NOCHE DE VIERNES CON MUCHOS CONTROLES Y POCOS PROBLEMAS
Los anuncios que realizó la Municipalidad días atrás surgieron efecto: poca y pacífica concurrencia en la zona de boliches y bares de la ciudad. Hubo muchos quioscos cerrados, unos por clausura y otros por motu proprio. El desafío es hoy, por lo que se repetirá el operativo.
Los chalecos naranja identificaban a los 45 inspectores municipales que ayer estuvieron en la recoleta santafesina. Cerca de 80 policías en 15 y 20 móviles completaban el equipo.
Mientras los agentes paraban a los jóvenes, les pedían documentación y les hacían cacheo, los del municipio se ocupaban de frenar los autos para requerir el papeleo de rutina. Algunos de los conductores eran sometidos al control de alcoholemia en 25 de Mayo entre bulevar Pellegrini y Obispo Gelabert, donde se se estacionó el alcoholímetro. Otros recorrían las cuadras verificando que los comerciantes no vendan bebidas alcohólicas a los menores.
Cerca de las 3 de la mañana el panorama de la Recoleta era apacible: menos jóvenes caminando hacia algún bar a tomar algo, poca gente esperando entrar a algún boliche de forma ordenada y autos que avanzaban a una velocidad mínima.
La noticia de los controles no les disgustó a los chicos, la mayoría dijo a El Litoral que deberían hacerse “todos los días”. La sorpresa para ellos fue que en muchos de los locales bailables les exigían DNI para ingresar, lo que los obligó a volver a sus domicilios a buscarlos o hacer tiempo hasta irse a dormir.
Los comerciantes de la zona consultados también estuvieron de acuerdo: “Es mejor que haya un poco más de control, así trabajamos más tranquilos”. La incertidumbre, tanto de ellos como de sus clientes, giraba en torno del futuro. Aunque muchos lo pusieron en duda, dejaron sentado el anhelo de que continúe: “Ojalá que se mantenga, que no sea únicamente un mes y después chau”.
Un hombre que hace mucho tiempo está en el rubro y ahora vivió la clausura de uno de sus locales por la capacidad de las personas, remarcó que los únicos perjudicados son los comerciantes. Es que -dijo- “la Municipalidad entró en pánico y clausuran a todo el mundo” y, si bien no le molestan las inspecciones y los controles, “el comerciante tiene que terminar pagando los platos rotos de todo esto”. Cuando, en realidad, “es un problema de seguridad, no del comercio”.
SE MANTIENE
Todos coincidieron en que la noche avanzaba con calma. Parece que algunos padres trataron de evitar que sus hijos salieran y, ante la escasa convocatoria, los chicos previeron otras alternativas.
El secretario de Servicios Públicos municipal, Julio Basabilbaso, llegó al lugar cerca de las 2 de la mañana y reconoció que “la cantidad de jóvenes es más moderada que otros viernes”.
Se manifestó conforme de que todos estuvieran en “una actitud totalmente tranquila, aceptando los operativos que se están realizando”. Rodeado de inspectores, luces y el bullicio característico, aunque en menor escala, de estos días en la Recoleta, el funcionario comprobó que los que esperaban con la difusión de los controles se cumplió: “La actitud persuasiva la pusimos en anunciar los operativos y esto ayudó a que la gente tome conciencia de que lo mejor es tomar una actitud más madura y empezar a autocontrolarse”.
Esto se puso en evidencia con la poca concurrencia a la zona y el cierre de muchos comercios que habitualmente le venden cerveza a los jóvenes que se quedan tomándola en la vereda. Basabilbaso resaltó uno “muy emblemático”, en Obispo Gelabert entre 25 de Mayo y Rivadavia, que ayer decidió no abrir.
La gran duda, aunque para muchos de los consultados era una seguridad, es si esto se podrá mantener en el tiempo. Basabilbaso fue enfático en la respuesta: “lo vamos a hacer. Por eso, no quisimos hacer un desembarco con 200 efectivos policiales, 100 inspectores y demás. Vinimos con lo que se puede mantener todos los viernes y sábados con el turno diferencial más el recargo de algunos agentes”.
RESULTADOS
La Municipalidad clausuró dos quioscos y un almacén durante la noche de ayer. Según lo informó el secretario de Servicios Públicos, Julio Basabilbaso, fueron siete las actas de infracción labradas por venta de bebidas alcohólicas y tres los boliches sancionados por horario de cierre y capacidad.
Por su parte, la Unidad Regional Uno de Policía informó que se produjeron 25 detenciones: 13 por averiguación de antecedentes, ocho por falta de control de los padres y tres por contravenciones al Código de Faltas. Además, fue detenido un joven de 21 años, que “intentó perpetrar un robo en un negocio ubicado en Belgrano al 2800”.
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