"NO ME VOY DE RIVER ANTES DE GANAR LA COPA"
La realidad de este River invita a olvidar ausencias. Entre tanta victoria, tanta combinación lujosa y tanto gol, en esa tribuna que rebosa de satisfacción pareciera no haber cupo para la añoranza. Sin embargo, hay algunos pocos —muy pocos— que logran superar la omisión que propone este presente de River para los que, domingo a domingo, no tocan en la orquesta de Astrada. Es esa raza exigua de futbolistas conocida como ídolos. Y Marcelo Gallardo es, sin discusión, uno de sus máximos exponentes. Por eso, aunque La diez haya sido apenas una prenda ocasional y por más que el equipo no demuestre carencias en la cancha, la vuelta del Muñeco el domingo se festejó tanto como la goleada a Independiente.
Es temprano. Gallardo se acerca y saluda. No hace falta detenerlo: la charla con Clarín estaba pactada y él es un tipo de palabra. Pregunta si la foto es necesaria y después de un par de flashes dice con cierto alivio: “Bueno, después de tanto tiempo por fin vamos a poder hablar de fútbol”.
—¿Te acordás de cuánto hace que no terminabas un partido sin molestias?
—No, fue hace tanto… Desde que volví, no me acuerdo de un partido que no haya terminado con algún dolor.
—Y contra Libertad, cuando todo parecía solucionado…
—Sí, eso fue terrible, anímicamente me destrozó. Había esperado mucho tiempo para volver a jugar, la recuperación había sido muy buena y quedar afuera otra vez me hizo muy mal. No lo podía creer.
—¿Cómo se manejan esas cosas, cómo se superan?
—El tema de las lesiones es una racha. Cuando uno por ahí está mal, cuando las cosas se complican, te empiezan a pasar cosas por la cabeza que te tiran para abajo, y más cuando las lesiones se dan una tras otra. Pero eso ya pasó, hablemos de otra cosa.
—Ahora que todo eso está superado, lo debés estar disfrutando muchísimo.
—¿Y que te parece? Tengo una satisfacción enorme. Ni bien terminó el partido con Independiente, miré la tribuna y pensé ‘por fin’. La verdad que ya había sufrido más de la cuenta y jugar el domingo fue un gran desahogo. Por suerte salió todo bien.
—¿Fue tu mejor vuelta?
—Sí, es en la que mejor preparado estaba. El trabajo de la pretemporada no lo perdí para nada. Y eso me ayudó a recuperarme con más facilidad. Cuando yo llegué, el campeonato ya estaba lanzado, y por más que yo sea de la casa, cuando volvés de tantos años no es lo mismo. Te tenés que acostumbrar a todo de nuevo. Y la llegada de Leo, sumada al trabajo del verano, hizo que ahora esté mucho más integrado que el semestre pasado.
—¿Te ves jugando de arranque contra Tolima?
—No sé si de arranque. Yo estoy para jugar alrededor de 45 minutos. Después, si son los primeros o los últimos se verá.
—Estás más tranquilo, con menos ansiedad.
—A mí me gusta jugar y que me salgan bien las cosas. Eso de entrar y salir y de tener que volver a entrar no me gusta para nada. Por eso, si tengo que elegir entre jugar 90 minutos bárbaros, como contra San Pablo (N de R: en la semifinal de la Sudamericana), y que después se corte o tener continuidad, prefiero volver de a poco. Lo importante es serle útil al equipo y ganar ritmo de partido.
—¿Que el grupo funcione bien te da tranquilidad para que la vuelta sea progresiva?
—El equipo está desplegando un fútbol que no se ve muy seguido. Por eso, no es necesario que me apure. No tengo que volver como el ‘Salvador’ ni nada parecido, y eso es lo mejor para todos. Es más fácil que uno se integre al equipo que integrar el equipo a uno. Después, está claro que es mejor entrar en este buen momento, cuando al equipo se lo ve sólido. Eso viene bárbaro.
—¿Te ilusiona este grupo?
—Claro que me ilusiona. Es un grupo que puede jugar bien y ganar, y eso nos genera confianza e ilusión. Y si a la gente le pasa lo mismo es bueno, porque viene a la cancha y ve un equipo que le gusta, que tiene actitud para hacerse fuerte y respetado en su cancha, que es lo que se había perdido en los últimos tiempos.
—¿Te imaginás levantando la Libertadores, Marcelo?
—Es un deseo enorme, pero ojalá no sea sólo eso. Desde que empezó el año estamos diciendo lo mismo y ya todos sabemos cuál es nuestro objetivo. Pero el campeonato ya empezó, la Copa también y es tiempo de jugarse todo ahora, partido tras partido, hasta el final, ésa es la única forma.
—Esta bien, pero…..
—(interrumpe) Eso sí, hay algo que quiero que te quede claro. Yo no volví por una cantidad de tiempo equis. No vine a quedarme un año e irme. Yo vine a River a buscar la gloria. Y hasta que no ganemos la Libertadores yo no me voy.
Maximiliano Llorens
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