NO QUERÍA ENTREGAR A SU HIJASTRA, SE TIROTEÓ CON LA POLICÍA Y MURIÓ
Un hombre que se resistió a entregar a la hija de su pareja fue muerto de dos balazos por la Policía. Ocurrió en las afueras de Facundo, una pequeña comuna rural del sur de Chubut. El hombre, de 44 años y peón de campo, vivía con su madre de 77, quien intentó defenderlo con un cuchillo, y ahora está detenida. La nena quedó bajo guarda judicial mientras su madre Sandra Oporto, de 35 años, espera que se la reintegren.
Oporto convivía ocasionalmente con Juan Canquel, descendiente de un cacique mapuche. La relación llevaba tres años. Juan era corpulento: medía 1,80 metro y pesaba 130 kilos. Y aseguran que quería mucho a la nena, cuyos datos no fueron revelados.
El drama de las parejas alejadas de sus hijos —aunque este caso tiene connotaciones especiales— fue tratado por Clarín el domingo último. Y también las sanciones que corresponden cuando se impide el contacto con los hijos (ver Qué dice…)
Después de una pelea
La noche del sábado pasado Canquel y su pareja se encontraron en la fiesta del aniversario del pueblo y después de discutir, la mujer le reclamó que le devolviera a su hija.
La nena, de 5 años, se encontraba en la casa donde la pareja convivía, bajo el cuidado de su abuela, a 40 kilómetros de Facundo. El hombre le advirtió a la mujer que no le daría a su hija y partió de regreso.
La mujer realizó la denuncia en la comisaría de Sarmiento, la localidad más cercana al paraje rural. Enseguida, el comisario Jorge Loncón dio aviso al juez Alejandro Panizzi, quien dispuso el envío de dos agentes para recuperar a la criatura. Pero cuando dos horas después llegaron a la casa, Canquel los recibió con balazos al aire. Decidieron regresar a la seccional. Entonces, el comisario pidió ayuda a dos agentes del Grupo Especial de Operaciones Policiales, quienes se encontraban en la zona: iban a brindar seguridad en el partido de fútbol que iban a disputar un equipo de Sarmiento y Huracán de Comodoro Rivadavia. Los del grupo especial son tropas de elite y actúan en casos excepcionales.
La delegación policial, compuesta por cuatro hombres, volvió a la vivienda. Ya eran las 15.30 del domingo. Canquel no quiso entregar a la criatura y comenzó a forcejear con dos de los policías. En medio del forcejeo apareció la madre de Canquel, Rosa Alan, con un cuchillo. Intentó defender a su hijo. En la confusión, uno de los policías saltó por una ventana y atrapó a la nena, que estaba en una habitación. Canquel advirtió esta maniobra, se desembarazó de los policías que lo sujetaban, ingresó a su casa y tomó una escopeta. Luego dicen que se cubrió detrás de un árbol y que disparó al menos tres veces.
Los miembros del Grupo Especial dispararon dos veces: un balazo dio en la cabeza y otro, en el abdomen de Canquel, quien murió en el acto.
El juez Alejandro Panizzi dispuso el secuestro de las armas usadas por la policía y Canquel. “El juez quiere saber qué pasó en el último enfrentamiento”, aseguraron en su entorno. También quiere estar seguro respecto a quién disparó primero. Panizzi estuvo ayer en Comodoro Rivadavia, en una delegación del Grupo Especial Policial, cuyo centro de operaciones es Rawson.
Familiares de Canquel dijeron ayer que se cometió una injusticia. “Murió en el mismo lugar donde nació”, dijo Rita Canquel, hermana de Juan. “Mi familia está aquí desde 1800. Nuestro bisabuelo fue un gran cacique”, aseguró. También criticó a la concubina de su hermano: “Juan la sacó de un bar donde trabajaba como alternadora. Y cómo iba a secuestrarle a la hija si estaba al cuidado de mi madre”, dijo la mujer. Según Rita Canquel, el cuerpo de su hermano además de los dos balazos “presenta algunos golpes. Y agregó: “Mi hermano no era un hombre violento”.
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