Norma Castaño: La mujer que por salvar a su hijo se animó a enfrentar al narcotráfico
La casa es modesta. Está en una esquina, parece ser una esquina cualquiera del Barrio Pompeya. Una más. Pero no lo es. La identifica un guardia de la policía santafesina. Allí vive Norma Castaño, la mujer que hace seis meses denunció a varios ‘dealers’ del submundo de la droga en la capital provincial.
Su nombre volvió a la palestra hace unos días, cuando le informaron que estaba imputada por un delito grave: intento de homicicio contra un menor de edad, que vendía cocaína y marihuana desde una casita del FONAVI. La División Drogas Peligrosas de la Policía provincial había realizado un allanamiento en la finca. Allí estaba Miguel, un chico de 17 años, con 300 gramos de picadura de marihuana. "Nos pasó el dato ‘la loca’ de la Castaño, ésa te entregó”, dijeron los agentes.
Ahí empezó otra pesadilla.Norma Castaño recibió a NOTIFE en su casa. “Ayer vino una chica de América (por el canal de TV) y me hicieron una nota…un periodista de La Nación, también”, dice. Se acomoda en la silla del comedor y se enciende el grabador. Una vez más.
“Empecé esta investigación hace unos años, para saber quiénes eran los que le vendían (drogas) a mi hijo, después de preguntar y preguntar llegué a la conclusión de que la gente de Drogas Peligrosas estaba involucrada, que hacían zonas liberadas y que los vendedores arreglaban con ellos. Una de las personas que le suministraba a mi hijo estaba arreglado con uno de los integrantes de Drogas Peligrosas. Esto lo denuncié en el Juzgado Federal Nº 2 del doctor (Francisco) Miño. En un mes me enteré, estando en la calle, buscando a mi hijo, de todo lo que pasaba en el submundo de la droga. Por ejemplo, el que antes vendía, cómo se llama…eh…bueno, el traficante mayor, ahora ya no vende más. Porque antes llegabas a él por un conocido. Ahora son los chicos de 14 o 15 años los que venden en una placita o en los barrios. Los mandan a ellos porque son menores de edad. Cuando yo termino mi investigación, le acerco todo el material, incluso filmaciones a los agentes de Drogas Peligrosas, porque pensé que me iban a ayudar. Yo les conté todo: planos, números de casas, teléfonos, (les entregué) cocaína y marihuana que había comprado, haciéndome pasar por consumidora. Le llevé pruebas. No sé que habrán hecho con las pruebas. O mejor dicho sí sé lo que hicieron: la tiraron a un basurero”, arranca el relato.
– ¿Toda la División de Drogas Peligrosas está involucrada con el delito del narcotráfico?
– Casi toda. Son muy pocos los que no están (involucrados). El agente está mandado por alguien, por un comisario y, si el mayor, el jefe está arreglando, nada puden hacer los de abajo.Cuenta Castaño que su marido, un ex agente de Drogas Peligrosas, fue trasladado de la División por no “transar”, por una discusión que tuvo con un jefe. Un año y medio antes de que la mujer haga pública la denuncia contra los policías antinarcóticos.
CAMBIO DE HABITOS
“Yo hice la denuncia el 26 de marzo y a partir de ahí mi vida cambió. Me quedé sin trabajo y mi marido también, porque Asuntos Internos, en lugar de investigar a los denunciados me investigaba a mí. Mi esposo, para no ser corrupto, salía de un trabajo y se iba a otro, pero lo perdió. A mi hijo lo amenazaron de muerte, a mi hija…
Y ahora lo útltimo que me pasó es que me acusan de intento de homicidio” -¿Por qué?- Me acusan a mí de haberle pegado un tiro a un menor de edad que era el que le vendía droga a mi hijo. Lo agarran en su casa, le incautan 300 gramos de marihuana y dos tizas de cocaína. El chico ya tenía un disparo en el pecho, que era de un incidente anterior, por el robo de una moto. Seguramente inducido, me acusa a mí que ése tiro que tiene en el hombro se lo pegué yo.
El parte de la División de Drogas Peligrosas había informado el "exitoso" operativo donde le incautaron drogas a Miguel, un menor de edad, en su departamento del FONAVI. El detenido podría quedar en libertad en octubre, por una decisión judicial. Eso a Norma la asusta. “Puede salir en libertad porque cumple los 18 años y, en lugar de cumplir la condena por tráfico de drogas, saldrá en libertad”. Miguel le vendía marihuana al hijo de Castaño y escuchó cómo los agentes de Drogas Peligrosas le decían que lo había entregado “la loca”. Norma teme una venganza.
