No habrá despidos en Paraná Metal y hoy retoman a los empleados
Lo dio a conocer ayer la gerencia a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). A las 10 se firmarán los nuevos contratos en la planta de la empresa en Villa Constitución.
Ocurrió el milagro: el Grupo Indalo dio marcha atrás con los despidos de más de un centenar de empleados de la autopartista Paraná Metal de Villa Constitución y hoy, a partir de las 10, los trabajadores firmarán ante un escribano y un abogado la documentación de reingreso y un nuevo contrato, según comunicaron desde la Unión Obrera Metalúrgica a La Capital. La buena noticia se conoció ayer por la tarde, un día antes de la fecha de cesantías anunciadas en los telegramas de preaviso enviados a 180 trabajadores, de los cuales cincuenta ya habían optado en los últimos días por los retiros anticipados.
La feliz sorpresa fue dada a conocer por la gerencia de la empresa, que se comunicó con miembros de la comisión directiva de la delegación local de la UOM. Desde el gremio celebraban ayer la buena noticia, aunque no podían dejar de lado la amargura que los trabajadores debieron pasar desde agosto pasado, cuando la firma envió la primera tanda de telegramas de preaviso a los cesanteados. El segundo aviso masivo se dio a principios de este mes, y hasta ayer a la mañana se mantenía la incertidumbre sobre el destino de la planta. “Estamos muy contentos con esta noticia, pero la amargura y tristeza que pasamos no nos la saca nadie”, dijo a este diario uno de los trabajadores.
En el telegrama de despidos dirigido a los cesanteados, Paraná Metal SA les comunicó que “pese a la crisis que atraviesa el sector, la dirección de la empresa ha efectuado denodados esfuerzos por preservar las fuentes de trabajo frente a la falta de trabajo, sin embargo, razones de fuerza mayor, ajenas a la voluntad de Paraná Metal SA, la obligan a tomar la decisión expresada (SIC)”, de “prescindir de sus servicios a partir del 31 de octubre de 2015”.
Tal vez jamás se conozca oficialmente, pero así como se tejieron todo tipo de hipótesis sobre la determinación de la patronal, que en ningún momento concedió al gremio entrevista alguna para dar explicaciones. También circularon versiones, algunas incluso optimistas sobre una posible reconversión productiva y la concreción de nuevos trabajos, pero en definitiva se fueron apagando conforme se acercaba el fin de mes. Ahora la hipótesis que más resuena es una supuesta maniobra especulativa de los propietarios para obtener algún tipo de beneficio, acaso algún subsidio o exención del Estado.
Resta ahora conocer cómo seguirá el proceso productivo de Paraná Metal que, pese al fantasma de los despidos acechando y las fuertes versiones de un cierre definitivo, despertó en las últimas semanas el interés de empresas automotrices de gran envergadura a nivel mundial, como Toyota y Nissan, fabricaciones militares y de vagones. Precisamente, el gremio y los empleados lamentaban que, por esta situación, se perderían importantes oportunidades para cerrar contratos que permitirían elevar los niveles de producción. Además, se conoce que la empresa tenía contratos de producción de discos y campanas de frenos comprometidos hasta 2018.
En cuanto a los empleados que no resistieron la agonía de esperar a ser despedidos hoy y se retiraron voluntariamente, desde la UOM no descartan que podrían ser retomados, obviamente si están de acuerdo. Es que “si va a haber más trabajo, tal como (la patronal) ya venía anunciando para 2016, van a tener que llamarlos de nuevo porque de ocho (técnicos) electrónicos quedó uno, y de 12 eléctricos, quedaron tres”, explicó a La Capital José Luis Torres, protesorero de la UOM Villa Constitución, que recién conocía la noticia y apenas podía hablar de la emoción.
Sobrevivientes. Una vez más los trabajadores de Paraná Metal sobreviven a una nueva crisis. Los conflictos de la ex MetCon datan de diciembre de 2008 cuando los directivos paralizaron la planta a mediados de diciembre y suspendieron a casi 1.200 empleados propios y de empresas contratistas. La empresa había pedido su propio concurso de acreedores y se lo comunicó a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) villense. Para evitar aquel cese, en febrero de 2009, tras la firma de un acuerdo con el Ministerio de Trabajo de la Nación, el grupo Indalo, del empresario Cristóbal López, hizo aportes económicos hasta que en diciembre de ese año compró todas las acciones.
Sin embargo el conflicto continuó y tuvo su punto culminante con los cortes de ruta durante más de un mes, en septiembre del 2010. El acuerdo alcanzado entonces fue celebrado por los trabajadores y la sociedad villense. Pero la situación se fue haciendo cada vez más complicada y recién dos años más tarde se logró reactivar la producción.
Fuente: La Capital
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