NUEVE NIÑOS MUERTOS AL ESTALLAR EXPLOSIVO EN EL SUR DE IRAK.
Nueve niños perecieron al estallar un explosivo que estaban manipulando en la provincia de Missan, en el sur de Irak, anunció un portavoz de la ONU.
“Hemos recibido un informe según el cual nueve niños murieron y otros siete resultaron heridos el lunes en la provincia de Missan como consecuencia de una munición (explosiva) que manipulaban”, declaró en una conferencia de prensa David Wimhurst, portavoz de las Naciones Unidas en Basora, en el sur de Irak.
“Esta tragedia confirma el serio peligro que representan (los explosivos)
en Irak” tras la guerra que emprendió la coalición británico-norteamericana y que el 9 de abril condujo a la caída del régimen de Saddam Hussein y a la toma de Bagdad, añadió el portavoz.
Kathryn Irwin, una portavoz de la Unicef, señaló por su parte que el
explosivo que estalló era un obús iraquí.
“Hay miles de armas en Irak”, declaró Irwin a la AFP.
El ejército británico, que controla la región, localizó en la provincia de
Missan 350 lugares donde había artefactos explosivos, entre ellos 230 que han sido ya neutralizados, según el comandante Camron Day, que no precisó el lugar exacto donde se produjo la detonación.
“Esta explosión tuvo lugar en una instalación que el ejército británico no
puede ubicar”, declaró el militar.
Numerosas organizaciones no gubernamentales han puesto en marcha durante las últimas semanas campañas de prevención principalemente dirigida a los
niños.
El jefe de la misión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR),
Andres Kruesi informó que desde el final de la guerra, unas cincuenta
personas, principalmente niños, han sido ingresadas en los hospitales de la ciudad de Basora por heridas causadas al explotar munición abandonada.
Kruesi añadió que los muertos son enterrados directamente. “Muchos no
llegan nunca al hospital (…) Seguramente hay muchos más casos” de heridos, afirmó el responsable del CICR.
Kruesi reprochó al ejército británico que no se movilice lo suficiente para
desactivar explosivos.
“Los soldados iraquíes han dejado tras ellos miles de armas, municiones,
obuses y cohetes que no han estallado. Hallamos auténticos arsenales en las escuelas, los jardines de infancia, y los terrenos de juego”, explicó la
portavoz del CICR Isabelle Bourgeois.
“Se producen accidentes todos los días. Los niños no tienen ninguna
consciencia del peligro, juegan con detonadores o desmontan un obús para sacar
la pólvora y prenderle fuego”, añadió la portavoz.
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