NUEVAS EXIGENCIAS DEL FMI DEMORAN EL ACUERDO
Pese al optimismo que transmitieron anteayer la Casa Rosada y el Ministerio de Economía sobre un inminente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), hasta anoche la negociación con el organismo seguía abierta y con nuevos frentes de discusión.
Según distintas fuentes oficiales, el Fondo reabrió ayer temas que durante la semana se creían agotados, como cuál será el nivel de superávit fiscal primario que el país deberá cumplir en los próximos años y la compensación a los bancos por los amparos judiciales que les hicieron devolver ahorros atrapados en el corralón según el dólar libre.
Básicamente, el organismo multilateral tiene serias dudas sobre las posibilidades de la Argentina para hacer frente a la deuda con los acreedores privados, que orilla los US$ 70.000 millones. El Fondo entiende que con un superávit del 3% del producto bruto interno el país no podrá asumir sus compromisos si no es con una gran quita, de allí que volvió a poner en discusión las proyecciones fiscales que se habían hecho para los próximos tres años.
“Hay presión para subir el superávit fiscal, pero nosotros no podemos movernos del 3% bajo ningún punto de vista. No es una decisión arbitraria, es a lo que podemos comprometernos después de una década de déficit sostenido”, dijo una calificada fuente de Economía que sigue muy de cerca las negociaciones.
Además, admitió que la misión que se encuentra en el país volvió a la carga para pedir que se compense a los bancos por la pérdida de divisas que les produjeron los amparos judiciales contra el corralón. “Lo que se había acordado en principio era la compensación por la indexación asimétrica (CVS v. CER) y el tema se daba por cerrado, pero ahora hay dudas”, dijo.
Para el Gobierno, las próximas 48 horas son vitales. Ayer, una fuente de la Casa Rosada con llegada directa al Presidente señaló que si para el lunes no había una señal concreta de que el acuerdo es una realidad, la Argentina está decidida a no pagar el vencimiento con el FMI que expira el martes por US$ 2900 millones.
Pegados al teléfono
En el Palacio de Hacienda, en tanto, dijeron que la situación era de “tensa espera” ya que el Gobierno aguarda alguna definición por parte de la misión negociadora del organismo que encabezan John Dodsworth y John Thornton.
Aun así, tanto en la Casa de Gobierno como en el equipo económico seguían confiando en que el Fondo se expida durante las próximas horas y conjeturaban que podría ser, incluso, antes de pasado mañana. “Las cosas están demasiado calientes como para estirarlas, hoy hubo comunicaciones permanentes y mañana llega otro integrante del Fondo para ayudar en las definiciones. Hay voluntad de acuerdo”, consideró uno de los informantes.
Pese a los buenos augurios que abrigan en el Gobierno, la fuente del Ministerio de Economía admitió que la oferta que se les hará a los tenedores presenta puntos oscuros entre los técnicos del FMI que no terminan de aceptar la propuesta que la Argentina le quiere presentar a sus acreedores en la Asamblea Anual del Fondo, que se realizará en Dubai en los Emiratos Arabes Unidos, el 23 de este mes.
En ese sentido, para hablar sobre cómo honrará la Argentina su deuda con los tenedores de títulos, llegó ayer en visita relámpago el titular de la Comisión de Finanzas del Parlamento italiano, Giorgio La Malfa que, junto con el embajador Roberto Nigido fueron recibidos por Lavagna.
“No hemos hablado de cuál es el superávit que se compromete tener la Argentina. El interés del acreedor es que su deudor crezca para que pueda pagar, por eso alentamos el crecimiento de la Argentina”, dijo La Malfa, que llegó en nombre de los 400.000 tenedores de títulos argentinos que invirtieron 14.000 millones de euros en los bonos declarados en default en diciembre de 2001 (más información en la página 3).
Cerca del Presidente, un informante confirmó anoche que en las últimas horas recrudecieron las presiones desde distintos sectores por tres temas específicos: la propuesta para los acreedores privados, la suba de tarifas y la compensación a los bancos.
Fue el propio Néstor Kirchner el que ayer fue el primero en mostrar señales de que las negociaciones aún estaban abiertas. “El Fondo Monetario no tiene que estar haciendo lobby para determinados grupos empresariales”, dijo, al tiempo que fuentes oficiales adujeron que estaba haciendo referencia a la presión que recibe el Gobierno para compensar a los bancos.
“El Gobierno no va a aceptar ningún cronograma que menoscabe la dignidad de los argentinos. No vamos a aceptar compromisos de aumentos de tarifas”, manifestó el Presidente en Chubut.
En realidad, en el documento que está redactado y sobre el que se siguen haciendo modificaciones, la Argentina aceptó incluir compromisos sobre acciones que instrumentará y que desembocarán en aumentos tarifarios, aunque es cierto que consiguió no tener que detallar un cronograma de subas y tampoco de porcentajes.
Si bien los informantes admitieron que se siguen incluyendo cambios, fueron tajantes con respecto a las tarifas al señalar que no es un punto posible de modificación.
En cambio, lo que el Fondo quiere que sufra modificaciones es la pauta de superávit fiscal del 3 por ciento para este año.
Machinea y De la Rúa
Sobre ese punto, Kirchner dijo que el Gobierno “va a fijar el 3% de superávit para no caer en lo que le pasó a (José Luis) Machinea y (Fernando) De la Rúa (…) Para 2005 y 2006 planteamos que quede abierto, que se mire el crecimiento, la pobreza, la inversión, la relación con los acreedores. El superávit puede subir, bajar o quedar igual”, consideró, aunque mientras él se encontraba en el sur del país, en Buenos Aires las cosas intentaban cambiar de rumbo.
Lavagna y su equipo vienen siendo repetitivos con las prioridades de pago que tendrá esta gestión: primero los Boden “porque son parte de la solución de la crisis y no del problema”; en segundo lugar, los organismos internacionales para que la Argentina no pierda su status de acreedor privilegiado, y tan solo en tercer lugar, el pago de la deuda.
A diferencia de los anteriores acuerdos, donde el Fondo Monetario prestaba un monto determinado (como fue en el blindaje) y al mismo tiempo refinanciaba los intereses, esta vez, y con el pretexto de querer disminuir la exposición en nuestro país, el organismo le exige a la Argentina que, durante los tres años que dure el compromiso, cancele los intereses con los organismos (FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo), que suman aproximadamente US$ 2500 millones.
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