NORMA CASTAÑO: “EL GOBIERNO NO HACE ABSOLUTAMENTE NADA PARA COMBATIR EL NARCOTRÁFICO”
Hace tres años irrumpió en los medios de comunicación, denunciando las vinculaciones entre jefes y agentes de la Dirección de Drogas Peligrosas y el tráfico de estupefacientes. Detalló domicilios, lugares, nombres, pero nadie parece haberla escuchado. Ninguno de los denunciados por ella le pidió retractación pública, a pesar de la gravedad que envolvían a cada una de sus acusaciones. Dice que la justicia federal no investiga su caso.
Su hijo, de veinte años, abandonó el domicilio y se llevó gran parte de los electrodomésticos para venderlos y comprar drogas. “No sé qué hacer, no pueden detenerlo porque el no comete delitos. Pero no sé hasta cuando durará así” -dice la mamá- y se le llenan los ojos de lágrimas.
Norma Castaño, la mujer que se infiltró en el submundo de la droga y el contrabando para sacar a su hijo de ese infierno, hoy se siente sola. Muy sola. “He hablado con todo ‘el mundo’ pero nadie me soluciona el drama, mi drama, que no es otra cosa que el drama de muchas madres”, dice.
– ¿Cuál es su situación hoy?
– Desastrosa. Yo hice la denuncia hace un año ( a la Justicia Federal), porque mi hijo era consumidor y no tenía respuestas, en ese momento, de la Dirección de Drogas Peligrosas, donde yo había hecho muchas denuncias. Mi hijo sigue consumiendo y sigue comprando en los mismos lugares donde compraba el año pasado, la misma gente le sigue vendiendo. Su problema se agravó y está muy mal. Ahora está vendiendo mis cosas y sé que después saldrá a la calle a conseguir dinero para comprar droga. Esta es mi lucha. Yo no quiero tener un hijo adicto y delincuente. No quiero que mi hijo salga a robar y quede preso. Ni que tampoco dañe a otra familia inocente.
– ¿Por qué si hijo no está en un centro de rehabilitación?
– Mi hijo no está en una granja ni está curándose, porque las granjas son de puertas abiertas y el consumidor que no quiere curarse no se cura. El está tres días, siente el efecto de la abstinencia y quiere salir y, como son granjas de puertas abiertas, lo dejan salir.
– Su caso fue y es tan público que resulta increíble que el Estado no haya intervenido. ¿Se entrevistó con funcionarios provinciales para contarles lo que está atravesando?
– Los funcionarios del Gobierno santafesino, de la actual y anterior gestión, nunca me atendieron. No me han querido recibir. Jamás. Yo me pregunto: ¿por qué no me quieren recibir?, más aún cuando el Ministro (Roberto) Rosúa dice que la relación entre delitos y consumo de drogas es directo, sobre todo en los menores de edad. Después de tantas denuncias que hice, el Ministro me termina dando la razón, igual que la directora de la Dirección del Menor en conflicto con la ley Penal (Raquel Sandoz), que dijo que no se podían recuperar a los chicos porque las granjas son de puertas abiertas. Lamentablemente no podemos darle la elección a los chicos consumidores si se quieren curar o no, porque están enfermos. Pero nadie en el Gobierno se hace cargo de esto.
– Sin embargo, sí la recibió el Director actual de Drogas Peligrosas de Santa Fe, el Comisario Leegstra…
– Sí, él cuando me recibió me dijo que se ponía a disposición mía, que iba a trabajar. Se han hecho algunos procedimientos pero no en los lugares donde compra mi hijo. Donde compra mi hijo todavía se vende. La gente que yo denuncio todavía esta en la Dirección de Drogas…
– ¿La gente que usted denunció sigue trabajando en la Dirección de Drogas Peligrosas?
– Así es. La gente que yo denuncié en su momento todavía sigue trabajando en la Dirección. Si bien fueron trasladados a otros lugares, siguen trabajando en Drogas Peligrosas.
– ¿Y usted le planteó esta situación al Comisario Leegstra?
– Sí, se lo comenté. Cuando yo hice la denuncia no hicieron nada, en ese momento estaba el Comisario (Angel) Suarez como director. Hace un año que yo denuncié esto, pero ahora tampoco pueden sacarlos de la Dirección.
– Usted dijo que en Santa Fe se siguen vendiendo drogas ¿Cómo sostiene esa denuncia?
– El ejemplo es el mío. Mi hijo sigue consumiendo. Es claro, si mi hijo consume es porque alguien le vende.
– ¿Y usted cree que desde el Gobierno no se trabaja para combatir el narcotráfico?
– A nivel Gobierno no se hace nada, absolutamente nada. Es más, creo que no me reciben porque no quieren escuchar lo que yo les pueda decir. No les conviene escucharme, yo pienso que si me atiende el Gobernador, con las cosas que yo tengo para decirle, él tiene que proceder y no les conviene…
– ¿Por qué?
– Porque no estamos hablando de una Dirección de Drogas Peligrosas, estamos hablando mucho más allá de eso. Un Ministro dijo “no le hagan caso a ésa loca, que acá se pierden 20 millones de pesos mensuales”.
– Sin embargo, desde la Dirección de Drogas Peligrosas, se informa periódicamente sobre procedimientos y secuestro de drogas en Santa Fe con resultados auspiciosos…
– Yo quisiera creer que las estadísticas de la Dirección son reales. Se hacen procedimientos por marihuana, pero no se hacen por cocaína. Parece que acá (en Santa Fe) no se consume cocaína…
– Pero el año pasado se secuestró una importante cantidad de heroína en Santa Fe y también hace una semana, aunque en menor cantidad. ¿Santa Fe es un lugar de paso de la heroína o se consume también?
– Yo quiero creer que es una droga que sólo circula. Porque, si no podemos controlar a chicos que consumen cocaína, menos podríamos controlarlos con heroína. Yo creo que se está empezando a consumir heroína en Santa Fe.
“ES TODO POLÍTICA”
Castaño se queja que nunca fue recibida por las autoridades santafesinas. Sin embargo, pudo llevar sus denuncias y reclamos hasta los despachos más importantes del Gobierno Nacional. Fue varias veces recibida por el Ministro Gustavo Béliz, quien le prometió investigar sus denuncias. Pero fueron solo promesas.
– ¿Por qué cree que el Ministro Béliz ha escuchado sus reclamos pero no se encararon acciones al respecto?
– Todo es política. Acá hay una interna política muy grande y creo que siempre pagamos las consecuencias los ciudadanos. Acá no se estableció la oficina anti impunidad por un problema de internas. En su momento, un alto funcionario del Gobierno Nacional me dijo: “si tenemos que poner una oficina anti impunidad en Santa Fe, tendría que ser intervenida la provincia”. Por supuesto, siempre dejando de lado al ciudadano.
– ¿No siente temor por la contundencia que rodean a sus denuncias, siempre vinculadas al poder?
– Sí, temor se siente. Yo siempre dije que no, el miedo mío siempre estuvo centrado en mi hijo, en que le pase algo (…) que salga a la calle y me lo maten. Pero yo no tengo miedo. Lamentablemente todo lo que yo dije fue verdad, pero nunca se ocuparon. Yo creo que hay un silencio del poder porque piensan “dejen que hable”, pero saben que mis denuncias son reales, son verdades, porque nadie me pidió que me retractara.
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