NUEVA FRUSTRACIÓN PARA EL PARQUE TECNOLÓGICO
El año que termina se lleva una nueva frustración para las aspiraciones de normalización del Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC). La Cámara de Diputados de la Nación se quedó sin quórum en su última sesión del año, en la que tenía como último tema de la jornada la consideración del proyecto de ley sin el cual el Conicet no puede normalizar su participación en la sociedad.
De esta manera, se cierran cuatro años de fracasos consecutivos en los que la norma no alcanzó siquiera la media sanción de la Cámara Baja. El proyecto original fue presentado en noviembre de 2000 por los entonces diputados nacionales Jorge Obeid, Carlos Iparraguirre y Oscar Lamberto, pero perdió estado parlamentario porque nunca fue aprobado.
La nueva versión fue presentada por Lilia Puig de Stubrin en mayo de 2003, y su paso por las comisiones de Ciencia y Tecnología y de Presupuesto de la Cámara Baja sacaron a la luz serios problemas en el origen de la sociedad, disputas cruzadas con la Nación y una nueva frustración, ya que el proyecto de ley vuelve a perder estado parlamentario.
La iniciativa llegó al recinto con un despacho de la comisión de Presupuesto que sumó 26 firmas, de las cuales 4 fueron en disidencia: la del santafesino Julio Gutiérrez (PJ), Juan Manuel Urtubey (Salta), Luis Cigogna (Buenos Aires) y Patricia Fadel (Mendoza).
En su momento, el diputado Gutiérrez pidió varias postergaciones al proyecto, porque entendía que el texto, que promueve que el 51% de las acciones de la sociedad pase a manos del Estado nacional en proporción al capital aportado por el Conicet, no se condice con la iniciativa promovida desde la UNL y por la provincia de Santa Fe.
Sin embargo, el texto alternativo promovido por el rectorado de la Universidad para ratificar la conformación original del PTLC, firmado por Eduardo Giménez Lassaga, nunca fue adoptado por legislador alguno, y sólo quedó como una opinión sin injerencia en el trámite parlamentario.
Un fracaso previsible
Sin la ley, el PTLC no puede formalizar la participación del Conicet, que es la espina dorsal del proyecto, ya que sin aporte científico carece de sentido. El emprendimiento está entrampado entre las pretensiones del secretario de Ciencia y Técnica de la Nación, Tulio del Bono, -quien reclama la mayoría accionaria- y las aspiraciones del gobierno de la provincia.
En términos parlamentarios, Lilia Puig de Stubrin (UCR) y Hugo Marconato (PJ) se cuentan entre los santafesinos que coinciden en que el proyecto es viable en tanto reconozca las pretensiones nacionales. La disidencia de Gutiérrez encabeza una posición representativa del gobierno provincial, pero en franca minoría entre todas las bancadas del parlamento.
Sin un diálogo entre el Ejecutivo santafesino -Obeid fue uno de los impulsores del Parque- y la presidencia Nación para buscar un sustento político a la posición de Gutiérrez y la UNL, la iniciativa es una y otra vez un fracaso previsible y el PTLC sigue estancado o con desarrollos parciales.
Además, la pretensión santafesina debe enfrentar otro escollo importante. La Sindicatura General de la Nación notificó en las últimas horas al Conicet que su participación en el PTLC debería estar adecuada al capital que aporta, lo que avala a la Nación en su pedido de contar con el 51% de las acciones o reclamar que la provincia, el municipio y el sector privado hagan más inversiones para sustentar sus pretensiones.
Si bien la resolución de la Sigen no es vinculante, el organismo de contralor ha dejado un nuevo escollo administrativo que debilita la posición santafesina y condiciona aun más el futuro legal del PTLC.
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