NOTABLE AUMENTO DEL CONSUMO DE PSICOFÁRMACOS
Los medicamentos de mayor facturación en el primer trimestre de 2006 fueron los destinados al sistema nervioso central y, sobre todo, los psicofármacos, entre los que se encuentran los ansiolíticos y los antidepresivos, según sostuvo el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), en todo el país.
Por su parte, el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Santa Fe aseveró que los ansiolíticos son los medicamentos de mayor venta y que, dentro de ese grupo, “más que las benzodiazapinas (ansiolíticos) lo que más se expende son los antidepresivos”, sostuvo Alicia Caraballo, secretaria de esa institución, en diálogo con Diario UNO.
La tendencia creciente en la venta de psicofármacos se mantiene desde 2001, y tuvo su pico máximo en 2005, según el Indec. Los especialistas coinciden en que la crisis económico social (cuyo momento más álgido fue hace 5 años) agudizó las condiciones sociosubjetivas que provocaron un sinnúmero de síntomas, que en muchos casos necesitaron de intervención médico psiquiátrica o psicológica.
Alba Bielsa, psiquiatra, psicoanalista y referente de la región centro- norte de la Dirección Provincial de Salud Mental, en diálogo con Diario UNO diferenció que, “como organismo de gestión pública (desde esa dirección) no aparecemos ligados directamente a la prescripción de psicofármacos. De todas maneras, no desconocemos que esos medicamentos han ocupado un lugar que tiene que ver con cierto silenciamiento de los síntomas y hoy más que nunca es eso evidente. Y entendemos que la mayor venta que se observa tiene que ver con la complejización de los problemas de salud mental”, precisó.
INESTABILIDAD Y PRECARIEDAD
La creciente fragmentación y soledad sociales; la movilidad y precariedad laboral; el predominio de una estructura familiar que ya no tiene la misma modalidad de continencia que hasta antes de los 90, y la falta de referentes en lo social, en el marco de la globalización, son causas que explican y determinan esa complejización de las patologías mentales, según Bielsa.
“Hay un sujeto anterior a la intensificación de los procesos de globalización que comienza a producirse a partir de los años 60-70, previo a esta nueva modalidad del capitalismo, que nacía y crecía en un contexto (laboral, social, familiar y geográfico) estable. Ese sujeto conservaba ese contexto durante toda su vida y le ofrecía un esquema de referencia que posibilitaba otras contenciones, si bien tapaba otro tipo de problemáticas. Pero eso hoy sufrió un profundo quiebre –a groso modo– a partir de la globalización; y aparece otro esquema que se caracteriza por la movilidad laboral, por las estructuras familiares que no tienen la solidez de antaño (con padres que se separan, e hijos que viven a la distancia), entre otros cambios. No digo que eso sea malo, no estoy haciendo una calificación moral”, aclaró Bielsa, caracterizando los tiempos actuales.
“Esos profundos cambios en un breve lapso de 20 años afectaron los ideales y los modos de relación; y, en función de ello, se registra un gran crecimiento de ciertas patologías como el pánico, el estrés, las fobias sociales y, sobre todo, la depresión”, remarcó la profesional.
Este contenido no está abierto a comentarios

