"NO BAJÓ LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES"
“Si los asesores del Presidente le han dicho: La Iglesia le quiso dar a usted, esos asesores se equivocan. El documento no se refiere al período de gobierno de Kirchner. Nunca tuvimos la intención de pegarle al Gobierno.”
Al ratificar el documento “Una luz para reconstruir la Nación”, que provocó la enérgica reacción del presidente Néstor Kirchner, monseñor Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora y flamante vicepresidente segundo del Episcopado, insistió en que el Gobierno no es el único destinatario del pronunciamiento de la Iglesia.
Pero, en diálogo con LA NACION, insistió en que la sociedad enfrenta un grave cuadro social, marcado por el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, la desocupación y la extinción de la clase media, a pesar del crecimiento del PBI y otros indicadores de la economía.
“El propio documento reconoce que en este último tiempo se hizo mucho. Pero aún es mucho lo que hace falta”, dijo el obispo, que la semana última accedió a la conducción del Episcopado junto con el cardenal Jorge Bergoglio y el arzobispo Luis H. Villalba.
Comprometido con los sectores más progresistas de la Iglesia, Radrizzani deslizó una autocrítica en relación con los reproches del Presidente por la actuación de los obispos durante la última dictadura militar. “Nosotros, como toda familia, también tenemos equivocaciones. Hay gente que hace brillar a la familia y gente que la deteriora. En una familia con diez hijos puede haber dos que la deterioran. Pero eso no significa que toda la familia sea sucia”, precisó.
Al explicar el crudo diagnóstico social, añadió: “Nosotros nos referimos a los últimos años, a partir de la recuperación de la democracia. Hubo una debacle de la economía en general y de la pobreza en particular. Es verdad que creció el PBI, pero no bajó la brecha entre ricos y pobres. La obligación de la Iglesia es anunciar a Jesucristo y desde ese anuncio ayudar a los necesitados”.
-¿A qué atribuye la reacción del Presidente?
-No me puedo meter en el corazón de él. Se puede molestar porque alguien advierta que es grande la brecha entre ricos y pobres. Pero es la realidad. Hay gente que apenas vive con 300 pesos, hay todavía muchos desocupados. La tradición de la Argentina es la existencia de una clase media muy abultada. Hoy, o sos de los poquitos que pudieron irse para arriba o de los muchos que han bajado su nivel de vida. El documento es un llamado a la reflexión de todos los sectores de la sociedad, sobre todo a quienes se definen como cristianos. Está dirigido a todos, incluso a los empresarios y sindicalistas.
-¿La Iglesia se comporta como un partido político?
-Nuestra competencia es el anuncio de Jesucristo, que nos trae la vida nueva. Y ese anuncio tiene connotaciones concretas. Si la visión es la de un partido político, el primer político es Jesús y uno de los primeros políticos de nuestro tiempo es Juan Pablo II. Pero es política con mayúsculas; es el gobierno de la polis, de todos, no un partido político en contra de otro.
-El Presidente cuestionó duramente la actuación de la Iglesia durante la dictadura militar.
-Nosotros, como toda familia, también tenemos nuestras equivocaciones. Hay gente que hace brillar a la familia y gente que la deteriora. Entre los que hicieron brillar a la Iglesia están los obispos Novak, Nevares, Angelelli, Hesayne, Romero, de El Salvador, en el ámbito latinoamericano. En otro plano, otros estuvieron implicados en esa guerra sucia. No participaron de los crímenes, pero sabían lo que se hacía y no se opusieron fehacientemente. En una familia con diez hijos puede haber dos que la deterioran. Pero eso no significa que toda la familia sea sucia.
-¿Cómo afectará este conflicto en el diálogo con el Gobierno?
-Nosotros no tenemos mal diálogo con el Gobierno. Hay hechos puntuales que ponen distancias. Ayer [por anteayer], el mismo día del enojo del Presidente, los obispos de la provincia de Buenos Aires estuvimos reunidos con el gobernador Felipe Solá, con quien mantuvimos un diálogo fluido y sincero sobre educación. No tenemos ninguna relación tirante. No es verdad que la Iglesia está peleada con el Gobierno.
-¿Se puede esperar un encuentro de la nueva conducción episcopal con el presidente Kirchner?
-Habrá pasos sucesivos. Es habitual que ocurra cuando se renueva la conducción del Episcopado, pero por ahora no se habló de ello.
-¿Los obispos analizarán la reacción del Presidente?
-Nosotros nos reuniremos en diciembre, en la Comisión Permanente, que integramos unos veinte obispos. Pero todavía no sé el momento preciso ni los temas que se hablarán.
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