NO HAY PERROS ANOTADOS EN EL REGISTRO DE RAZAS PELIGROSAS
La sensación de inseguridad reinante en la ciudad fomentó el negocio de alarmas, contratación de custodios y también la venta de perros guardianes. Este último tema cobró especial relevancia en el Concejo Municipal, que el 28 de abril pasado sancionó la ordenanza N° 11.180, para establecer la creación de un registro de canes “potencialmente peligrosos”.
Más de cuatro meses transcurrieron desde la promulgación de la norma, que todavía no fue reglamentada, como se sugiere en el texto. Tampoco hubo casos de ciudadanos que se hayan acercado a patentar a sus mascotas en Servicio de Control de Zoonosis, ni hubo multas por incumplimiento. Esto último se debe a que se creó una ordenanza que exige, pero no prevé sanciones para los que no cumplan, porque los concejales resolvieron eliminar un artículo del proyecto, que establecía que las infracciones serían castigadas según la ordenanza 7.882 de Infracciones y Penalidades.
“Todos muerden”
Tres adiestradores fueron consultados sobre la relevancia e incidencia de la norma en la solución del problema de los perros mordedores, y ninguno de ellos estuvo a favor de su implementación.
Raúl Bertolini fue presidente del Kennel Club en el año 1980, fecha en la que se decidió a abrir el curso de adiestramiento para perros con y sin pedegree, y que dirige hasta el día de hoy.
Entiende que “hay un problema con los perros que muerden a las personas, pero crear un registro de animales agresivos es tan ridículo como crear un registro de autos chocadores. No hay autos chocadores, los que chocan son las personas que los conducen, ése es el problema”.
Bertolini consideró que “todos los perros muerden, sólo es cuestión de presionarlos”. No obstante la posición del Kennel y la suya es que “no conviene activar y desarrollar el instinto de defensa y agresión, en perros que viven en familias. Este tipo de adiestramiento debe quedar para aquellos animales para labores exclusivas, como son los perros que utiliza la policía, realizadas por personal especializado”.
Sobre la necesidad de crear un centro de formación de adiestradores, el hombre reconoció que “es un déficit que tenemos. No hay escuelas de ese tipo en Santa Fe, y hace muy poco que funciona una en Buenos Aires”.
íOjo con el dueño!
Santiago Pérez es un instructor de 19 años, que trabaja desde los 17, y confiesa que “todos hemos aprendido de experiencia, porque “en Santa Fe no hay lugar donde estudiar adiestramiento”. Contó que “hay algunos que han hecho cursos afuera y que el nivel es muy parejo”.
Acerca del adiestramiento para ataque y defensa declaró que no le parece mal que se haga, aunque “depende de quién sea el dueño”. Dijo conocer “adiestradores que han educado perros agresivos que se les han ido las manos, y los terminan sacrificando porque el perro los empieza a dominar”.
El tercer entrevistado pertenece al club de ovejeristas de Santa Fe, y confiesa haber hecho todos los cursos “para hacer entrenamiento de ataque”. Se dedica a entrenar en la obediencia y garantiza que en los 3 años que lleva en la actividad, “nunca me pidieron un perro para ataque”, y piensa que en Santa Fe no son muchos los que se presten a adiestrar perros criminales.
El especialista en ovejeros no está de acuerdo con la creación de un registro, y en cambio denunció que se debería perseguir a “la gente que se dedica a hacer pelear perros”. El dato también alarmó a los integrantes de la Asociación de Defensa de los Derechos del Animal, que pidieron que se denuncie, al menos por teléfono y de manera anónima, esta actividad ilegal.
La presidenta de la asociación, Margarita Ponce Aragón, también opinó sobre los perros entrenados, y consideró que “la responsabilidad es de las personas, porque un animal adiestrado puede convertirse en un arma en contra”.
Lo mismo opinó el vice presidente de Addera, Gabriel Piedrabuena, quien recordó que “tenemos malas experiencias, donde los dueños terminan sacrificando al animal. El perro es un ser vivo que tiene necesidades, y en algún momento se va a cansar y puede terminar mordiendo”.
Respecto de la creación de un registro, desde la asociación avalan la iniciativa, que dicen que puede ser útil “incluso por si se pierden”.
Legislar sobre lo mismo
En 1991 el Concejo municipal aprobó la ordenanza N° 9.348, consistente en 27 artículos, a través de los cuales el organismo se plegaba a una disposición provincial sobre el “régimen de profilaxis de la rabia”. Fue allí que se creó el Servicio de Control de Zoonosis, dependiente de la Secretaría de Servicios Públicos, y se dispusieron una serie de medidas que ahora se reflotan.
La normativa está separada por temas, entre los que se tuvo en cuenta la realización de un “censo canino y felino” (patentamiento); se estableció que “no podrá haber canes sueltos en la vía pública, aún estando patentados”; se creó “la guardería canina”; y se reafirmó la continuidad de “programas de ejecución”, como el de profilaxis de la rabia; “control de la dinámica poblacional”, con el método de la castración; “participación comunitaria”, con charlas educativas, entre otras disposiciones.
Ocho años después -el 24 de septiembre de 1999-, bajo la intendencia del Dr. Horacio Rosatti se sanciona la ordenanza N° 10.481, en la que se insiste que las mascotas deben ser “inscriptas en el Registro”, y se agrega que “los propietarios y tenedores de perros deberán proveerse de los elementos necesarios para recoger las deposiciones que sus animales realicen en áreas de dominio público”.
En 2005, se vuelve a modificar la ordenanza de 1991, a través de la N° 11.187 -sancionada en mayo-, en la que dispone nuevas medidas para evitar que los animales realicen sus necesidades fisiológicas en la calle.
Lo importante (*)
Art. 1: se crea el registro de propietarios de perros adiestrados para defensa y su adiestrador.
Art. 3: los dueños deberán ser mayores de edad, presentar certificado de buena conducta, fotocopia certificada de la identidad del adiestrador, foto del perro, carnet de vacunas, cadena y bozal.
Art. 4: Los comercios de venta de perros están obligados de informar a los compradores sobre la norma que rige.
Art. 5: Quienes tengan perros para seguridad deben cercar sus casa con tapiales, rejas o tejidos, y tener el cartel de “cuidado con el perro”.
Art. 7: Las ventas o donaciones de animales potencialmente peligrosos deberán ser notificados al registro.(*) Ordenanza municipal N° 11.180, sancionada el 28 de abril de 2005.
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