"NO VENDEMOS MEDICAMENTOS A LAS CÁRCELES"
Además, aseguró que su buen nombre y el de su empresa se vieron perjudicados moral y económicamente. Entre otras cosas, reveló que estaba a punto de lanzar al mercado unas pastillas y que ya estaba la campaña publicitaria armada, algo que no cree salga a la luz luego de este incidente.
Bortolozzi denunció que los internos de la cárcel de Coronda se quejaron de que algunos remedios que les entregaban no les hacían efecto, por lo que, tras ser analizados, se comprobó que algunos medicamentos no respetaban la concentración de drogas establecida en el envase del producto.
El titular del comercio, cuyo nombre prefirió mantener en reserva, dijo que el laboratorio que fue allanado y que para la policía funcionaba en forma clandestina, está habilitado, al igual que la farmacia que también fue investigada el miércoles pasado.
El hombre remarcó que tanto él como su esposa fueron detenidos tras los allanamientos, pero luego de prestar declaración recuperaron la libertad. En tanto, la farmacia y el laboratorio estuvieron clausurados solamente mientras estuvieron trabajando los investigadores, pero que al día siguiente ambos lugares ya funcionaron normalmente.
En relación a la denuncia presentada por Bortolozzi, explicó que nunca trabajaron con el SP. “En Rosario hay varios laboratorios que trabajan con genéricos, y puede ser que se hayan equivocado, nosotros nunca
entregamos medicamentos a las cárceles”, aclaró.
En las próximas semanas, tenían pensado lanzar al mercado nacional unas pastillas, y para ello habían contratado una empresa de publicidad que tenía la campaña lista para lanzar. Ahora, el titular del laboratorio está pensando en dejar todo sin efecto. “A nosotros esto nos perjudicó mucho. Los teléfonos no paran de sonar nunca”, indicó. Y sobre el futuro lanzamiento al mercado del nuevo producto, aseguró: “Tenemos miedo de que si lanzamos la campaña y las pastillas al mercado, cuando vean cuál es el lugar donde se fabrica, lo relacionen con el supuesto laboratorio clandestino y digan «ah, estos son los truchos», así que estamos pensando qué hacer al respecto”, confesó.
La semana pasada, la policía allanó el laboratorio y la farmacia en cuestión y demoró por unas horas al propietario ya su esposa. Luego, se comprobó que el laboratorio había sido habilitado en 2002 y que el mes pasado renovó los permisos.
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