Ni escribanos ni vagos:La Hora de las tijeras
Santa Fe elije, como todo el país, a su próximo presidente. Y todo parece concentrarse en eso. Al menos es lo que hacen los medios nacionales, que parecen haberse olvidado que el nuevo mandatario va a convivir con un Congreso. Y que ese mismo domingo, hay que elegir la mitad de la Cámara de Diputados, y un tercio de los Senadores nacionales. Y que eso implica varias cosas. Para el nuevo presidente, y para los nuevos gobernadores.Por Coni Cherep
Para el próximo presidente, lo obvio: un equilibrio de fuerzas. Cualquiera sea el resultado, todo parece indicar que quien comande al ejecutivo ya no tendrá una escribanía a disposición en Avenida Callao. Dividir las fuerzas, distribuirlas, lejos de debilitar a la república, la fortalece.
Porque le devuelve a quienes legislan, un peso que el Kirchnerismo despreció: el valor del contrapeso al Ejecutivo. El valor de poder controlar, limitar y discutir las decisiones del Presidente, sin que la nación se desdibuje en una especie de monarquía bananera, como termina ocurriendo en el final del mandato de Cristina.
El equilibrio, el peso de las minorías, los obligará a discutir, a negociar, y a decidir en función de los límites que impongan los otros. Para eso están los Congresos. Esa es más o menos la idea central de la democracia republicana. Un ejercicio que los argentinos perdimos hace muchos años, y que cada vez que gobierna el peronismo- en todas sus variantes- parece desaparecer.
En cuanto a las provincias, y en particular a Santa Fe, la elección y este entramado perverso de sistemas electorales distintos, ofrece una enorme oportunidad que desafía al votante comprometido.
Santa Fe, la provincia más postergada en el Presupuesto 2015 por la gestión nacional, necesita y necesitará de legisladores que pongan por encima de las órdenes de su patrones partidarios, las necesidades de la provincia.
En ese sentido, no hay muchas alternativas. Ni Omar Perotti en su actual función cómo Diputado Nacional, ni el Camporista Marcos Cleri, que va por la renovación de su banca, han votado jamás, en todos estos años, en contra de la discriminación a la provincia. Cada centavo que Santa Fe perdió en la detracción sistemática que el gobierno central hizo con la provincia, llevó la firma de los legisladores del FPV. No pareció importarles el perjuicio que causaban. Siempre importó más la orden de la Jefa. El FPV es, sin duda alguna, el principal responsable del saqueo que sufrió Santa Fe en la coparticipación, en Obra Pública, en el incumplimiento de las promesas y sobre todo,en la falta de pago de las deudas que Nación tiene con Santa Fe, y que – dicen- orillan los 30 mil millones de pesos.
Todas esas acciones, fueron suscriptas por Perotti y por Cleri. Y no existe ninguna razón para creer que eso pueda cambiar, mucho más si se confirma la continuidad del ciclo gubernamental del FPV, en su versión moderada, de la mano de Daniel Scioli.
El PRO, propone la reelección de Carlos Reutemann, un hombre que – aún pasando por alto los tremendos antecedentes en la gestión, y que de no haber mediado la impunidad que él mismo construyó en el Poder Judicial Santafesino, debieran tenerlo judicialmente inhabilitado para ejercer cualquier función pública, y probablemente procesado – tampoco ostenta UN SOLO MÉRITO en la defensa de los intereses provinciales durante sus interminables años en la representación senatorial.
No debe haber muchos legisladores con tan poco caudal de trabajo en tantos años como el ex Piloto de Fórmula 1. No propuso ni gestionó desde el advenimiento del Frente Progresista, ninguna acción que defendiera los intereses económicos de la Provincia.
Por el contrario: desde su banca- que usa como fuero- se movió apenas para defender los intereses de los sectores agropecuarios que él mismo integra, y no se le conocen acciones que hayan conducido al reclamo ni al reproche por el desfasaje que sufrió su provincia en los últimos años.
Ahora dice que si, que Santa Fe fue discriminada. Pero pasa de largo que desde su banca, nada reclamó para eso cambiara. No en vano, el Vicegobernador Henn se animó a llamarlo “vago”. No parece haber otra calificación, cuando de repasar su acción legislativa en los últimos ocho años.
Reelegirlo es un premio injusto. Que sólo es posible gracias a la boleta sábana, y a las comodidades que ella ofrece. En un sistema de Boleta única, Reutemann no se hubiera animado a competir. No había forma de pasar la clasificación.
Por eso, y aunque se trate de un esfuerzo, los santafesinos tienen que hacer el esfuerzo el domingo 25. Llevar una tijera al cuarto oscuro y cortar. Elegir al presidente que se quiera, a conciencia o por descarte, pero elegir. Y separar claramente las categorías que se votan.
Que una cosa es el país, claro. Y otra muy distinta la provincia. Y el gobierno que empieza a administrarla el próximo 11 de diciembre y que necesitará de legisladores que la defiendan y la representen.
En esa batalla, y contra todos los vientos anda Hermes Binner. Como un quijote, intentando ganarle al sistema electoral, y a las desventajas que le tocan, en esta maraña de papeles.
En eso andan, también, Hugo Marcucci y la Chiqui Gonzalez. Santafesinos que vienen trabajando desde hace dos gestiones en la transformación de una provincia, a la que todavía le adeudan soluciones.
Pero esas soluciones no vendrán, si la provincia no tiene quien la defienda.
Ni los escribanos presidenciales , ni los vagos que se apegan a los sillones para cuidar sus campos, sus privilegios y sus fueros lo harán.
Es tiempo de tijeras. Es tiempo de mostrar una vez más, que los santafesinos estamos dispuestos a dar un paso más en la mejora de la calidad institucional.
Se trata de Hermes Binner. Ni más ni menos.
Una tijera que premie a un hombre que comenzó la transformación de la provincia.
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