NO DESCARTAN ELECCIONES EN IRAK EN EL 2004
En medio del caos que aún impera en Irak, recrudecido a su vez por la guerra de guerrillas que libra la resistencia local contra las fuerzas estadounidenses de ocupación, el jefe de la administración civil que impuso Washington en Bagdad, Paul Bremer, no descartó ayer que se celebren elecciones generales dentro de un año en el país árabe.
“No es una locura pensar que pueden celebrarse elecciones generales a mediados del 2004”, dijo Bremer durante una visita a la sede del Ministerio de Exteriores en Bagdad, junto a los miembros del Consejo de Gobierno, creado el 13 de julio último para dirigir el país durante el período de transición. En ese sentido, Bremer pidió al Consejo que acelere los pasos para elaborar una nueva Constitución, y afirmó que la elección de un “gobierno soberano” marcará el fin de su misión en Irak.
Su declaración se produjo después de que el Consejo eligiera al shiíta Ibrahim al Yafari para encargarse de la presidencia de esta institución durante un mes. Ibrahim al Yafari, líder del Partido Ad Dawa (Llamamiento), es uno de los nueve miembros del recién creado Comité de Presidencia, cuyos integrantes ocuparán de forma rotatoria la jefatura del Consejo.
Yafari afirmó hoy que los 25 miembros del Consejo elegirán dentro de una semana un gabinete de ministros, antes de comenzar los debates para la formación de comités especiales que se encargarán de la elaboración de la Constitución.
También ayer, el ministro de Información jordano, Nabil al Sharif, informó que dos de las tres hijas del depuesto presidente de Irak, Saddam Hussein, entraron a Jordania bajo autorización personal del rey Abdula II. Se trata de Ragad, de 35 años, y Rana, de 33, ambas hijas de Sajida, primera esposa de Saddam y de la que el ex presidente iraquí se divorció en 1980.
Según fuentes próximas a la corona hachemita, el soberano adoptó esa decisión por “razones humanitarias”. El exilio se produce una semana después de que los hermanos de Ragad y Rana e hijos varones de Saddam y Sajida, Udai y Qusai, fueran asesinados por las tropas de EE.UU. en Mosul, al norte de Irak. Según la versión oficial, ambos fueron muertos tras ofrecer resistencia a las tropas norteamericanas que procedían a su detención.
Ayer Estados Unidos autorizó a pagar “la recompensa jamás pagada” bajo un programa estatal, un total de 30 millones de dólares, al iraquí que dio información para la captura y muerte de Udai y Qusai. Así lo informó el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher.
En cuanto a la elección de Yafari para la presidencia del Consejo los iraquíes reaccionaron de forma diversa. Muchos rechazan el hecho de que Irak sea gobernado por “personas que pasaron la mitad de su vida fuera del país y no conocen de cerca lo que ellos quieren”, dijo a EFE Fadel Masud, un taxista bagdadí. Yafari partió de Irak a Irán en 1979. Allí permaneció hasta 1989 y después se trasladó a Londres.
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