“NOSOTROS NUNCA VIMOS UN INFORME”, ASEGURÓ EL ABOGADO DE CAPDEVILLA
El juez de Instrucción de San Cristóbal, Aldo Precerutti, sigue sin resolver si la muerte del agente de la Guardia Los Pumas fue “suicidio” ‑como siempre se sostuvo desde esferas oficiales‑ o un homicidio, tal como quedó evidenciado en la autopsia realizada en Reconquista por el médico forense Juan Manuel Maidana, quien, entre otros puntos, sostuvo que el disparo a la cabeza se hizo desde una distancia cercana a los 15 centímetros. Alrededor del caso siguen apareciendo innumerables irregularidades: un juez que nunca llegó al lugar; el cuerpo que se retiró a los pocos minutos de hallado; la bala y la cápsula servida que jamás aparecieron; una prueba de parafina que indicó que Capdevila se habría disparado con las dos manos; inexistencia de fotografías del episodio; un cadáver sin rasguños, pese al estado en que quedó el coche policial, después de dar varios tumbos; la velocidad con la que limpiaron el arma del policía y hasta un intento por plantar a un supuesto testigo, que con el correr de las horas se determinó que era falso, entre otras muchas cosas.
Gustavo Latorre tiene 42 años, se recibió en la Universidad Nacional del Litoral, reside en Vera y ejerce la profesión desde 1991. Las hermanas del policía asesinado acudieron a su estudio horas después de sepultarlo, para interiorizarlo de lo que había ocurrido. No dudó un instante en ocuparse del hecho. Se considera un “amigo” de la familia del ex agente y lo conocía bien a Claudio. “Cuando me vinieron a ver y me informaron sobre los pormenores del hecho, había muchas cosas que no me cerraban y entendí que merecían un seguimiento o aclaración”, acotó, en diálogo con Rosario/12. “Era una persona alegre, divertida, siempre predispuesta. Los que lo conocíamos siempre tuvimos el mejor de los conceptos sobre él; era una persona de bien. Una muestra de su hombría de bien es que no se dejó tentar por nada para mantener su versión, la real, de los hechos, pese a que fue tres veces a declarar al Juzgado Federal de Reconquista”, por el caso de la detención del narcotraficante detenido con 154 kilos de marihuana.
Uno de las cosas que más le sorprendió a Latorre fue el hecho de que “con tanta liviandad o ligereza se les informara a la familia que se trataba de un suicidio, a tan poco tiempo de ocurrido el episodio”, indicó. Ese sábado 6 de agosto, un alto jefe de la Guardia Rural Los Pumas llegó hasta Vera al velatorio, en horas de la tarde y no titubeó en decirles a padres y hermanas de Capdevila que lamentaba “el suicidio”. Hay quienes incluso recuerdan que el comisario hasta llegó a hacer una chanza en el velatorio, sobre la supuesta decisión del agente muerto, por lo cual le pidieron que se retire.
“Había demasiadas cuestiones para tener en cuenta. Había que recordar que Claudio fue clave en el operativo del secuestro de 154 kilos de marihuana en el mes de marzo; la forma como fue encontrado el cuerpo; que tenía su arma en la mano izquierda cuando él era diestro; que en su otra mano tenía su celular con una llamada activada”, indica el letrado, sin ocultar su malestar. “En forma inmediata se comenzaron a tejer hipótesis sobre que Claudio habría tomado la drástica decisión porque había dañado el móvil y que sería sancionado o que andaba en problemas de amoríos; o que había quedado con sus piernas apretadas y no le permitía salir del vehículo y ante el dolor que sentía decidió quitarse la vida. A mí me resultó muy llamativo que nadie de Los Pumas, oficialmente haya informado a la familia sobre lo ocurrido con Claudio. Acá se enteraron a las tres horas del hecho, aproximadamente, por terceras personas, que habían escuchado informaciones radiales”, indicó luego Latorre.
Latorre no trabaja solo en el caso, sino acompañado por el abogado Joaquín Strada, que reside en San Cristóbal, donde se encuentra el expediente. “En principio no había mayores inconvenientes en que Strada hablara con el juez Precerutti, pero todo se fue complicando con el avance de la causa y la repercusión pública que tuvo el caso. Y desde esos días, el juez es reacio a dar cualquier tipo de información sobre las pericias que se realizan o se están realizando”, manifestó luego. “Nosotros nunca pudimos acceder a ningún informe porque el juez jamás lo permitió. Estamos con información nula del expediente, pese a que transcurrieron más de 35 días; pedimos en dos oportunidades que se nos permita acceder, pero el juez no ha resuelto nuestra petición”, indicó finalmente. La falta de información para con los familiares o abogados de la víctima no es solamente del juez, sino también de policías y funcionarios.
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