– ¿Quién le suministraba al menor las sustancias para venderla?
– Yo lo denuncié al que le suministraba la droga, pero lo agarraron al chico. Yo hice la denuncia ante el Juez Miño, este chico también es una víctima, porque empezó consumiendo y terminó vendiendo. Lo que me aterra es que mi hijo, en un momento, pueda hacer éso. Como toda mamá preocupada y asqueada, en un momento había dicho en los medios de comunicación que, si ella se enteraba quién le vendía droga a su hijo, posiblemente "los mataba". Irrisoriamente, la Justcia Federal exhibió esas declaraciones mediáticas en gráfica y TV, como un elemento suficiente para sospechar que Norma fue quien le disparó en el pecho al menor detenido tras el allanamiento de los agentes. “Fue un momento de desesperación y pregunto ¿qué mamá no hubiese dicho éso?. Mi hijo tenía sueños, proyectos, que se fueron con la droga”.
– ¿La Justicia Federal le inicia una causa por intento de homicidio en base a sus declaraciones en los medios de comunicación?
– Sí, exactamente. Me dicen: “¿Usted dijo ésto?”…era la verdad. Yo lo había dicho en un momento de desesperación, y ellos se agarran de éso para acusarme de que yo intenté matar al menor.
LOS ATENTADOS
El 26 de mayo, la hija de Norma cumplió años. Hacía 4 meses que no salía, quería ir a bailar. Y fue. “Mami, hace mucho que no salgo, quiero ir a una confitería a festejar mis 19 años”, dijo, no muy segura. La madre se mordió la boca. Era todo un desafío, pero no dijo nada. Y la chica salió esa noche. Era sábado.“Yo confiaba de que iba a estar bien, me acosté tranquila. Al otro día me levanté temprano, cerca de las siete de la mañana, veo que entra llorando a la pieza y se encierra. Cuando se tranquilizó me contó: ‘Mami, vos sabés que la custodia no me acompañó y no me fueron a buscar. Cuando salgo del boliche, se bajan dos tipos de una moto, uno se queda arriba. El que se bajó me arrincona y me preguntó por la custodia y me dicen que ‘esto te pasa por salir sin la custodia´". Sus brazos quedaron con moretones. Hizo la denuncia en la Comisaría Tercera. “Intento de robo”, constaron las actuaciones policiales. Nada decía de amenazas. Nunca se supo quiénes la intimdaron a la salida del boliche La Base.
Como se trató de un “intento de robo”, el incidente no se incorporó al expediente judicial de los tribunales federales santafesinos.
“Una vez fui a verla a la Dra. (Griselda) Tessio y el secretario me mostró un cajón lleno de denuncias de madres contra la División de Drogas Peligrosas. ‘Tenemos denuncias todos los días, y esto sigue igual – le dijo el secretario – y agregó: Lo que hay que hacer es ponerle una bomba a Drogas Peligrosas (sic). Nosotros estamos cansados de recibir denuncias y no se hace nada’".
Como no tiene abogados, Norma visita el juzgado federal para averiguar el estado del expediente. En una oportunidad, la otra Fiscal, la Dra. Cintia Gómez, muy enojada le dijo “el juez está enojado con vos, tenemos una cantidad de notas del Director de Drogas Peligrosas (Comisario Mayor Angel Suarez) que dice que vos los llamás para que te hagan de remís, para que te vayan a comprar banana y mortadela… y que le vivís pidiendo plata”. La charla terminó ahí, tensa. “- NO ES ELLA” – NO IMPORTA MATÁLA IGUAL”.
La cuñada de Norma salió rumbo a la escuela a la una de la tarde. Fue con su hijo de ocho meses. El "modus operandi" se repite: paran dos personas en moto. Uno de ellos dice “matála”. El acompañante la mira bien. Ahí estaba, inmóvil, la cuñada de Castaño. “No es ella – dice – es la mujer del hermano de ella”. El otro dice “pero matála igual, si es pariente”. La mujer, con su hijo en brazos, expectante, presenciaba el debate entre los hombres. “Bueno vamos”, dijeron. Se subieron a la moto y se perdieron por la calles de Pompeya. Fue hace apenas unos meses.
– ¿Esto fue denunciado?
