“NO ES FÁCIL HACER OPOSICIÓN CONSTRUCTIVA A ESTE GOBIERNO”
-¿Es difícil estar en la oposición frente a un gobierno como el de Néstor Kirchner?
-El gobierno ha consolidado una hegemonía importante luego de las últimas elecciones. Y muestra una actitud de consolidar esa hegemonía. No es sencillo en la Argentina ejercer una oposición de manera constructiva y responsable. Son tiempos en los que hay que abandonar la idea de poner las cosas en blanco sobre negro porque este gobierno tiene cosas muy positivas, como la política de Derechos Humanos y los cambios que ha hecho en la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, después, borra con el codo, muchas veces, lo que escribe con la mano, como en el caso de los cambios en el Consejo de la Magistratura, que dejan la percepción de que es como si se quisiera manejar a la Justicia nuevamente desde el poder político.
Es malo que el presidente nunca haya recibido a los partidos de la oposición para entablar un diálogo sobre políticas de Estado. No le interesa dialogar con otras fuerzas, y el país necesita concertación, no una confrontación permanente. Tiene que haber un acuerdo sobre la base de un programa que pueda servir para reconstruir una Argentina más justa e igualitaria. A esto aspira la mayoría de la población, que fue perjudicada con el neoliberalismo de los ’90.
-¿Qué le preocupa de este gobierno?-Es preocupante el crecimiento de reparto discrecional de los fondos fiduciarios en el presupuesto nacional. Las provincias que se portan bien tienen obra pública y las que no siguen el camino del castigo. El gobierno maneja 16 fondos fiduciarios con 4.000 millones de pesos. Tiene libre disponibilidad para castigar no dando dinero. La discusión debe darse en el marco de una nueva ley de Coparticipación Federal, y que todas las provincias tengan certeza de lo que van a recibir de acuerdo con lo que les corresponde. Además, hay una agenda de temas pendientes que el gobierno aleja de la discusión, como la necesidad de una redistribución del ingreso y una reforma tributaria y previsional. En la Argentina falta que el crecimiento sostenido sea repartido de otra manera. Pero los mismos pilares del programa económico se contraponen a la posibilidad de ser más equitativos. La obsesión por un superávit fiscal alto determina dificultades para modificar el mapa del reparto del ingreso. Aunque hay indicadores positivos, que marcan un descenso del desempleo, de la pobreza y la indigencia, se ha acrecentado la desigualdad, ya que a la mayor parte de la torta se la siguen quedando los mismos que hace 30 años. -¿Y cómo se hace para llegar a la gente que respalda al gobierno?-La gente sufre de mucho menos histeria que la que existe en la política y en el periodismo. La sociedad siente la necesidad de tener una esperanza, al haber tenido el país un crecimiento sostenido los últimos tres años, luego de una crisis tan intensa como la que estalló en el 2001. La población tiene mayor capacidad para analizar estas situaciones, con una mirada mucho más objetiva que los dirigentes. Por eso, hay una explicación del porqué el gobierno tiene el consenso mayoritario de la sociedad. -¿Cuál es la estrategia del socialismo?-Nosotros venimos de un socialismo que se opone a pensar: “Cuanto peor, mejor”. En democracia existen espacios para que la gente vaya viendo las alternativas políticas. Esto se vio claramente en las elecciones de octubre pasado, con el triunfo de Hermes Binner en Santa Fe, que consiguió posicionar al PS como una fuerza con trascendencia nacional. El socialismo no sólo tiene perspectivas de ganar las elecciones para gobernador en la provincia de Santa Fe, sino también apuntará a fortalecerse como un punto de referencia importante a nivel nacional. -Para conseguir fortalecerse a nivel nacional, ¿es necesaria una alianza con el ARI?-El socialismo es un partido de naturaleza frentista. Ha planteado la necesidad de alianzas amplias. Nosotros tenemos abiertas las puertas y el diálogo a todas las fuerzas que estén dispuestas a plegarse a un acuerdo programático de centroizquierda. Consideramos que son bienvenidas y vemos con buenos ojos las posibles ampliaciones que pueda tener el Frente Progresista Cívico y Social. Y también sabemos que debemos asumir las autocríticas para poder confluir en las elecciones del año que viene con nuevas fuerzas.
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