NO SE EXIGE POR ORDENANZA UN PLAN DE CONTINGENCIA EN LOS LUGARES PÚBLICOS DE NUESTRA CIUDAD
A raíz del incendio que se produjo el jueves en un boliche bailable del barrio porteño de Once donde murieron 175 personas, el Subsecretario de Control de la Municipalidad de Santa Fe, Julio Basabilbaso, aseguró que se realizan los controles en los lugares públicos de la ciudad.
El funcionario dijo que desde hace tres meses se realiza un relevamiento con la Policía de la provincia, a través de los Bomberos Zapadores, en los boliches bailables y en los lugares con mayor concentración de gente. Además aseguró que se revén periódicamente los lugares controlados y después que cumplir con el operativo identifican el lugar con un logo para informar que el lugar esta verificado. “Lo hacemos para que la gente sepa que nos estamos preocupando y ocupando de su seguridad y le damos garantías”, agregó.
Al ser consultado sobre si existen planes de contingencia para casos de incendio en lugares públicos, Basabilbaso informó que en el caso de los boliches la ordenanza no lo obliga por la superficie cubierta que tienen esos lugares en Santa Fe, mucho más reducidas que en Buenos Aires. En este sentido, aclaró que la normativa establece un plan de contingencia según los metros cuadrados del lugar. “Por la superficie cubierta, la seguridad, las puertas de emergencia, los extinguidotes y disyuntores que existen en los boliches de nuestra ciudad, alcanza para las salidas ante una emergencia”.
Como resultados de las verificaciones que realizó la Municipalidad en los boliches, se pudo constatar que en uno de ellos la salida de emergencia daba a una playa de estacionamiento. Desde la Subsecretaría de Control se le exigió que para habilitar el lugar, debían prohibir el estacionamiento en esa playa y así ocurrió.
En otro boliche, se detectó que la puerta de emergencia no se abría hacia fuera por lo que los dueños del local debieron revertir esta situación para conseguir la habilitación.
Basabilbaso sostuvo que los operativos son coordinados con los empresarios para poder ingresar al lugar y controlar el funcionamiento de todos los servicios. “No pretendíamos jugar al gato y al ratón, sino encontrar consenso”, dijo.
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