"NO CREO SER UN TIPO CÍNICO"
Sépanlo: Woody Allen solamente trabaja en sus películas si, cuando lee lo que escribe, encuentra un papel para él. Y en Match Point, protagonizada por veinteañeros, no había lugar para el actor que en diciembre cumple 70. “Si hay un buen papel, lo hago, sino, no. No me importa si vuelvo a actuar o no”, dice detrás de sus clásicos anteojitos de marco negro, con su voz finita, y entre esas toses que ya son sus marcas de estilo.
Por de pronto, se sabe que en su próximo proyecto sí actuará. Tras filmar enteramente en Londres Match Point, ¿dónde rodará la siguiente? “En Londres”. ¿Es que se ha acabado su romance con Nueva York, o sólo piensa filmar comedias allí? “Es que mi próxima película será una comedia. La ruedo en Londres porque allí tengo financiación. Ahora en los EE.UU. los estudios se están poniendo difíciles. Antes me daban la plata y en unos meses yo les entregaba una película. Ahora quieren leer el guión, sugerir actores. Eso no lo he hecho nunca y no lo haré jamás. Entonces, el clima de Londres me es más propicio”, esbozó casi con una sonrisa.
Woody Allen enfrentó a la prensa a su manera. En la conferencia posterior a la proyección de Match Point, que se exhibe fuera de concurso, pidió varias veces que le repitieran las preguntas… que eran hechas en inglés. Cuando respondía, lo hacía sin mirar a quien le preguntaba, se hacía sombra en los ojos, parecía como perdido.
“No tengo una mirada cínica”, dijo, respecto a que su filme, un drama que gira al thriller, toca el tema de la culpa y esboza la posibilidad de que un crimen quede sin castigo. “Hay todo tipo de crímenes. La idea de la falta de castigo fue un motivo para escribir Match Point. Cínica es la realidad. Yo tengo mi perspectiva acerca del castigo, de la justicia. Hay crímenes pasionales, emocionales, e internacionales en los que muere gente inocente. No creo ser un tipo cínico.”
Si ya es extraño que la trama no transcurra en Nueva York, sino en Londres, Match Point es una atípica película proviniendo de Woody Allen. Al menos, viendo las últimas, porque los protagonistas aquí ya no son monótonos sino multifacéticos. Son gente. Es que la infidelidad, el amor, la lujuria, la mentira y el deshonor, todo se cuece en la misma olla.
Chris (Jonathan Rhys Meyers) es un instructor de tenis, un joven irlandés que conoce a Tom como a un alumno. De a poco, Chris se integra a su familia de clase alta londinense, asiste a la Opera, visita galerías de arte. Chloe, la hermana de Tom, se enamora del muchacho. El problema nace raquetita en mano, pero en una cancha de ping pong. Del otro lado de la red está Nola (Scarlett Johansson) y Chris queda embobado. Adivinó: Nola, aspirante a actriz y norteamericana, es la prometida de Tom.
Bien lejos de la comedia, Allen dibuja muy bien las características de los personajes, especialmente a Chris y Nola, extranjeros en la aristocracia. No es que en Match Point falten los toques humorísticos y los diálogos bien entrelazados que arrancan la admiración acostumbrada. Llegado el momento, el drama pasional se convertirá en thriller. No en vano Chris lee a Dostoievsky, en especial Crimen y castigo…
Pero esto es un filme de Woody Allen —aunque cueste reconocerlo en los primeros minutos— y uno sabe quién está a punto de cometer un crimen, quién es culpable de qué, y sufre a la par que él. Los apuntes sobre la dificultad de Chloe de quedar embarazada le permiten a Allen hablar tanto de “un bebé nacido de la pasión” y otro “surgido de un experimento médico” para resaltar una y otra relación amorosa.
Un dato curioso: en la película, los personajes van al cine, a ver Diarios de motocicleta.
Rhys-Meyers (el actor de Velvet Goldmine) ha dado un salto de calidad mayúsculo. Su Chris no esconde nada, pero no por eso deja de ser simpáticamente patético. Johansson (Perdidos en Tokio) es una estrella, y se entiende que Allen la haya comprometido para su próximo filme.
En ese sentido, Woody no tiene nada que ocultar. “Tengo fascinación por Scarlett desde hace un par de películas. Creí que no iba a poder contar con ella, porque al filmarla en Londres, entendía que el elenco tenía que ser inglés. Pero un porcentaje podía ser norteamericano, y tuve la suerte de encontrarla entre dos proyectos y pudo participar”, comentó, y confirmó que, efectivamente, para el papel de Nola tenía originalmente elegida a una actriz inglesa.
Camisa blanca y saco gris, pelo cada vez más ralo y canoso, Allen minimizó todo. ¿Acaso la presencia de Scarlett hizo que el filme se volviera más sexy? “El guión ya era así”, comentó. Aunque las preguntas al elenco fueron lógicamente escasas teniendo enfrente al director, Allen dio la nota humorística cuando quisieron saber si para Johansson era lo mismo ser dirigida por él o por Michael Bay (el director de Armageddon, con quien acaba de filmar The Island). “¿Quién?”, le preguntó Allen a la actriz.
Con Match Point, Allen da un paso adelante y alienta una esperanza tras su alicaído pasado reciente. Si bien está lejos de la profundidad de sus primeros dramas, logra regresar al primer plano con una película digna de presentarse en el festival más importante del mundo.
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