"NOSOTROS NO HABLAMOS DE SALIR CAMPEONES"
El pibe es otro afuera de la cancha. Ahí demuestra que de verdad tiene 16 años. Pocas palabras, timidez.
Otro tipo. No parece ni de casualidad el que despejó todo lo que intentaron hacer los australianos en el debut del miércoles. Ni de casualidad. Y menos se asemeja todavía a ese crack que pateó el tiro libre maradoneano al ángulo del arquero australiano que sólo pudo estirarse y hacer más espectacular ese golazo que abrió las puertas para el triunfo.
“Te juro que le pegué ahí. En cuanto vi que el tiro libre era en esa posición corrí a agarrar la pelota. Igual, no me lo iban a sacar porque había practicado en la semana y había andado bien. Y bueno, le di y entró. Fue bárbaro”, dice Ezequiel Garay mientras se ve llover por las ventanas del hotel Scandic Marina Palace, la primera vez desde que comenzó la excursión por Finlandia…
—¿En quién pensaste?
—En todo. En la familia. En mi viejo, Gregorio, que le encanta que juegue al fútbol; en mi mamá, Miriam; en Rosa, mi abuela; en Belén, mi novia; en mi hermanito. En todos. Era un gol en un Mundial, viste?
—¿Te das cuenta que transmitís mucha seguridad desde el fondo?
—A mí me encanta jugar al fútbol. La verdad es que al principio me costó bastante acostumbrarme a jugar con sólo tres defensores. Te queda un montón por cubrir. Pero ahora está bueno, no sé. Parece que tenés más cosas por jugar. Porque cuando salís a buscar al contrario, lo hacés sabiendo que no podés fallar. Es un desafío lindo. Y si hay que reventarla, la reviento. Para eso no tengo problemas.
—Pero afuera hablás bastante menos…
—Y antes era peor. Ahora estoy más suelto. En la Selección me ayudaron mucho con eso. Ahora me suelto más en la cancha y también afuera. Me estoy acostumbrando de a poco a todo esto.
—¿Qué les dio este primer triunfo?
—Tranquilidad. Nosotros no hablamos de salir campeones. Queremos jugar los 7 partidos y ver qué pasa. Ojalá se dé lo del título, obvio. Pero Tocalli ni nos habla de eso. Es más, ahora sólo pensamos en Costa Rica…
—Ustedes saben cómo juegan, ¿no?
—Sí, jugamos un campeonato amistoso en Venezuela en octubre del año pasado y les ganamos 7 a 1. ¡No sabés! Arrancamos perdiendo 1 a 0. Llegamos al vestuario y nos dieron un lavado de cabeza tremendo. Salimos hechos unas fieras y dimos vuelta la historia, je.
—¿Los gritos no molestan, entonces?
—¡Nooo! Al contrario. Nos despiertan. Nosotros nos damos cuenta que a veces o nos confiamos demasiado o no aceleramos por querer hacer las cosas más lindas. Pero creo que es normal todavía. Por la edad, creo. Y Hugo (por Tocalli) nos habla bien y nos pega los gritos en el momento justo.
—¿Ya cumpliste un sueño con el gol?
—Más que un sueño fue una alegría enorme. No lo podía creer por más que me tenía confianza.
—¿Lo festejaste más con alguien en particular, con algún compañero que es más amigo?
—Sabés que no… Creo que eso es lo bueno del equipo. Todos vinieron a abrazarme y seguro que sintieron el gol como propio. Este grupo es buenísimo. Hace mucho que estamos juntos y nos viene bárbaro. No hay celos ni nada de eso. Todos tiramos para el mismo lado y en un plantel, eso es clave.
—Cuentan que ya te miran para la Primera de Newell’s.
—Uy, ¿sabés lo que sería? Pero yo voy despacio. Pienso en este campeonato primero. Después se verá. Lo que sí, cuando paso por donde practica la Primera me muero de ganas de estar ahí, jugando con ellos.
Y se va. Cuenta que sus ídolos son Walter Samuel y Roberto Ayala. Pero confiesa que alguna vez fue 9 de área y que hasta se probó en esa posición cuando llegó a Newell’s. Por eso —ahí está la explicación— no se sintió extraño cuando les clavó ese golazo a los australianos.
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