NI CUMBIA, NI ROCK PESADO NI KIRCHNER SERÁN ACEPTADOS EN EL TEATRO “EL CÍRCULO”
Ni cumbia, ni rock pesado o duro, ni actos políticos como el de Néstor Kirchner en julio del año pasado serán ahora bienvenidos al Teatro El Círculo. Es que las autoridades de la asociación que administra al coliseo han decidido que este tipo de espectáculos o encuentros supermasivos atentan contra el patrimonio del edificio que acarrea cien años sobre sus espaldas. “La verdad es que siempre tuvimos cuestiones de criterios, aunque en épocas muy malas necesitamos alquilar el teatro a todo el que lo requería, de otro modo no podíamos ni pagar los sueldos”, aseveró a La Capital el presidente de la asociación del teatro, Guido Martínez Carbonell. “No queremos recitales de rock muy pesado o duro, tampoco de cumbia; no por un problema de censura, sino porque son géneros que invitan a bailar, donde el público se sube a las butacas, se prenden encendedores; en fin, son muchos los riesgos”, argumentó.
-¿Tampoco se lo facilitarán al presidente Néstor Kirchner?”.
-(Carcajadas). “No, Kirchner y Charly están en la lista negra”.
Lo cierto es que El Círculo fue puesto a nuevo el año pasado a propósito de la realización del III Congreso de la Lengua Española. El gobierno provincial y el aporte de empresarios privados hicieron que no quedara rincón sin acondicionar o refaccionar.
La inversión fue cuantiosa (más de tres millones de pesos) y abarcó desde la instalación del aparato de refrigeración hasta la limpieza y pátina de los frescos, la recuperación de techos, paredes y fachadas que demandaron el trabajo más fuerte. Pero también los carpinteros hicieron lo propio con las preciosas butacas originales del teatro.
La verdad es que no quedó oficio que no fuera contratado: albañiles, electricistas, tapiceros, pintores, técnicos, herreros, y hasta los estudiantes de Bellas Artes pusieron toda su sabiduría para que el teatro luciera como en sus mejores épocas de esplendor. Respetando los colores originales de cada uno de los dorados de los palcos, y de las figuras de las galerías, entre otras preciosidades.
“Insisto en que no es un problema de censura, tampoco de criterio estético porque nadie tiene la verdad en estos temas; incluso la gente, sobre todo los asociados, también nos piden que cuidemos mucho este ámbito”, subrayó Carbonell.
En el mismo sentido relató que hubo experiencias que no fueron gratas, y que por el contrario produjeron daños al patrimonio del teatro. “No me acuerdo qué pasó pero en un recital de Charly García, él hizo un gesto provocativo e inmediatamente la gente se subió al escenario, se rompieron varias butacas; en fin, la verdad es que nos equivocamos”, relató.
También en El Círculo el presidente Néstor Kirchner hizo el 6 de julio del año pasado un acto político en el que convocó a miles de personas que rebasaron las instalaciones. La combinación entre el poco respeto que le tiene el presidente a las normas y a las reglas del protocolo y seguridad más el fervor de la gente atentaron contra el patrimonio del coliseo más antiguo de Rosario.
En esa ocasión se rompieron varias de las butacas (también centenarias y de origen italiano), y hubo problemas con el encendido de cigarrillos.
“La verdad es que si permitimos estos espectáculos estamos todos nerviosos y mal. Los artistas y el público porque se sienten controlados y nosotros porque tenemos que estar controlando, y vigilando todo el tiempo. Mejor es que se hagan en otros sitios que están mejor preparados para hacerlos”, razonó Carbonell.
Es que tanto la cumbia como el rock pesado son géneros que invitan a participar activamente al público. Esto implica el baile permanente, la subida a los asientos, encendedores prendidos, el pogo en los pasillos y los niveles de los decibeles en su punto más alto.
Por lo pronto, en lo que va del año los directivos de la Asociación Teatro El Círculo ya rechazaron una actuación del grupo Divididos y al propio Charly García; aunque le dieron el sí a Vicentico. Así las cosas, por ahora los rockeros y los cumbiancheros no podrán apreciar sus músicas preferidas en el centenario y emblemático edificio de Laprida y Mendoza.
Este contenido no está abierto a comentarios

