NINGUNO DE LOS KIRCHNER, POR AHORA, QUIERE SER CANDIDATO
Aunque parezca mentira, hoy Néstor y Cristina Kirchner, por diferentes motivos, se resisten a ser candidatos presidenciales el año próximo. El Presidente insiste en su negativa a pelear por otro mandato y la senadora Cristina Kirchner ha rechazado hasta ahora cada una de las sugerencias sobre el tema, incluida una de su marido en los últimos días.
Pero hay una decisión casi tomada, según contaron a LA NACION dos fuentes del entorno de Kirchner: si se presenta alguno de ellos, el compañero de fórmula será el gobernador de Mendoza, el radical Julio Cobos. Y si no compiten, en privado se habla de la candidatura alternativa de un aliado kirchnerista.
El Presidente, dicen sus allegados, ha forjado con Cobos una relación sólida y considera que será clave que el nuevo período presidencial sea conducido por un binomio en el que lo acompañe un dirigente radical.
“Es casi una decisión tomada si un Kirchner compite en 2007”, dijo una alta fuente del gabinete. El tema fue conversado en la intimidad de la quinta presidencial de Olivos, pero nunca fue hablado con Cobos, ni se hará por el momento.
Kirchner ha desechado hasta ahora como posibles acompañantes en un nuevo período presidencial al gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, y al senador Carlos Reutemann, dos nombres con los que se había especulado hace unos meses.
La incertidumbre sobre el futuro del matrimonio Kirchner en el poder, que mantiene en vilo a todo el Gobierno, también generó una discusión superficial -pero que existió-, según pudo saber LA NACION, sobre quién podría ser el candidato alternativo. Un allegado al Presidente dijo que éstos podrían ser gobernadores peronistas como Eduardo Fellner (Jujuy) y José Manuel de la Sota (Córdoba).
El matrimonio Kirchner comenzó a debatir en los últimos días cómo seguir en el poder. Es un tema ya instalado.
La decisión presidencial de no hablar de candidaturas no incluye el ámbito privado. Sólo en la intimidad de la residencia de Olivos, delante de dos hombres que integran su gobierno y gozan de su confianza, el Presidente empezó a discutir con su esposa, la senadora Cristina Kirchner, el plan para 2007.
Pese a que digan que no quieren competir, en el despacho presidencial siempre están las encuestas y cada vez que llegan le confirman a Kirchner que si él finalmente no es el candidato, su esposa sería la única que le podría garantizar un triunfo al oficialismo.
Según varios sondeos, la diferencia entre ambos es de casi diez puntos en favor del Presidente, aunque ambos aventajan por varios puntos al resto de los candidatos.
Los números no los han convencido de la decisión, aunque algunos hombres del Presidente creen que se trata de una estrategia de su jefe político para finalmente, a último momento, salir a competir.
SEGUNDAS PARTES…
Kirchner, según uno de sus funcionarios contó a LA NACION, considera que un cambio presidencial en 2007 se convertiría en un gesto “en favor del sistema democrático”. Ese es su principal argumento para negarse a la reelección. A esto se suma otra convicción: las segundas partes (mandatos) nunca fueron buenas.
Pero hay más. La forma que tiene Kirchner de ejercer el poder, a fondo, controlando todo y trabajando más de 12 horas por día, hacen que también influya en el ánimo presidencial algo de cansancio, de desgaste.
Del tema se habla entre tres o cuatro personas: el matrimonio presidencial; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini.
A Kirchner nadie le cree que no quiera ser candidato. Sin embargo, él se lo ha dicho a sus allegados y hasta lo ha afirmado en el exterior.
En el Gobierno, algunos ministros y funcionarios ya trabajan por la reelección, aunque en el círculo íntimo de Kirchner algunos creen que debería haber un cambio y que puede tratarse de la esposa del Presidente o tal vez de otro dirigente del PJ.
“Sin duda, Kirchner va a ser un referente indiscutido de la política si decide no pelear en 2007”, afirmó un ministro a LA NACION, y aclaró que no hay que esperar ver al Presidente manejando a su sucesor, aunque su nombre sea bendecido por él.
En el caso de Cristina Fernández de Kirchner, todos en el Gobierno, empezando por el propio Presidente, consideran que es la mejor candidata alternativa.
Ella por ahora no quiere saber nada del tema. “Pero duda”, aclaró una fuente consultada por LA NACION. Hasta ahora, la esposa del Presidente repite acerca de su eventual candidatura: “No me convence”.
En el matrimonio presidencial hay autonomía de sus integrantes, aunque las decisiones políticas las toma Néstor Kirchner.
En los últimos días, cuando se discutió sobre las elecciones de 2007, Cristina Kirchner dijo que no quería ser candidata y que prefería su tarea como legisladora. Su marido no insistió.
Los que conocen a ambos aseguran que la senadora cambiará de opinión si es necesaria su candidatura.
CONSTRUCCIÓN DE PODER
Esta situación de indefinición no implica que el Presidente haya detenido su construcción de poder, para lo que sigue buscando aliados. Eso lo muestra todavía en carrera, aunque dice que hasta le atraería más volver a la presidencia en 2011.
Por las dudas, Kirchner ordenó seguir la búsqueda de aliados extrapartidarios.
Tras la renuncia a la presidencia del bloque de legisladores porteños de ARI, por “profundas discrepancias” con Elisa Carrió, Fernando Melillo es ahora uno de los hombres que el Gobierno quiere sumar al espacio que Kirchner denomina como “concertación plural”.
Pero hay otro dirigente de ARI con quien se mantienen conversaciones: el intendente de Salto, Edgardo Bustos, que llegó a la intendencia con el partido de Elisa Carrió.
Esta semana, además, volverá a la Casa Rosada el intendente de Córdoba, Luis Juez, con quien el Gobierno también quiere acordar.
La discusión seguirá sólo tras los muros de la residencia Olivos. Aunque cerca de los Kirchner nadie lo puede creer, algunos ya comienzan a estar algo preocupados.
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