NEWELL´S VOLVIÓ A LA PUNTA Y ESPERA
Ese crudo estigma de tener que ser protagonistas venía bajando muñecos de la punta. Incluso al propio Newell’s se le había plantado frente a frente aquella tarde de domingo en la cancha de Almagro. Parecía un fantasma la presión de ser líder. Después recibió a Lanús y todo terminó en un pálido empate sin goles. Pero anoche, en el Nuevo Gasómetro, recuperó el semblante el equipo del Tolo Gallego.
Despachó a este San Lorenzo que llegaba con los últimos retazos de ambición, y volvió a subirse a la cima de la tabla, al menos hasta hoy. Ganó porque tuvo las ideas más claras. Desde adentro y desde afuera, desde el funcionamiento y desde el planteo. En un partido atractivo, eléctrico, un buen partido al fin de cuentas, Newell’s volvió a vivir.
Pudo ser para San Lorenzo en ciertos momentos, para que el equipo del Bambino Veira se enganchara en la conversación final de los aspirantes. Pero no. En los momentos clave, San Lorenzo se desinfló. Y Newell’s, con su oficio, y con el poder de gol renacido en los pibes Scocco y Borghello, pudo gritar su desahogo.
San Lorenzo había arrancado decidido. Sabía que tenían las últimas fichas a ganador y salió a gastarlas de entrada. Pero no duró mucho esa presión del local. Cuando Capria desempolvó un pase largo perfecto para Marino, Marino cedió a Scocco y Scocco, en la noche en que volvió a la titularidad, estampó el 1-0, se produjo un quiebre.
A partir de ese momento Newell’s hizo pie en el mediocampo. Y a partir del manejo de Capria y de Marino (la figura, que desequilibró por la derecha ante la ausencia de Belluschi, lesionado a último momento) comenzó a construir volumen de juego. Enfrente, la falta de confianza de Romagnoli conspiraba contra las ilusiones de un San Lorenzo que no tenía conducción.
En el final de la primera parte intensa y atractiva volvió a insistir San Lorenzo. Se lo perdió Herrera primero. Después Villar (otro de los pilares) le sacó el empate a Romagnoli. Enseguida tapó el arquero paraguayo dos disparos seguidos, uno a Walter García y uno a Herrera. Y el tiro de Lavezzi dio en el palo. Tenía el empate atragantado San Lorenzo.
Pero se equivocó el Burrito Ortega en el complemento, le sirvió la pelota en bandeja a Barrientos y éste no perdonó: sacó un disparo bajo y fuerte que se transformó en el 1-1. Los del Tolo Gallego no podían salir. San Lorenzo, una vez más, había pasado a dominar un partido atrapante. De golpe Gustavo Bassi amonestó a Walter García, el defensor protestó con vehemencia y ahí nomás vio la roja. San Lorenzo se quedaba con diez… Y hubo otro crack en el partido.
Aunque el empate no le servía, Veira sacó un delantero (Herrera) y puso un defensor (Hoyos). Gallego mandó a Borghello a la cancha, que liquidó la cuestión con un estupendo cabezazo. Como síntesis de la impotencia, se fue expulsado Paredes. También vio la roja Rosada, que se perderá el partido con Olimpo, igual que Maidana por su quinta amarilla. Pero Newell’s recuperó la alegría. Ya tendrá tiempo de pensar en Olimpo. San Lorenzo, en cambio, se quedó con las manos vacías. O llenas de desilusión.
Este contenido no está abierto a comentarios

