NUEVAS PISTAS EN LA INVESTIGACIÓN DE LA CONEXIÓN LOCAL
La Policía bonaerense ya investigaba a diplomáticos iraníes antes del atentado de 1994 contra la AMIA, del que hoy se cumplen 9 años. La revelación surgió de unos viejos papeles de la causa instruida por el juez federal Juan José Galeano, quien ahora pidió informes al ministro de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, para corroborar todos esos datos.
La novedad puede complicar a los ex policías bonaerenses sentados en el banquillo de los acusados del juicio oral y a la espera de una próxima sentencia. Y se suma al reciente descubrimiento de una serie de llamados telefónicos realizados desde un mismo número de Puerto Iguazú al entorno del ex comisario Juan José Ribelli en los días previos y posteriores al atentado.
Entre las montañas de papeles acumulados en la causa AMIA hay dos informes producidos por “Inteligencia Lanús/Alte. Brown” (sic) de la Bonaerense del 27 y 29 de mayo de 1994, es decir 50 días antes del atentado. Lanús fue el destino que tuvo Ribelli antes de ser pasado a Sustracción de Automotores, en Vicente López. En ambos destinos habría extorsionado a Carlos Telleldín, el reducidor de autos que en 1996 lo señaló como a quien le entregó la camioneta usada como cochebomba.
Lo curioso es que las tareas de inteligencia de la Bonaerense fueron iniciadas pocas semanas después que se detuviera en Ezeiza con un pasaporte falso al iraní Khalil Ghatea. Esto ocurrió el 4 de abril del 94, cien días antes del atentado. Y más curioso todavía es que uno de los dos inspectores de Migraciones detenidos en la causa contra Ghatea, Horacio Moreno, fue alojado muy lejos de Ezeiza, en la Brigada de Investigaciones II de Lanús, de la que Ribelli era su jefe de operaciones y en la que el segundo jefe era otro policía sospechado, Alejandro Burguete. Demasiadas coincidencias.
El colmo del descubrimiento —detectado primero por los abogados de la AMIA— fue que Ribelli estaba autorizado por la Jefatura para retirar de la SIDE escuchas telefónicas realizadas en la causa contra Ghatea, iniciada en el juzgado federal de Lomas de Zamora a cargo de Alberto Santa Marina e incorporada luego como causa anexa a la de la AMIA. Esto se supo cuando el sucesor de Ribelli en Sustracción de Automotores recibió algunas desgrabaciones y pidió informes porque no existían constancias que en esa dependencia debiera investigarse un caso de terrorismo.
Hasta ahora había sospechas en la causa de que diplomáticos iraníes eran investigados desde antes del atentado por la SIDE. Así surge de unas órdenes de escucha telefónica a líneas vinculadas a la Embajada de Irán y a su ex agregado cultural, Mohse Rabbani. Y hay quienes especulan que la “célula dormida” terrorista se les fue de las manos a los espías, lo que en cierto modo explicaría las irregularidades detectadas luego en la participación de la SIDE en la causa, ventiladas actualmente en el juicio oral con el beneplácito de Ribelli.
Pero lo que no se sabía era que también la Bonaerense, o dependencias en las que Ribelli tuviera influencias, seguía a los iraníes antes del atentado. Los supuestos informes policiales refieren a las reuniones que diplomáticos iraníes mantuvieron en la mezquita Al Iman y la Asociación Argentina Islámica, ambas en Cañuelas.
Por esta razón es que Galeano pidió informes a Cafiero, sobre las investigaciones realizadas por la Policía provincial. Al juez le interesan desde “oficios a juzgados, fiscalías y organismos de seguridad e inteligencia, como así también las comunicaciones internas de la Fuerza”. Pero Galeano quiere saber también “los motivos que dieron origen a dichas investigaciones”, qué personal fue afectado a esa tarea y dónde funcionaba en 1994 la misteriosa dependencia “Inteligencia Lanús/Almirante Brown”.
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