No hay plan B para el Saladillo
Los representantes de la Asociación de Amigos del Barrio Saladillo y del Centro Comercial Ayacucho se movilizaron hasta la sede de Gobernación para reclamar que “se frene la licitación” de las obras de estabilización de la cascada del arroyo en defensa “la quebrada del Saladillo, que es patrimonio cultural, histórico y paisajístico” de la ciudad. Asimismo, el secretario de Aguas del ministerio, Hugo Orsolini, afirmó que “el planteo de los vecinos fue atendido adecuadamente y la belleza de la cascada no desaparecerá”, pero insistió en que la propuesta que lleva adelante la provincia es “técnicamente la única alternativa viable y que no acarrea otros problemas hidráulicos”.
A bocinazos, los vecinos de zona sur se movilizaron ayer hasta Santa Fe 1950 y entregaron más de dos mil firmas “en defensa de la cascada del Saladillo” y para que “se modifique el proyecto de la provincia que va a destruir la quebrada del arroyo”, apuntó el presidente del Centro Comercial Ayacucho, Sergio Nazzi.
Si bien hubo varios encuentros con autoridades del ministerio, fueron infructuosos. Otro vecino, Armado Durá, explicó que “se solicitó una audiencia con el gobernador (Hermes Binner)” y agregó que “tiene que cumplir con la ley que exige en estas obras una audiencia pública que no se hizo”.
Alternativas
Los vecinos no se mueven de su posición y dicen estar ellos mismos “trabajando sobre alternativas para evitar que la cascada desaparezca”.
Sin embargo, la posición de las autoridades provinciales también sigue firme. “Se evaluaron todas las opciones posibles y la que se lleva adelante es la única viable que no trae otros inconvenientes hidráulicos”, afirmó el secretario de Aguas del ministerio.
El funcionario explicó que “se intentará mantener en la medida de lo posible la situación actual”, pero aclaró: “Esa caída vertical que ahora se ve se produce porque el arroyo está con el caudal básico; pero cuando está crecido la situación es mucho más severa y para eso se proyectó una lámina curva en pendiente de hormigón que acompaña la caída del agua”.
Esa lámina, según detalló Orsolini, tendrá 7 metros de altura, 15 de ancho y en los laterales se levantará un muro de hormigón lineal. “No se pierde la cascada, sino que la superficie de tierra se modifica por una de hormigón”, dijo.
La obra, que tiene un presupuesto de 48 millones de pesos, cuenta con financiamiento del Banco Mundial y la licitación ya fue lanzada. Mientras la provincia insiste en avanzar, los vecinos reclaman que se frene el proceso licitatorio.
Es más, Durá afirmó que “es una falacia decir que esta es la única opción” y señaló que “más allá de los ingenieros hidráulicos, nadie de la provincia vino a evaluar el impacto ambiental y social que tendrá la desaparición de la quebrada”.
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