"NO SOMOS UN CORO CONVENCIONAL"
Es el coro más reconocido de todo el país. Hizo giras por el interior y el exterior llevando su música a todas partes. Sus presentaciones más destacadas fueron en el Luna Park y en el Salón Dorado del Teatro Colón. Es el Coro Kennedy, que durante los 90 compartió cartel con músicos de la categoría de Mercedes Sosa, León Gieco, Litto Nebbia y Paul Anka, entre otros. Actualmente está cumpliendo 20 años de trayectoria y el psicólogo social Raúl Fritzsche, su creador y director, quiso festejarlo con una comedia musical llamada Cambiar el Mundo, la historia de ocho niñas que buscan la fórmula para resolver los males de la humanidad.
¿Qué mensaje dan en la obra?
Cambiar el Mundo tiene un mensaje político, ideológico y social. Como cumplimos 20 años, decidimos devolverle a la gente más de lo que nos había dado. Tenemos un gran amor por los chicos y por eso quisimos regalarles una comedia musical. La historia trata de ocho niñas cachorras, que no son ni personas ni animales. Las personas y los animales sienten que perdieron su espacio, y por eso se produce esta fusión. Su deseo por cambiar el mundo se enfrenta a un gran problema: tienen sólo 24 horas. Faltando un minuto, ocurre lo inesperado: la más pequeña del grupo logra resolver el problema con la ayuda de la platea.
¿Cuándo se formó el coro?
Fue en 1983, con la democracia instalada. Me dieron la opción de dirigir una actividad musical y se me ocurrió armar un coro con alumnos de la universidad. Al principio eran sólo 14 personas.
¿Qué tipo de temas cantan?
Los primeros seis años hacíamos canciones populares: folclore, tango. A partir del 89 trabajamos sobre música más comprometida social e ideológicamente. Hicimos canciones relacionadas con las Madres de Plaza de Mayo, que no eran canciones abordadas por todos los coros. Hubo un “click” en la historia del coro, que se produjo cuando los conciertos se transformaron en algo puramente solidario y a beneficio. Nosotros sentimos que generamos una gran credibilidad entre la gente.
¿Qué diferencia al Coro Kennedy de otros coros similares?
Desde la estructura no funcionamos como un coro convencional: a veces nos dicen que somos una murga, un candombe, un circo. Tenemos también un coro de sordomudos y hacemos obras de teatro, lo que hace cortar referencias únicamente desde el sonido. Yo tuve que romper muchísimas barreras para que hoy el Coro Kennedy sea lo que es. Además, aprendimos a entender el lenguaje de la televisión, un medio que nos permite juntar mucha comida porque llega a todos los hogares.
¿Cuál es la relación con otros artistas?
La primera persona que nos convocó fue Divina Gloria, y a partir de ahí se nos abrieron muchísimas puertas. Celeste Carballo nos llamó para participar en su álbum Mujer contra mujer. Entramos en todos los rubros musicales; tocamos en Buenos Aires no duerme, con bandas de rock. Rompimos un montón de puertas.
¿Cómo ves tu futuro y el del coro?
No hay un límite que vaya a marcar el final de nuestro trabajo. El coro dejará de cantar el día en que no tenga que ayudar a nadie y desgraciadamente es utópico pensar así. Creo que moriremos cantando.
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