“NO PUEDE SER QUE NADIE HAYA VISTO NADA”
En la esquina de Gorriti y San José, ayer por la tarde se concentró un numeroso grupo de vecinos para reclamar justicia a una semana del atroz asesinato de Pablo Quinteros. En diálogo con LT10, la madre del chico muerto, Silvia Quinteros, pidió que el crimen no quede impune y llamó a los potenciales testigos del caso a presentarse y brindar datos a la Policía.
“Había un montón de personas; es imposible que nadie haya visto lo que pasó”, agregó Silvia. “Por favor, les pido a los testigos que hablen y que no tengan miedo”.
La madre de Pablito agradeció a sus vecinos por acompañarla en el reclamo y reconoció, entre lágrimas, que el momento que está pasando ella y su familia “es muy duro”.
Pablito padecía una notable disminución de sus facultades mentales y cayó herido de muerte en una de las calles del Botánico hace una semana; ayer, su madre se reunió con vecinos y amigos en la esquina que forman avenida Gorriti y calle San José. Allí, reclamaron públicamente el pronto esclarecimiento del bárbaro crimen y el correspondiente castigo de los culpables.
Alrededor del mediodía del miércoles 21, Pablito, en compañía de otro joven de su edad, dejó el kiosco de diarios y revistas ubicado en la esquina del paseo y caminó en dirección a la avenida Peñaloza, pero cuando se suponía que los dos tomarían un ómnibus de la Línea 18 para viajar al centro de la ciudad, él decidió quedarse y, ya sin compañía alguna, ingresó al Botánico por la puerta principal.
Aquella tarde jugaría el seleccionado nacional en el Mundial de Fútbol y Pablito, de 23 años de edad, iba equipado para la ocasión con una pequeña radio, una pelota de tenis y una banderita argentina.
Poco después de las 12 un chico de no más de 11 años tropezaría con un terrible cuadro en una de las calles internas del paseo. Pablito, con la cabeza destrozada a golpes, agonizaba junto a una de las calles que terminan en la cava Borgo.
El pequeño testigo corrió a dar aviso del macabro hallazgo al encargado del establecimiento y éste, a la vez que comunicó la novedad a la policía, advirtió a Silvia Quinteros –vecina del lugar–, acerca de la crítica situación en la que se hallaba su hijo.
Los peritos de la URI que se hicieron presentes en el lugar del hecho encontraron un palo ensangrentado, de no menos de dos metros de largo. En la escena, luego que el cuerpo exánime del chico fuera cargado en una ambulancia, quedaría una bandera junto a una pelota de tenis, pero alguien, acaso el asesino, se llevó con él la pequeña radio del infortunado muchacho.
Ayer, cuando todavía no se habla de avances en la pesquisa y el asesino sigue en libertad, Pablito fue recordado por los vecinos de avenida Gorriti, quienes además de pedir justicia, exigieron seguridad.
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