– Sí, en Jefatura de Policía, en la División Judiciales, pero no está la denuncia, porque cuando yo pedí las actuaciones para llevárselas al juez, no estaban. Se habían perdido…
Hubo otra señal. En una de las tantas noches que Norma y su esposo Marcelo salieron a buscar a su hijo. Fueron agredidos, tiroteados. Lloviznaba. “Pasamos por el FONAVI, mi marido entra a un kiosco a comprar cigarrillos y yo sigo, hago dos pasos, y me tiran con una (pistola) 9 (milímetros) que pega en la pared. Sentimos la explosión y vemos que venían tres chicos en bicicleta y uno cae. Yo digo ´le pegó al chico´, me cruzo la calle para saber qué le había pasado. Se había caído del susto”.
LAS CARTAS. LOS RECLAMOS
Norma veía que la causa judicial no avanzaba – “no creo en la justicia, dice” – Le envió varias notas al Gobernador Reutemann para que le conceda una audiencia. Nunca la recicbió. En una oportunidad, la secretaria privada del primer mandatario, Verónica Reutemann (su sobrina) le exigió a Norma que aclare por escrito los motivos y los tópicos de su interés para entrevistarse con él. Lo hizo. Así y todo, sigue esperando el llamado desde la Gobernación.
– ¿Antes usted le pidió una entrevista al Ministro de Gobierno, Carlos Carranza?
– Sí, hablé con su secretario privado y le grabé la conversación. Le pedí que el Ministro me atienda. Quería contarle que no era cierto que a mi marido lo habían sacado (de Drogas Peligrosas) porque era drogadicto, que tampoco era cierto que hacía todo esto porque le habían recortado el sueldo en 400 pesos y que mi hijo, efectivamente, tenía un problema de adicción. Nunca recibí noticias. Nunca me recibió Carranza.“
UN LUGAR DE TRÁNSITO
”El 21 de setiembre, cuando se festejaba el día de la primavera, la noticia sacudió a las redacciones de los periódicos: la delegación local de la Policía Federal había incautado tres toneladas de marihuana en un operativo llevado a cabo en las cercanías de la localidad de Manucho, a 40 kilómetros de la capital provincial. Luego, se supo que el peso real de la droga alcanzaba los 1.873 kilos, según consta en el expediente judicial que, ahora, se tramita en los Tribunales Federales de Formosa, más especificamente en Clorinda, una ciudad limítrofe con Paraguay. Para Castaño, Santa Fe, es una de las ciudades por donde más circula droga. "Una ciudad de tránsito permanente". Algo sabe. Su marido, Marcelo, fue un agente antinarcótico durante 18 años. "Santa Fe es un lugar de paso, mucha droga transita, otra queda. Ahora, no sé si ustedes se dieron cuenta pero, a la semana, en Buenos Aires, hacen un procedimiento y secuestran 3.000 kilos de marihuana, ésa marihuana pasó por Santa Fe. ¿Nadie lo sabía? ¿Cuántos camiones más pasaron?”.
– ¿Cree que hay protección política para que existan zonas liberadas en la ciudad?
– …Que hay alguien del Gobierno en ésto, es seguro. Porque sino, no habría tanta impunidad, y la gente de Drogas (Peligrosas) no estaría tan confiada. Si tienen tanta seguridad, es porque hay alguna persona detrás con mucho poder.
– Todavía no consiguió abogado…
– Aún no, seguramente voy a ir presa, se lo digo a mi marido. Nadie quiere agarrar mi causa, no sé si por miedo…
Yo creía que nunca tenía que tener uno porque siempre dije la verdad. Pero ahora sí, porque tengo abierta una causa, como imputada, y como intento de homicidio.
– ¿Cómo está su hijo ahora?
– Ahora está bien. Pero es difícil salir de una adicción. Un adicción no se cura, se trata. Tratamos de apoyarnos mutuamente cuando, a veces, nos “caemos”.
– ¿Piensa que en algún momento le van a ganar por cansancio va a creer que “es una loca” o piensa seguir la lucha?
– Voy a seguir, que le quede bien claro a la gente de Drogas Peligrosas. A lo mejor cuando me ven llorar en un programa de televisión dicen: "llorá, reventá, te vas a cansar…". No me voy a cansar, porque no es sólo por mi hijo. Quero que todo el esfuerzo no haya sido en vano, que algo cambie. Porque si todo esto fue en vano, ahí si me sentiría vencida. Confío en la gente que quiere trabajar y luchar contra la droga. Porque no estamos hablando de cosas menores, estamos hablando de nuestros jóvenes. Mi hijo tenía un sueño, que era ser futbolista. La droga le robó todos los sueños(…)que nadie se meta en la droga y pierdan una oportunidad. Que no pierdan el futuro.
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