"NI YO SABÍA QUE IBA A LLEGAR HASTA ACÁ"
Agotada, algo nerviosa y abarrotada de entrevistas y reuniones. Así volvió Elena Roger de Londres a su Barracas querido, a su departamento propio, comprado con esfuerzo y decorado a los apurones para emigrar de la casa paterna. Volvió cansada pero con la energía que da la felicidad de haber conseguido algo importante.
A partir de junio protagonizará en el teatro Adelphi, una sala del West End londinense el famoso musical Evita. Será la vuelta de esa obra a Londres después de 20 años con la novedad de lo exótico: una Eva Perón argentina.
Elena Roger, la argentina en cuestión, decidió probar suerte en el casting que iniciaron los propios autores de la obra, Tim Rice y Andrew Lloyd Webber, cuando su amiga Ana Moll la llamó para pasarle el dato. “Ella trabaja en la productora y tuvo la sensación de que el papel podía ser mío —cuenta Elena, ojos de gata—. Me dijo que me animara, que viajara con cds de mis trabajos y yo, que en ese momento estaba sin hacer nada, me compré el pasaje y me fui. Después de todo, ¿qué tenía de malo pasar una semanita en Londres?”
Lo que sigue es historia conocida: Elena brilló en las pruebas, convenció a todos de que podía ser la nueva Evita y firmó contrato.
El mes que viene dejará la Argentina para instalarse en Inglaterra y comenzar con la rutina de los ensayos. Pero no se irá sin despedirse: el sábado 25 hará una única función en el Teatro El Nacional de Elena en concierto, una recorrida por clásicos del rock nacional.
Para alguien que seis días después sólo podrá expresarse en inglés, suena a desgarro. De hecho, lo que más hace Elena por estos días es darle duro al idioma con una entrenadora personal. También, se dedica al aprendizaje histórico. Ya vio La República perdida y Perón, sinfonía de un sentimiento, el larguísimo documental de Leonardo Favio. “Prefiero hacer eso antes que volver a ver la película de Madonna. Se me podrían pegar tics de ella y no quiero que pase eso”, explica.
¿Qué pasa con el tema de tu nacionalidad? ¿Te eligieron o no por eso?
Por lo que sé, no estaban buscando a una actriz argentina de antemano. Puede ser que les haya parecido interesante cuando vieron mi material y si yo lograba pasar todas las pruebas iba a ser algo bueno para ellos. Porque la obra se va a modernizar. El director es joven y finalmente creo que el hecho de que lo haga una argentina, suma.
¿Le cae bien eso a los ingleses?
No sé, en la presentación los periodistas me recibieron con una sonrisa, con la expectativa de ver qué le voy a poner de nuevo al personaje.
Dijiste que eso sería la parte humana…
En la obra está puesto el acento en que Evita es una trepadora, pareciera que es lo único que importa. Y yo lo que digo es que la obra no va a cambiar porque yo sea argentina, pero lo distinto es cómo yo siento esos personajes, porque los viví. No soy de esa época, pero de alguna manera todos los argentinos de mi edad tenemos data de la historia, porque nuestros viejos la vivieron. Para bien o para mal, algo contaron. Después, uno empieza leer y se entera de muchas cosas.
¿Se puede transmitir eso en una obra de teatro?
Creo que sí. Siento que hay algo que voy a poner porque soy argentina. No soy de ningún partido político determinado, porque creo que todo tiene un pro y un contra. Entonces me gusta ver eso. Evita tenía algunas cosas malas y algunas cosas buenas. Y por lo pronto, más que un político, era un ser humano.
Elena tiene 31 años, cumplidos el 27 de octubre. Chiquita, pero llamativa, ella es una chica triple S: segura, simpática, seductora. Vive en Barracas desde siempre. De familia bien tana, es la menor de tres hermanos. Su mamá fue la responsable de que ella hoy cante y baile tan bien.
Desde niña la mandó a estudiar danzas. Primero, a un club de barrio y después a varios institutos donde le enseñaron todos los géneros: clásico, tap, jazz, español… “No tenía tantas condiciones, no era de las alumnas a las que ponían adelante en las muestras. Pero un día hice un clic, empecé a no faltar tanto a las clases, dejé de tomarlo como un juego y me empezó a ir bien. Cuando terminé el secundario, las opciones eran Ciencias Económicas o Arte. Pensé: si me tiene que ir mal en algo que sea en lo que me gusta.”
Quiso estudiar en el Colón, pero la bocharon. Entonces se anotó en el Instituto Manuel de Falla, donde tomó clases de canto y de piano durante dos años, hasta que consiguió su primer trabajo. Un clásico: debutó con Pepe Cibrián. Después de un mes de audiciones, el director la tomó para El jorobado de París II.
A partir de allí, no paró de trabajar. Pasó por La Bella y la Bestia, Los miserables, Fiebre de sábado por la noche, Nine… Cantó con Chico Novarro en Yo que tú me enamoraba y actuó en El Pelele. Con Mina… che cosa sei? sacó afuera su italianidad y ganó varios premios. Y el año pasado protagonizó la versión musical de La fiaca. También hizo televisión (Floricienta y Hombres de honor), pero con poca (ninguna) repercusión.
Tiene un novio Elena, el guitarrista Javier López del Carril. La pareja está sólida y por eso ellos decidieron irse juntos a Londres. Su vida allá todavía es un misterio. Lo único que sabe es que trabajará mucho. Los ensayos, para empezar, son seis días a la semana. Y cuando empiecen la obra, lo mismo.
Elena no hará las funciones de la tarde, sólo las de la noche, las más importantes. Sucede que Evita es un rol muy exigido. “Estoy ansiosa, pero no estoy volando. Estoy en el asunto, me estoy ocupando. Estudio, leo. Recibo mucho afecto. Pepito (Cibrián) me mandó un mail… Angel Mahler y Pipo Pescador, también. China Zorrilla me dijo que iba a tomar un té en Londres conmigo… Ellos me vieron crecer y andá a saber qué pensaban. Ni yo sabía que iba a llegar hasta acá. Cuando empecé no tenía parámetro, no podía decir: yo soy la mejor. Por eso todavía estoy sorprendida.”
¿Pusiste todo en el casting con Lloyd Webber, no?
Puse todo, sí, pero no era algo que estaba buscando. Pensé: que sea lo que Dios quiera. Si sale, buenísimo. Y si no, tengo otras cosas en mi cabeza. Salió, entonces tenía que ser.
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