NEWELS FRENÓ AL IMPARABLE BOCA JUNIORS
Mirate leproso. Te ves festejando como loco. Y… tenés razón. No es para menos. Si bajaron al Boca imparable, si se metieron definitivamente en la pelea de allá arriba. Justo antes del cumple, como para tener un regalito bárbaro de centenario. Una victoria grande por donde se la mire. Por el aprovechamiento de una jugada de pelota detenida, por la defensa a muerte con la que bancaron el ir constante xeneize, porque sus hombres supieron dejar fuera de acción al endiablado Tevez y porque con ella pueden atreverse a soñar con un poquito más. Es que desde este 1 a 0 de Newell’s puede cambiar la historia del Apertura. Sí, sueñen. Aunque la punta está a cinco puntos. Ahora pueden ir por más.
Lo que cuesta vale. Y vaya si le costó a la lepra ganarle a Boca. Lo hizo desde la base de la determinación en conjunto. De no cometer distracciones. De jugarle el partido que al líder no le quedaba cómodo. De darle la pelota sin dejarle espacios, pero sobre todo sin dejar que Tevez brille como la estrella del campeonato que es. Y sin el Apache a pleno no es el mismo Boca.
Para que esto suceda era fundamental el trabajo defensivo y los del fondo estuvieron siempre listos. Desde la seguridad de Gastón Aguirre para rechazar toda pelota que osara entrar al área, la prestancia de Bermúdez y el quite siempre a tiempo del Chavo Ruiz, que eliminó a Iarley y obligó a Tevez a buscar por el otro sector, donde Adinolfi también respondió. Claro que ellos tuvieron en Rosada a un socio que los liberó de muchas batallas en el arranque de las jugadas xeneizes.
Es cierto. Si Newell’s ganó fue por algo más que una buena defensa. Y la razón se encuentra en el gol. En esa pelota parada que fue vital. En ese tiro libre forzado por un vivo Guiñazú que a los 29′ Mauro Rosales puso derecho al primer palo, por donde entró Silvani ganándole a Perea primero y a Schiavi después y meter el cabezazo goleador.
Y Boca se sorprendió al verse en desventaja. Algo a lo que no está acostumbrado. Por eso no dudó en buscar revertir la historia y casi lo consigue a dos minutos del final del primer acto, cuando Guiñazú sacó desde la línea un cabezazo de Schiavi que tenía destino de red. Otra vez el Cholo, como ante Vélez. Como para completar un muy buen primer tiempo, en el que fue el más claro en Newell’s.
El entretiempo invitaba a los leprosos a festejar. A recordarle a los xeneizes la vuelta olímpica en la Bombonera y a entusiasmarse con más. A seguir alentando para ahuyentar el ataque boquense del complemento.
Con el que ayudaron al convencimiento que los jugadores continuaron su tarea. Es que no les quedaba otra que ganar. No importaba tanto cómo sino hacerlo.
Tapado Tevez y borrado Iarley la obligación era de Donnet, quien no acertó. Entonces apareció Battaglia pero sin poder quebrar la muralla rojinegra. Y hasta Schiavi se quedó como 9 para lograr la heroica. Pero no, no y no.
Es más, el desconocido Patiño tuvo dos veces en sus pies el segundo en dos contras terribles. Pero no fue el colombiano de otras jornadas y falló.
Y ya era la hora. Del final. De las remeras al viento, de los cantitos de esa ilusión que volvió al Parque con ganas de instalarse.
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