Ni deporte ni fotografía: riesgo innecesario
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2019/05/wu.jpg)
Los deportes de riesgo o extremos son llamados así porque el practicarlos conlleva complicadas condiciones, entre ellas, tener dinero para pagarlos: paracaidismo, salto base, wingsuit flying, parapente, paramotor, ala delta, puenting, bungee jumping, surf, windsurf, kitesurf, esquí acuático, rafting, barranquismo, buceo, esquí, snowboard, sandboard, escalada, alpinismo, rápel, motocross.
Por Analía De Luca
La tecnología y, sobre todo, las redes sociales, potencian el fenómeno y se hace evidente la necesidad de una legislación más estricta para delimitar lo que es deporte y lo que pone en riesgo, innecesariamente, la salud, los recursos estatales y hasta la vida humana.
En la ordenanza 3-17 (septiembre de 2017) Prefectura Naval Argentina establece, para los botes a remo, la obligación del chaleco salvavidas y/o dispositivo de ayuda a la flotación, aprobados, de uso optativo salvo expresa disposición de uso obligatorio emanada por la Prefectura Jurisdiccional (Art. 4.3.1) y, para la navegación fluvial, que “los botes navegarán lo más cercano a la costa que sea posible y lo más alejado del canal apto para embarcaciones de mayor calado (Art. 5.2)”.
Sin embargo, en abril de 2019, la comunidad de Concepción del Uruguay sufrió consternación por la muerte de Juan Velázquez, joven locutor, periodista y decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UCU: según relató su esposa, ambos practicaban kayak al mediodía en el canal de acceso del puerto de la ciudad cuando la embarcación de Velázquez se dio vuelta y el hombre desapareció en el agua. Fue encontrado ahogado por Prefectura, tras 24 horas de búsqueda. ¿Por qué navegaba en aguas profundas sin salvavidas…? La respuesta murió con él. ¿Por qué no hay controles respectivos? Quién sabe.
¿Por la foto?
En octubre de 2018, el rapero canadiense Jon James falleció al caer del ala de un avión mientras grababa un video; aunque tenía paracaídas, no logró abrirlo. La famosa “escaladora en bikini” (la taiwanesa Gigi Wu) cayó por un barranco en enero de 2019, se lesionó una pierna en la caída y la hallaron muerta de hipotermia. Esta semana también trascendió que los glaciares del monte Everest se derriten por el cambio climático y, desde 2008, ya se han encontrado ocho cadáveres de montañistas desaparecidos en distintas épocas, que habían subido a “hacer cima” y nunca más se supo de ellos.
Justamente, India (que comparte el Everest y el resto de los Himalaya con Nepal) es un país que está pensando en crear “zonas no selfie”. Es porque crece la estadística de “muertes por autorretrato”, donde la primera causa es asfixia, seguida por accidentes con trenes o autos y, en tercer lugar, caídas al vacío.
India está pensando en crear “zonas no selfie”. Es porque crece la estadística de “muertes por autorretrato”, donde la primera causa es asfixia, seguida por accidentes con trenes o autos y, en tercer lugar, caídas al vacío.
Al respecto, la periodista de CNN Jill Filipovic intentó esbozar una defensa para las víctimas de muerte de por autorretrato, tras la marea de críticas que recibe cada una: “querer documentar tu presencia en un lugar hermoso o enviar a tus amigos evidencia de tus travesuras no es un delito capital”, aseguró, aunque el propio medio se despegó con la leyenda “Nota del editor: Jill Filipovic es periodista residente en Washington y autora del libro The H-Spot: The Feminist Pursuit of Happiness. Síguela en Twitter. Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente suyas”.
La defensa de Filipovic solo sería válida desde un punto de vista meramente artístico si no acabara en tragedia y recordando que el arte no solo es estética, sino también la transmisión de un mensaje con algún contenido ético, categoría donde poner en marcha recursos técnicos y humanos privados y estatales por capricho, no parecería caber. Tal vez sea más acertado (y lógico) pensar esta fiebre por los autorretratos desde el punto de vista económico, ya que, por ejemplo, Instagram (aunque Youtube paga mejor) ofrece 2.500 euros por foto a usuarios que cuenten con más de medio millón de followers.
Y hablando de números
Tras largos debates que llegaron a la misma Corte Suprema, España decidió cobrar por los rescates: un rescate particular de montaña con helicóptero cuesta entre cinco y ocho mil euros, y un rescate marítimo 1400 euros.
En Latinoamérica los estados se siguen haciendo cargo de los rescates a cuenta propia. Los Bomberos chilenos gastan 1.5 millones dólares al año en rescates de montaña.
En nuestro país, la policía de Mendoza cuenta 25 agentes especiales para rescates de montaña, aunque ahora se exige un depósito en dólares a los andinistas a cuenta de posibles rescates.
Según la Encuesta Nacional de Discapacidad (INDEC 2003), en nuestro país, aproximadamente 2.176.123 personas tienen una discapacidad “adquirida” por enfermedad o accidente entre los 15 y los 64 años (la edad más productiva).
Este contenido no está abierto a comentarios

