“No hay filosofía sin prójimo, por eso es política”
Durante una hora y media el público santafesino estuvo cautivo por las palabras de Tomás Abraham. Contradiciendo la figura del intelectual cerrado en su torre de marfil, que utiliza términos complejos, que sólo puede ser comprendido por sus pares, Tomás empleó un lenguaje coloquial, simple y directo. Sin frases grandilocuentes, ni ideas pretenciosas, este filósofo habló cara a cara con los santafesinos sobre la tarea del filósofo y los “tiempos de cambio” que se vienen en nuestra provincia.
“El filósofo no es un sabio”, comenzó su charla Abraham. Y esta frase fue repetida en varias ocasiones durante la hora y media que duró su encuentro con el público santafesino.
“La filosofía no se enmarca dentro de ninguna corriente de saber”, continuó el orador, quien se define a sí mismo como filósofo.
¿Qué significa ser filósofo? ¿Cuál es su tarea? “Los filósofos llaman la atención sobre su presente, su contemporaneidad, transmiten una preocupación que concierne a sus semejantes” respondió Abraham.
En este sentido, remarcó que “no hay filosofía sin prójimo, ya que ésta se practica en una ciudad (polis en términos griegos). Es por esto que es política”.
“El filósofo llama la atención sobre lo ignorante que somos, incluso él mismo”. Citando a Niezstche, Abraham recordó que “no es natural pensar, no se nace pensando”, sino que, por el contrario “pensamos cuando algo nos incomoda, cuando algo rompe nuestra rutina”. Y a continuación ofreció como ejemplo: “si llegamos a casa y cuando saludamos a nuestra mujer, ésta no contesta y se encierra en el cuarto, ese quiebre con nuestra rutina nos hace pensar: ¿qué le pasa?, ¿habré dicho o hecho algo para que esté así?”
“Podemos pensar cuando surge una inquietud o somos nosotros los que podemos provocarla. La filosofía pretende pensar el presente, la actualidad, pensar la diferencia, la singularidad del hoy respecto al ayer. Es común escuchar ‘siempre hubo guerras’, ‘siempre hubo ricos y pobres’, ‘siempre hubo crueldad’. Sí, es cierto, pero nunca con los actores y estrategias de hoy en día, nunca con las particularidades de las guerras de hoy y la pobreza actual”. Ésa es la diferencia que la filosofía intenta explicar.
La pregunta por la totalidad
Retomando a Kant, Abraham recordó que existen tres facultades: la razón, la imaginación y la sensibilidad. “La razón impone la pregunta por la totalidad y la unidad: ¿cuál es el sentido de la vida? Es una pregunta total”.
En este sentido, el disertante formuló una serie de preguntas que también apuntan a la totalidad: ¿y después de la muerte, qué?, ¿para qué vinimos al mundo?, ¿qué es la muerte?, ¿qué es la vida?
Sin embargo, Abraham remarcó que “para la filosofía no hay temas nobles; temas altos y temas bajos”, sino que “cualquier tema que interese a la sociedad en la que está inserto el filósofo es un tema válido para la filosofía”. Es así como aseguró que él muchas veces se ocupa de temas vinculados al fútbol o a la televisión, “porque son los temas que preocupan a nuestro país”.
La voluntad de saber
“El saber nos oprime”, sentenció Tomás y continuó: “Vivimos en una sociedad en la que rige una voluntad de orden, de saber y de poder”. ¿Qué significa esto? Que existen infinidad de instituciones que nos dicen lo que debemos saber: la familia, la escuela, el derecho, la universidad, la religión, los medios de comunicación, etc. Y pensar implica muchas veces salirse de esos lugares de saber/poder. Pensar implica pensar que lo que aparece como necesario, en realidad es contingente, es decir, que es de ese modo, pero que podría haber sido de cualquier otra forma. “Hay que transformar lo necesario en contingente”.
En este sentido, este filósofo advirtió que “la inteligencia no es compasiva y que hacer filosofía no es una virtud”.
Algo nuevo en Santa Fe
La segunda parte de la conferencia giró en torno a la cuestión política. Abraham se mostró optimista respecto al futuro gobierno de la provincia de Santa Fe y remarcó: “algo nuevo está pasando en Santa Fe”.
En contra de la idea que impera en la política actual, según la cual “para gobernar hay que hacer caja”, Tomás defendió la idea del “político como educador”. En este sentido, destacó la labor de Hermes Binner como intendente de la ciudad de Rosario e hizo manifiestas sus expectativas respecto a la futura gobernación.
Abraham interpeló a los santafesinos a participar, a involucrarnos en política y asimismo consideró que “no es el intelectual el que asesora al político, sino al revés: el político asesora al intelectual porque es él el que está en la lucha, en el terreno”.
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