NUEVO ROUND EN LA POLÉMICA MUSTAFHÁ-LAGNA
Estimado
Sr. Diputado
Jorge Lagna:
De mi mayor consideración:
Me he visto gratamente sorprendido por la elevación en el tono del debate puesta de manifiesto en sus últimas declaraciones y por la profundidad y sutil agudeza de sus observaciones al percibir, según su sagaz clarivisión, mis supuestas intencionalidades políticas.
Efectivamente, Sr. Legislador, en mi accionar hay una componente política, desde el momento en que todo acto humano la contiene, según ya lo habían establecido los antiguos filósofos griegos al afirmar que el hombre es un animal político, por estar enmarcado en una polis (del griego, ciudad), en un límite, un horizonte que lo contiene y en el que se desenvuelve.
La interpretación suya con la que tal vez no coincidiré, es con aquella acepción peyorativa del término política, al que muchos individuos que la ejercen han contribuido lamentablemente a denostar, luego de servirse de ella para beneficio personal, usufructuando el mandato otorgado por el pueblo para crear una corporación enquistada en el poder que recurre sistemáticamente al clientelismo político, a la compra del honor de los ciudadanos canjeando su necesidad por pingües dádivas, a la manipulación electoralista de las leyes en provecho propio, al incumplimiento en la gestión pública y a innumerables iniquidades más, en las cuales seguramente tanto usted, como las eventuales agrupaciones políticas a las que pertenezca, no participará y rechazará de plano.
Sepa Ud. disculpar mi evidente “miopía intelectual” y expresiones descuidadas. Espero con el tiempo y la experiencia adquirir la sabiduría y conocimiento que Ud. detenta al hacer un uso tan delicado del idioma, al emplear una tan cuidada redacción y esmerada construcción gramatical, evidenciada en tan exquisitas expresiones tales como “turcos en la neblina”, “la máquina deja mucho que desear”, “se traga la curva”, “descubrir de grande el filón”, “lo perdió la niebla y la curva”, “agarró el mazo y empezó a dar”, y “le pegué a nivel de flotación”. ¡Qué sutileza superlativa!.¡Qué supina delicadeza!. ¡Qué envidiable elevación del tono del debate! .
Estimado Lagna, celebro su habilidad para desenmascarar los oscuros intereses que me mueven a reclamar para los ciudadanos y empresas damnificadas la justa reparación de un daño totalmente evitable y sólo hecho posible por el abandono y la desidia estatal. Lamento carecer de su mismo agudo espíritu crítico para poder barruntar que en su accionar no haya absolutamente ninguna intencionalidad política (en la acepción negativa del término que Ud. emplea), que Ud. está movido exclusivamente por el elevado ideal de dar a luz la verdad, y de ilustrar y alertar a la ciudadanía sobre los peligros que sobre ellos se ciernen al intentar hacer valer sus derechos. Mi limitada percepción jamás podría llegar a pensar que sus dichos provienen de algún mandato más elevado y que no surgen de su propio y libre pensamiento. Nada de esto llegaría a mentalizar desde el momento en que sabemos de su genuino actuar por su idoneidad hecha notoria en la prolífica labor legislativa por todos conocida y que lo han proyectado al reconocimiento público (otros legisladores necesitan emitir diatribas por encargo para hacerse conocer).
Permítame concluir, haciendo mías algunas de sus esclarecedoras palabras: “los argentinos precisamos de sabiduría, de prudencia, de responsabilidad”.
Por favor, Sr. Lagna, ¡siga iluminándonos con esos atributos con los que Ud. ha sido tan generosamente agraciado!.
Es que a los argentinos,”demasiado mal nos ha ido con los especuladores, los improvisados, los aventureros…… “.
Atentamente,
Ing. José Mustafhá
DNI 13.190.433
Este contenido no está abierto a comentarios

