NUEVA ORLEANS ES UN INFIERNO Y LOS MUERTOS LLEGARÍAN A 10 MIL
Hay aún mutismo oficial sobre a cuántos mató el Katrina, pero el senador republicano por Louisiana, David Vitter, alertó ayer en la capital Baton Rouge que podrían ser “más de 10.000” en ese estado, cifra inédita para un desastre natural en el país y en casi todo el mundo. La gobernadora estadual, Kathleen Blanco, había anticipado el miércoles que serían miles, una vez que bajen las aguas. Por ahora, oficialmente hay sólo 150 y en el vecino estado de Mississippi, dijo el gobernador Haley Barbour, para quien podrían ser muchos más.
En Nueva Orleans, mientras llovían las críticas al presidente George Bush por la falta de previsión, ineficacia e insuficiencia de las tareas de socorro, 20 mil personas seguían apiñadas en el estadio Superdome, sin agua ni comida suficientes y donde se denunciaron hechos de espanto: la violación de una niña de 7 años y un niño de 8, un suicidio y un nivel de suciedad y excrementos a la altura de de las rodillas.
“Hubo gente violada aquí, asesinada. Tuvimos motines”, dijo un policía a France Press. Otro testimonio refirió el suicidio de un hombre que “no lo soportó, parece un campo de concentración”. Uno más, señalaba el cadáver de una mujer en su silla de ruedas y cómo las madres rasgaban de suciedad los pañales de sus bebés para volver a usarlos. “Ni a perros se trata así”, se quejaban y lloraban.
Fuera del estadio, además de saqueos y gente armada en autofedefensa en el Barrio Francés, deambulan borrachos y hay bebés abandonados. “Un infierno”, describió un cronista local.
Bush admitió que la tarea fue “insuficiente” y los resultados, “inaceptables”, al hablar cuando bajó del Air Force 1 en Mobile, Alabama, otro estado golpeado. Pero, pese a las críticas, expresó que no traería soldados desde Irak porque “tenemos todos los recursos para hacer frente simultáneamente a la guerra en Irak y las operaciones de rescate y mantenimiento del orden” en la zona. Tuvo frases como: “”La buena noticia es que de este caos surgirá una fantástica costa”. Y al final del día, antes de irse, prometió que la tragedia “va a requerir la atención de este país por un largo período de tiempo”.
El militar a cargo de coordinar la ayuda se atajó de las críticas. “Si fuera fácil ya lo hubiéramos hecho”, dijo Russel Honore, a cargo de 90.000 hombres. Pero Nueva Orleans y alrededores era un caos y todo se agravó con un incendio y una explosión. Según un policía, estallaron vagones con material peligroso (no se sabe cuál) en la estación de trenes de la ciudad hundida, que tardará 80 días en emerger, se estima.
La prensa le pegó duro a Bush por falta de liderazgo y previsión. La región había pedido fondos para reforzar sus defensas y no se aprobaron, pero otros estados menos urgidos sí recibieron.
La organización Greenpeace condenó a Bush por subordinar su gestión a grupos petroleros y desoír el alarma sobre el cambio climático. Y el líder demócrata de derechos civiles Jesse Jackson dramáticamente reclamó ayuda para la comunidad negra. “Son gente pobre, son gente negra —dijo— ganan menos de US$ 8.000 al año (hacen falta más de 9.000 en EE.UU. para no ser pobre) y “no tenían posibilidad de dejar sus casas ante la inminencia del huracán”. Y calificó la visita de Bush como “ceremonial”.
La evacuación del delta del Mississippi, caótica, de más de un millón de personas, es la mayor en EE.UU. desde la Guerra Civil (1861-65), más grande en números que la de 1906 por el terremoto de San Francisco o la de 1930 por la Gran Depresión.
Dejan atrás cadáveres flotando, falta de comida y agua, sin centro de distribución, en donde los víveres llegan en desorden por helicópteros y provocan peleas. “Para asegurar menos violencia debemos hacer llegar alimentos a la gente”, dijo ayer Bush mientras se acercaba a abrazar a dos niñas negras.
Además de las pérdidas humanas, un grupo empresario de Gestión de Riesgo estimó que los costos económicos podrían llegar a US$ 100.000 millones, cuatro veces más que lo que causó el huracán Andrew de 1992. Minerals Management Service, un órgano oficial, informó que 88,5% de la producción normal estadounidense de petróleo crudo en el Golfo continuaba ayer paralizada. Muchos países (europeos, Canadá, Venezuela) ofrecieron petróleo a EE.UU. y la Agencia Internacional de Energía, como solicitó Washington, pidió a sus socios recurrir a sus reservas estratégicas para superar estrecheces de oferta, lo que dio un respiro a la reciente suba de precios.
Por la tarde, el Congreso votó un paquete especial de US$ 10,5 mil millones para víctimas del huracán y zonas devastadas.
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