NO DESPEGA: A LA ARGENTINA SUFRE LA FALTA DE GOL
No encontró las ansiadas señales de recuperación. La Argentina empató sin goles frente a Uruguay en un partido entretenido por su búsqueda, pero el vértigo desprolijo guió al equipo dirigido por Hugo Tocalli. Su inalterable frecuencia para desperdiciar las oportunidades que tuvo postergó la posibilidad de obtener el objetivo original: la clasificación para el Mundial de Holanda. Para alcanzarlo habrá que aguardar si aumenta su cosecha de unidades frente a Colombia y Brasil -los próximos rivales- y esperar que Chile o Uruguay vayan dejando puntos por el camino.
La Argentina redondeó una actuación con mayor protagonismo y creó muchas situaciones de gol: ocho en total. Claro que esta actitud no le garantizó quebrar el cero. A pesar de no contar con argumentos futbolísticos confiables, sumados algunos errores, les ofreció a los hombres de arriba el lugar para que generaran los mejores espacios y tuvieran las situaciones más claras para abrir el marcador. Y lo que empezó siendo un generoso aporte para buscar una mejoría, terminó por encender otra actuación con sabor amargo para los juveniles argentinos, que se marcharon insatisfechos con lo obtenido y con mucha bronca.
La más increíble de las jugadas fue aquella en la que Hernán Peirone, que desperdició cuatro situaciones de gol, quedó solo frente al arquero Fernando Muslera después de una arremetida de Neri Cardozo en el área. El delantero de San Lorenzo estrelló su remate contra el travesaño. También, a un minuto del final del primer tiempo, Lionel Messi encontró a la defensa de Uruguay a contrapierna y paseó su habilidad entre tres jugadores a pura gambeta, pero llegó sin fuerza para el toque final, que se fue apenas desviado junto al palo izquierdo.
La falta de eficacia frente al arco charrúa fue una constante en todo el partido. Desde el comienzo, el encuentro tuvo vivacidad. Los uruguayos, comandados por Jorge García y Juan Albín, supieron resolver bien la presión que proponían los dirigidos por Tocalli y tuvieron dos acciones de peligro (un cabezazo de Navarro y un remate de Aguiar).
Con el transcurrir de los minutos ese empuje se diluyó porque Juan Manuel Torres les cerró todos los caminos y Lucas Biglia se convirtió en el mejor eje para la salida, bien acompañado por Pablo Zabaleta. Bien parado desde atrás, Uruguay se dio cuenta de que podía sellar los espacios que sí ofrecía en el medio. Un sector en el que tanto Neri Cardozo como Marcelo Bravo engrosaron la columna del debe.
En el segundo tiempo, las emociones ganaron terreno. Tocalli puso dos delanteros (Ezequiel Lavezzi y Federico Almerares) y asumió los riesgos de quitar a un hombre de la mitad de la cancha. Tal vez la necesidad de ganar para asegurarse la clasificación motivó la decisión del técnico, pero lo cierto es que este gesto no permitió que se beneficiara la productividad frente al arco de Muslera. Peirone fue abastecido claramente unas tres veces más, pero no fue su día. Se lo perdió de cabeza, de media distancia y en el área chica. Siempre en posiciones inmejorables.
En salidas rápidas, preferentemente por el sector derecho, y conducidas por Zabaleta, se fueron dando oportunidades claras para los chicos argentinos. A la hora de la elaboración, quedó en evidencia el mal momento de Pablo Barrientos. El partido se les iba de las manos a los juveniles albicelestes, casi sin poder entender el porqué de tantos contratiempos. La clasificación sigue al alcance de la mano, pero aún no está asegurada. El esfuerzo no alcanzó y una vez más el lamento se apoyó en las individualidades ausentes.
Este contenido no está abierto a comentarios

