NO DISPONE DE FONDOS LA OBRA PARA ORDENAR EL CRECIMIENTO DEL OESTE
Algunos santafesinos no han aprendido la lección que dejó el río Salado, cuando en abril de 2003 invadió un tercio de la ciudad. Basta recorrer el borde oeste, atravesando la avenida Circunvalación desde la autopista Santa Fe-Rosario hacia el sur, para tomar conciencia de la gravedad de la situación. Cada vez son más las viviendas -de una precariedad extrema-, asentadas en torno de los reservorios.
En diciembre de 2004, en oportunidad de dejar inaugurada la iluminación ornamental del Puente Colgante, el gobernador Jorge Obeid y el intendente Martín Balbarrey anunciaron tres grandes obras para la ciudad, todas a concretarse con el aporte económico de la provincia y con el proyecto técnico a cargo del municipio.
El Plan Integral para la Recuperación del Borde Oeste, más conocido como Lagos del Oeste, fue el primero de los proyectos en difundirse, pero el único que aún no dispone de financiamiento. Los otros dos son Playa Grande, en la Costanera; y el saneamiento del lago del Parque del Sur, ambos en marcha.
¿Por qué no ha sido priorizada una obra tan relevante para Santa Fe? Según los datos recabados por El Litoral, el municipio tiene el proyecto listo para ser licitado hace más de un año, pero ni el Ministerio de Obras Públicas de la provincia ni el de Asuntos Hídricos tienen aún partidas asignadas para concretarlo.
PEDIDO SIN RESPUESTA
El año pasado, el intendente solicitó por escrito al gobernador Jorge Obeid (nota Nº 116/05) los fondos para ejecutar la obra Lagos del Oeste, en total 12.500.000 pesos, pero hasta la fecha no obtuvo respuesta.
Además de asegurar un mejor sistema de escurrimiento del agua, esta ambiciosa obra de ingeniería permitirá contar con nuevas superficies de tierra para urbanizar en el futuro, ordenar el crecimiento poblacional en el oeste y reubicar a las familias -en franco incremento- que hoy habitan en una zona de alto riesgo, ya que han erigido sus hogares en terrenos destinados a acumular los excedentes hídricos provenientes de los desagües pluviales.
Si se concreta, quedará marcado un límite físico determinante para el avance de la urbanización a través de una costanera o parque lineal (ver en infografía El proyecto en papel).
EL SECTOR, HOY
El paisaje actual, lindante con la avenida Circunvalación Oeste, pone al descubierto la improvisación y la falta de políticas de ocupación de tierras imperante en ese costado de la ciudad. Líneas irregulares en el trazado de las calles, manzanas no definidas, minibasurales y animales sueltos, casillas de chapa o ladrillo que trasponen el territorio apto para ser habitado y carecen de todo servicio, son característicos en uno de los sectores más pobres.
En diciembre del año pasado, en un apresurado intento por frenar el avance de los asentamientos, la Municipalidad intimó a 15 familias radicadas sobre la avenida de Circunvalación y Mendoza a despejar el lugar en sólo cinco días. Gracias a la intermediación de los profesionales del Espacio Interinstitucional de Santa Rosa de Lima se llegó a un acuerdo: los vecinos no colocarían ni una chapa más e impedirían la radicación de nuevas familias y el gobierno construiría viviendas para trasladarlos a un terreno ubicado en Pasaje Braille al 4800. Pero hasta que no se inicie la obra Lagos del Oeste esto no puede concretarse, porque el terreno para el nuevo emplazamiento debe ser alteado con la tierra que se extraiga de su ejecución. Por lo tanto, las familias siguen ocupando tierras críticas.
La situación es similar en las inmediaciones de Circunvalación y la autopista. Once familias que vivieron durante 10 años bajo el puente sobre el Salado (hoy en obras de expansión) fueron trasladadas por la empresa Aufé a un terreno contiguo a la Casabomba municipal, sobre el lecho del río, al margen de toda urbanización y sin acceso regular a ningún tipo de servicio. Para proveerse de luz, se “engancharon” al suministro eléctrico; en tanto que obtienen agua de distintas canillas públicas distribuidas por la ciudad y la trasladan en carros.
A metros de este lugar, al fondo de Barranquitas Sur, varias familias se asentaron precariamente en los reservorios. Cabe, por tanto, imaginar lo que ocurrirá cuando se inicie el período de lluvias y el agua escurra hacia las lagunas.
Respecto de todas estas personas, el municipio deberá encarar un plan de relocalización, ya previsto en el proyecto, a partir de la recuperación de 17 hectáreas, donde se trazarán nuevas manzanas destinadas a viviendas, se determinarán áreas verdes, se delimitarán calles y se extenderán las redes de servicios.
La tarea por delante demandará varios años de trabajo y obligará a aceitar los mecanismos de control para impedir nuevos asentamientos. La pregunta obligada es si existe decisión política para poner en marcha la obra que, como dijimos, se anunciara hace ya un año y medio.
LAS CLAVES
Tal como informó El Litoral oportunamente, los objetivos del proyecto de readecuación de los reservorios del oeste son:
Aumentar la capacidad de embalse y reserva de los excesos hídricos provenientes de los desagües pluviales de parte del sector oeste de la ciudad. Transformar una gran zona de los terrenos susceptibles de asentamientos precarios y peligrosos en un espejo de agua permanente, delimitando en forma definitiva zonas de asentamientos y de embalse de aguas, para así disminuir la posibilidad de accidentes y episodios de inundación y evacuación periódicas. Recuperar y sanear más de 17 hectáreas aptas para la urbanización y a disposición de la Municipalidad. Disponer de un acopio de suelo de aproximadamente 600 mil metros cúbicos para ser usado en relleno de cavas, urbanizaciones o situaciones de emergencia. Plantar unos 1.200 ejemplares de especies arbóreas en la zona. Construir un espacio para deportes. Realizar entubamientos en reemplazo de obras existentes.
Este contenido no está abierto a comentarios

