Ningún accidente: homicidios laborales
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Las muertes por accidentes en el ámbito laboral así como las discapacidades causadas por accidentes en el trabajo, pueden evitarse.
Por: Analía De Luca
Gustavo Morón, superintendente nacional de Riesgos de Trabajo, aseguró -durante la Jornada de Conmemoración del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS)- que en 2018 se redujeron 40% las presentaciones por juicios laborales. El dato se desprende de un informe realizado por la misma Superintendencia, que además destaca a Capital Federal y la provincia de Córdoba como los lugares donde más disminuyó la litigiosidad por accidentes de trabajo. En tanto, del estudio también se desprende que en la provincia de Santa Fe la “industria del juicio” (como la llamó Morón) creció un 20%, ya que los legisladores provinciales no concuerdan en la adhesión a la ley nacional complementaria de riesgos de trabajo, sancionada en febrero de 2017.
Y aunque en esa ocasión también Morón manifestó que “ahora tenemos un sistema de riesgos del trabajo más sólido y menos vulnerable; con más certezas y previsibilidad”, tal vez la baja de los índices se deba a que también subió el desempleo en el país. Según publicó Infobae el último 21 de marzo, “La tasa de desempleo trepó casi dos puntos interanuales a 9,1% en el cuarto trimestre de 2018, debido a que se destruyeron puestos de trabajo y más gente está intentando ingresar al mercado de trabajo”. Tal vez, no sea solo que nuestros legisladores no se ponen de acuerdo, sino porque, por ejemplo, en los últimos quince días, fallecieron al menos tres empleados en nuestra provincia.
2 de mayo 2019
Denise Ortega se encontraba realizando tareas en el puerto de Rosario, cuando quedó atrapada por un camión contra una máquina elevadora, provocándole diversos traumatismos y lesiones de gravedad. La joven de 24 años fue trasladada por unidades médicas al sanatorio Mapaci, donde luego falleció.
6 de mayo 2019
Víctor Luis Valenzuela de 21 años, falleció al ser aplastado por un camión cargado con pollos conducido por un compañero de 27 años, dentro de la planta procesadora de aves Enercoop de la Unión Agrícola, esto fue en el Parque Industrial de la Ciudad de Avellaneda. Según testigos, falleció en el acto.
9 de mayo
Versiones encontradas informaron el 9 de mayo sobre la muerte de un empleado de una náutica local. Aunque según algunos medios había fallecido por un traumatismo de cráneo a causa del desprendimiento del casco de una embarcación, y, según otros, cayó a una fosa llena de hierros desde una pasarela de cuatro metros de altura, lo cierto es que César Hernán Cardozo, de 36 años, perdió la vida en horario laboral.
El caso Vaca Muerta
El 5 de mayo 2019 dos empleados cayeron a una fosa y murieron. Eran Cristian Baeza, de 34 años, y Maximiliano Zappia, de 24. Se supone que uno cayó y el otro intentó rescatarlo infructuosamente. Sin embargo, las cámaras de seguridad del predio no funcionan, así que no existen registros del accidente.
En los últimos 15 meses, ocho trabajadores del sector petrolero murieron en Vaca Muerta, provincia de Neuquén. El grupo Techint -propietario de la empresa- despidió en la provincia 2437 trabajadores del sector y luego recontrató a 1400, pero flexibilizados.
A raíz de esto, el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa exigió –mediante un paro concretado el 13 de mayo último- mayores controles de seguridad en plantas que operan en la cuenca neuquina, e iniciará “medidas de control” a todas las empresas.
“En Vaca Muerta ocurre un proceso de pauperización bestial de las condiciones objetivas de trabajo. Macri inauguró ese Convenio Colectivo entre 2016 y 2017 como el caso testigo para el resto de las ramas de la industria y si lo comparás con el resto de las actividades, hay cosas atroces: cuadrillas incompletas que pueden operar, trabajo nocturno, modificaciones en el trabajo en altura con fuertes ráfagas de viento. Lo que sucede en Vaca Muerta es la crónica de un accidente anunciado”. Hernán Palermo, director de la Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo e investigador del Conicet.
Otros casos de muerte laboral
Antonella Olmedo, falleció a causa de las graves heridas que sufrió tras la explosión de una instalación irregular de gas en una panadería de la firma local Franco Colella, donde realizaba un reemplazo. Claudio Giyi murió por aplastamiento en los talleres de Autobuses Santa Fe, también en nuestra ciudad. Domingo Giménez y Juan Castillo murieron en la explosión de un depósito de Cofco en Puerto General San Martín. En la misma empresa falleció además Walter Quiroz, tras caer de una pasarela de quince metros de altura. Fernando Peña murió al caer a un piletón con ácido en la planta de Dreyfus, en Timbúes.
Las muertes laborales, sin contar las discapacidades causadas por accidentes en el trabajo, como cualquier mal llamado accidente, pueden evitarse. Sin embargo, si un empleado puede morir porque sus empleadores no le suministran los elementos de seguridad reglamentarios y el Estado no realiza los controles correspondientes, cuanto menos, la familia debe contar con el derecho de iniciar las demandas correspondientes. Como en cualquier asesinato.
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