NOTABLE ACTUACIÓN DE ROMERO EN EL ABIERTO DE ESTADOS UNIDOS.
Al terminar su vuelta, el argentino quedó a tres golpes del líder Jim Furyk (67-66). Muy bueno también es lo que está haciendo Angel Cabrera (72-68), quien también estará en la definición del campeonato.
Eduardo Romero fue, a los 49 años, el hombre del día en la segunda jornada del Abierto de Estados Unidos. Porque salió a jugar bien temprano y cerró una sensacional vuelta de 66 golpes, cuatro bajo el par, con lo que quedó en una inmejorable posición para encarar el fin de semana la definición de este Grand Slam de golf.
Esta tarjeta le permite a Romero sumar 136 golpes (ayer anotó 70) y quedar en la segunda posición, a sólo tres golpes del líder, el estadounidense Jim Furik. También muy bueno fue lo del otro argentino que participa aquí, Angel Cabrera, quien hizo 68 golpes y totaliza 140. Esto quiere decir que tanto Romero como Cabrera, tendrán serias posibilidades de pelear por el título junto a los mejores jugadores del mundo.
Lo de Romero no deja de sorprender. Porque está en un momento de la vida en la que ya muchos piensan, al menos en este exigente circuito profesional, con retirarse y pasarla lo mejor posible. No es su caso. Quiere más y la forma que tiene de jugar le simplifica todo. Porque le pega fácil a la pelota y así asombra día a día. Ya lo había anticipado ayer: “Estoy jugando bien y a la pelota cada vez le pego mejor. Estoy para grandes cosas…”, dijo y casi se le rieron quienes lo escuchaban. Pero hoy dio señales claras de que puede sorprender. Aguila en el par cinco del hoyo uno y después dos bogeys (3, 5) lo hicieron perder posiciones. A esa altura sólo aspiraba a pasar el corte clasificatorio. Pero se embaló en el tramo final del recorrido con tres birdies (10, 12, 13) y casi sin darse cuenta se metió en la pelea del campeonato.
“No mentí. Yo tenía la sensación de que podía jugar una gran vuelta y lo logré. Tuve buenos tiros, pero todavía falta mucho. Quedan 36 hoyos y pese a que aquí están los mejores, yo no me conforme”, confesó a ESPN apenas terminó de jugar.
Atrás suyo finalizó Cabrera. Curiosamente su nivel no era nada bueno hasta este Grand Slam. Pero se agrandó en una cancha que lo favorece por su larga pegada. Bajó el 6 para totalizar uno menos de ida. Un bogey en el 12 lo hizo cuidar cada tanto para poder jugar el fin de semana. Pero dos birdies consecutivos 8el par cuatro del 16 y el largo par tres del 17), lo pusieron con el par total y si se embala, puede aspirar a mucho.
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