“Nuestra civilización hace agua por todas partes”
“El profesor no tiene aquí otra actividad que la de investiga y hablar –permítanme decirlo de buena gana: soñar en voz alta su investigación. Privilegio enorme y casi injusto en el momento en que la enseñanza de las letras se halla desgarrada hasta la fatiga entre las presiones de la demanda tecnocrática y el deseo revolucionario de sus estudiantes”, Roland Barthes. Así comienza Clases. Literatura y disidencia. Irónico, desprejuiciado, ácido, intrépido, crítico, brillante y original; así es el tono de Daniel Link durante sus clases y este libro logra captar la esencia de las mismas.El prestigioso crítico cultural, Daniel Link, es titular de la cátedra de Literatura del siglo XX en la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.); como ensayista publicó Carta al padre y otros escritos íntimos (2002) y Cómo se lee (2003), entre otros; también ha escrito dos novelas. Actualmente se desempeña como investigador y fue, hace algunos años, director del suplemento Radar Libros de Página/12.Clases. Literatura y disidencia (Editorial Norma, 2005) “no es un libro de historia”, como el mismo Link sostiene, sino un “libro de comentarios sobre literatura y cultura del siglo XX” que intenta poner de manifiesto que “nuestra civilización, por todas partes, hace agua”.Con ejemplos que transitan por la cultura pop, pasando por Hesse, Mann, Kafka, hasta la biopolítica, Agamben, el cine de Pasolini, el post-estructuralismo, Walsh, Chandler y Puig, Link recorre el siglo pasado para desmontar los rígidos sistemas de clasificación que han constituido el esqueleto ideológico de los últimos cien años.Clases. Literatuta y disidencia, su sexto libro de ensayos, propone una mirada original sobre los hechos, personajes y teorías de un siglo que comenzó con una “belle époque” –en la que el progreso constituía el motor de la historia- hasta culminar en una desesperada búsqueda de algún punto inamovible que pudiera brindar cierta garantía de sentido. Sentido al que pocas veces se puede arribar, quizás porque se trate sólo de una ilusión sobre la que se asentó el siglo XX.Link traspasa esta ilusión e invita al lector –así como a sus alumnos- a pensar que “no hay sentido” y, por lo tanto, ningún ordenamiento predeterminado. Allí es “donde aparece la posibilidad de oponer al sistema de clasificación la suspensión de toda clasificación, de toda normalización”, y donde se hace posible la disidencia.Algunas anécdotas que rescatamos de sus clases pueden ilustrar el estilo de este singular escritor-profesor: El 11/09/01, a pocos minutos de comenzada la clase, Link nos dijo: “La verdad es que no sé si tiene mucho sentido estar explicando todo esto, mientras allá afuera un avión se acaba de estrellar contra las Torres Gemelas”. En ese momento nadie entendió de qué estaba hablando y algunos pensaron que se trataba de otro comentario ácido y ocurrente de nuestro profesor. Dos horas más tarde, al ver las imágenes de las Torres en llamas, nos dimos cuenta de que el comentario no había sido una nueva provocación, sino que era increíblemente real. O podemos recordar cómo se presentó la primera clase. Entró con paso firme y con una mirada desafiante nos recriminó: “Estoy sumamente ofendido. Acabo de leer en el baño de hombres que Daniel Link es el segundo puto más lindo de la facultad. ¡¡¡De ninguna manera voy a permitir semejante infamia sobre mi persona!!!! -gritó desairadamente- porque yo no soy “el segundo puto más lindo” de esta facultad, sino que soy “el puto más lindo” –aseguró con una sonrisa pícara.Así eran las clases con Link: su intrepidez nos dejaba perplejos. Con él aprendimos que nunca podemos saber cuándo algo es verdadero y cuándo no; su forma de enseñar sembró en nosotros la duda sistemática, el volver continuamente a preguntarse por los fundamentos de todo, el no estar nunca seguros de nada más que de la necesidad profunda y constante de crítica y análisis. Quizás porque ningún sentido sea definitivo.Clases. Literatura y disidencia rescata este espíritu y reúne en casi doscientas hojas, dignas de ser releídas, las principales temáticas y autores que permiten reflexionar sobre el siglo pasado y el venidero.Si bien se tratan de clases universitarias – o porque justamente lo son- éste no es un libro para lectores cómodos que buscan frases hechas y problemas resueltos en las páginas que se deslizan entre sus dedos, sino que se trata de una provocación constante, de una invitación tentadora hacia aquéllos que disfrutan reflexionando con un espíritu crítico y trasgresor sobre las condiciones políticas, artísticas y sociales que confluyen en una época determinada.Hijos de un siglo que fue escenario de los mayores horrores de la historia, como el nazismo e Hiroshima y Nagasaki, no podemos dejar de indagar y cuestionar los cimientos filosóficos, ideológicos y culturales que forjaron la promesa de un mundo mejor, pero que también hicieron posible la célebre frase de Goya: “los sueños de la razón engendran monstruos”. Ante esta realidad, Link recuerda al Borges de “La biblioteca de Babel” (1941): “Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno”. Y, en definitiva, Clases. Literatura y disidencia propone la construcción de ese cielo al que todos aspiramos, “aunque no sea el lugar para nosotros”.Para aquellos que les interese profundizar en los artículos periodísticos de Daniel Link, el escritor cuenta con un interesante sitio web: linkillo.blogspot.com.
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