NUEVAS PRUEBAS PODRÍAN COMPLICAR A LAS DETENIDAS POR LA DESAPARICIÓN DE LA DOCENTE EN TUCUMÁN
Los peritos lograron encontrar en las últimas horas rastros de sangre en el auto de las dos sospechosas detenidas por el caso de la docente desaparecida desde el lunes de la semana pasada en la provincia de Tucumán. De todas maneras, los expertos todavía no detallaron si las mimas son humanas o pertenecen a Beatriz Argañaraz (45). El hallazgo se produjo anoche en un peritaje al Ford Orion de Susana Acosta, y de transformarse en una nueva prueba, esto complicaría la situación de las dos detenidas. La fiscal habría comenzado también a indagar sobre la relación que tenían la docente y el hombre con quien vivía, Julio Navarro.
Según la prensa tucumana, se trata del indicio más fuerte en estos diez días que lleva desaparecida la docente. La sangre se encontró en el asiento trasero y en el baúl del auto. La Policía también revisó el vehículo con un perro entrenado, pero no detectó nada que hiciera presumir que Betty estuvo en ese auto. Pero luego se descubrió la sangre, y además, en el baúl, cabellos rubios y negros. La Justicia ordenó la pericia luego de confirmar que las mujeres realizaron un misterioso viaje el lunes 31, día en el que desapareció Argañaraz. La Policía averiguó que las ex religiosas siempre cargaban GNC en la misma estación.
La fiscal que investiga la desaparición y que sigue una hipótesis que vincula a las dos ex monjas, allanó ayer la estación de GNC. La fiscal Adriana Giannoni constató que las imputadas cargaron combustible en su Ford Orion el día que desapareció la maestra, a las 15.42. Y que volvieron a hacerlo el martes 1 de agosto a las 3.22, menos de 12 horas después. Las ex monjas tenían una tarjeta de puntos de un programa de fidelización de clientes de la estación de servicio. Se supo también que la primera vez cargaron 13 pesos de combustible y la segunda 6. El sistema arrojó otra información: la frecuencia mínima de recarga de estas clientas era de dos días y la máxima de cinco.
Los investigadores tratan ahora de establecer hacia dónde fueron las imputadas (y por qué) para necesitar una recarga en tan poco tiempo. La fiscal secuestró en la estación varias bolsas de residuos, ya que un empleado dijo haber visto a una de las ex monjas tirando papeles y otros elementos. La mañana que desapareció, Betty iba camino de la escuela donde enseña, pero antes debía pasar por el departamento en que conviven las ex monjas Susana Acosta y Nélida Fernández. La primera tuvo, a las 7.08, la última comunicación por celular —un mensaje de texto— con la maestra desaparecida.
Un examen médico descubrió lesiones en los cuerpos de las mujeres y por eso se ordenó las detenciones. Su departamento fue allanado y el jardín de la casa de fin de semana que tienen en El Cadillal fue excavado, pero no se encontró nada. A nueve días de la desaparición, la Policía siguió rastrillando toda la Provincia. Sus seis hermanos, en cambio, concentraron los rastrillajes paralelos que iniciaron el sábado, en el lago y los alrededores del dique El Cadillal, a unos 30 kilómetros de la capital. En esta búsqueda contaron con la colaboración de autos y empleados de una remisería y de una asociación de motociclistas.
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