NO HABRÁ CONTROL DE PRECIOS, A PESAR DE LOS AUMENTOS
Los resultados de diciembre pasado prendieron la señal de alarma. Con la inflación rozando el 1% y los pronósticos de una aceleración durante este mes, más de un funcionario se preocupó y comenzaron a activarse distintos planes para contener un posible aumento en los precios minoristas.
Tanto en el Ministerio de Economía como en el Banco Central y la Subsecretaría de Defensa de la Competencia descartaron de plano la posibilidad de aplicar un mecanismo de control de precios máximos, aunque esto no significa que en el Gobierno se vayan a quedar de brazos cruzados ante un probable escenario de recalentamiento del costo de vida.
Para hacer frente a esta posibilidad, fuentes oficiales consultadas por LA NACION dejaron en claro que no necesitan de la sanción de una nueva ley. “Sin caer en medidas polémicas como los controles de precios, hoy contamos con diferentes herramientas para evitar que haya desbordes por parte de las empresas”, dijo un alto funcionario.
La primera alternativa que se baraja es incrementar la publicación de estudios sectoriales sobre la evolución de los precios y el comportamiento de las empresas que compiten en un determinado rubro. La Subsecretaría de Defensa de la Competencia ya viene trabajando en este tema desde hace varios meses en distintos rubros como supermercados, bancos y telefonía celular.
Básicamente, hasta ahora lo que hace la dependencia a cargo de Patricia Vaca Narvaja es relevar y comparar los precios o las tarifas que cobran las distintas empresas que compiten en un determinado sector. Los resultados de estas mediciones después se hacen públicos y se destacan cuáles son las firmas y marcas más baratas y cuáles las más caras en cada negocio, en una suerte de escrache público.
A diferencia de lo que sucede en los operativos bonaerenses contra la evasión, no se acusa a nadie de estar en falta, sino que sólo se premia y castiga la política comercial de cada empresa.
Para intensificar esta política disuasiva, en las próximas horas la subsecretaría también publicaría una lista de productos cuyos valores se incrementaron en forma aparentemente desmesurada en relación con sus costos de producción. Con esta medida, el Gobierno se propone exponer ante la sociedad a los sectores que “tienen márgenes de más”, según una fuente cercana al presidente Néstor Kirchner. “Entre esos sectores esta el alimenticio, el textil y de indumentaria, el turismo”, deslizó.
Apertura de la importación
Otra alternativa que se tiene en estudio es alentar la apertura a la importación, mediante la reducción de aranceles y derechos específicos, en aquellos mercados que muestren comportamientos oligopólicos. Para evitarlo, en la Subsecretaría de Defensa de la Competencia también presentaron una serie de denuncias para que la Comisión de Defensa de la Competencia investigue los aumentos registrados a fines de año en algunos rubros.
Concretamente, Vaca Narvaja y su equipo sospechan que para las fiestas pueden haberse producidos acuerdos entre empresas competidoras para impulsar juntos aumentos en sus productos. Los sectores que se investigan son pollos, gaseosas y cervezas.
Sin exceso de emisión
En los últimos meses se alzaron varias voces de economistas que advertían que la política del Banco Central para sostener el dólar en torno de 3 pesos conlleva el riesgo de llenar la plaza financiera de pesos, que después pueden terminar impactando en los precios.
Sin embargo, en el entorno de Kirchner señalan que la elevada inflación de diciembre, que seguramente continuará este mes, no responde a un exceso de emisión monetaria para mantener el peso devaluado frente al dólar ni a que algunos sectores hayan subido los precios porque están trabajando al máximo de su capacidad instalada.
Tres de los rubros que están cerca de un cuello de botella en la producción, y que requieren nuevas inversiones, son el papelero, el energético y el metalmecánico, pero ninguno de ellos figura entre los que elevaron más sus valores.
En el Banco Central se defienden al señalar que el nivel de emisión está en línea con el programa monetario y no con el sostenimiento del dólar. El ente que preside Martín Redrado, ante las dudas generalizadas sobre la inflación, anunció dos medidas para controlarla: la reducción de entre el 1% y el 2% de los encajes bancarios, lo que eleva la disponibilidad de recursos de las entidades y disminuye la necesidad de emitir para sostener la liquidez, y el aumento de 25 puntos básicos de la tasa del mercado de pases, es decir, un encarecimiento del costo del dinero.
En el Central subrayan que, si bien en diciembre suelen registrarse aumentos estacionales, el mes pasado se produjeron subas que escapan a esa lógica. Las adjudican al shock de demanda que se produjo porque el sector publico inyectó $ 2600 millones en pagos adicionales a jubilados, empleados y beneficiarios del plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados.
También aclaran que aumentaron precios regulados o ligados a la carga impositiva, como los taxis y los cigarrillos, respectivamente. “Lo importante es que la suba de diciembre y la que habrá en enero no se mantenga en febrero y que no conduzca a mayores reclamos salariales”, opinan en el ente monetario.
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