NO ENTRARÁ A LA PROVINCIA EL PLAGUICIDA DE CÓRDOBA
Tras la polémica surgida por la intención de trasladar 12 toneladas de residuos de alta toxicidad desde Córdoba a galpones ubicados en la ciudad santafesina de San Lorenzo, el cargamento fue finalmente derivado ayer a un predio de enterramiento sanitario que posee la empresa Cliba, en la localidad de Bouwer. Así lo revela hoy el diario cordobés La Voz del Interior, según el cual, la determinación fue consensuada entre las autoridades del municipio, de la Agencia Córdoba Ambiente de la provincia, y funcionarios del Senasa.
Se trata de 12 toneladas de DDT, un plaguicida de uso restringido con un alto poder tóxico, almacenado hace treinta años en el barrio Alta Córdoba de la capital mediterránea. Tras una protesta vecinal y una intimación de las autoridades cordobesas al Senasa, el organismo nacional ordenó que el cargamento fuera retirado de Córdoba, y trasladado a un depósito que posee la compañía DDT en San Lorenzo.
Pero la propuesta generó una ácida reacción en el gobierno de Santa Fe, que prohibió el ingreso del cargamento. Jorge Obeid puso el grito en el cielo, y amenazó con “poner preso a quien tirara porquerías” en la provincia.
Pese a las advertencias, las autoridades cordobesas insistían en que contaban con autorización del Senasa para el traslado, y que el desplazamiento de la carga podía darse mañana mismo.
Finalmente, la situación de tensión entre ambas provincias terminó inclinando la balanza por la decisión que hoy es anunciada a través del matutino cordobés, respecto de derivar los plaguicidas, momentáneamente, a la localidad de Bouwer.
El nuevo depósito
La localidad de Bouwer tampoco será el destino definitivo del cargamento, ya que Senasa posee una autorización provisoria pero sólo por quince días para retenerlos allí, hasta tanto se encuentre el lugar de depósito final. Si ese plazo se vence, el organismo nacional deberá solicitar una nueva autorización provisoria a la Agencia Córdoba Ambiente.
Ayer, en horas de la tarde, tres camiones de Cliba ingresaron al depósito de Alta Córdoba, donde fueron cargadas las 12 toneladas de plaguicida. La sustancia, considerada probablemente cancerígena -según informes de organismos internacionales-, estaba contenida en tambores de 200 litros, pero recién en marzo del corriente año, fue almacenada en condiciones adecuadas de aislamiento. Ya en Bouwer, el plaguicida fue colocado en un contenedor marítimo para garantizar mayor seguridad.
Los depósitos que ahora quedaron vacíos en la capital cordobesa serían destruidos, según lo adelantaron las autoridades locales, para poder terminar con todo el material que se encuentre allí y que pueda estar contaminado.
Cabe recordar que tras una serie de análisis médicos realizados por el Ministerio de Salud de la provincia de Córdoba, de 36 vecinos de la zona de los depósitos examinados, 28 poseían restos de plaguicidas en la sangre.
El lugar definitivo
Respecto al destino final de los plaguicidas, Diana Raab, directora de Prevención y Gestión Ambiental de la Municipalidad de Córdoba, derivó en el organismo nacional toda la responsabilidad. “Senasa es el responsable de buscar la deposición final de estos productos”, sostuvo.
Mientras tanto, el área municipal de Córdoba planea un estudio epidemiológico de la zona en la que se encontraban depositadas las 12 toneladas.
La posible
eliminación de este tipo de sustancias es factible mediante un proceso de termodestrucción. Pero organismos no gubernamentales de defensa del medio ambiente, advirtieron que esos dispositivos no se encuentran en el país. Por eso, sugirieron que el destino final más propicio para el cargamento de plaguicidas serían países de Europa como Francia o Bélgica.
Este contenido no está abierto a comentarios

