lenguaje de Veira.
Vélez, eso sí, no era un rival sencillo: después de un arranque opaco, arribaba con seis partidos sin derrotas. Y tuvo, por momentos, el dominio del partido. Con la velocidad de Bardaro consiguió desequilibrar, pero no resultó suficiente al cabo de ese primer tiempo en el que el equipo de Carlos Ischia insinuó más de lo que resolvió. Es cierto, llegó más que Newell’s; pero no fue capaz de definir frente a la seguridad de Palos. Para colmo, en el inicio del complemento se quedó con diez por la expulsión de Maximiliano Bustos. Y para enfrentar a un Newell’s en una noche explosiva, es demasiada ventaja. Sobre todo contra un Patiño impecable y un Rosales inspirado como anoche. El tercero, a los 27, fue la certeza de una noche feliz: toque de Silvani, definición de Rosales. Tres a cero. En uno de los palcos del Amalfitani, Carlos Bianchi tomaba nota para el miércoles. Y con un Newell’s así de implacable ante el arco rival habrá encontrado algún motivo para irse preocupado…
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