NUEVOS ALLANAMIENTOS EN EL CASO DE LA MAESTRA DESAPARECIDA EN TUCUMÁN
Tras la prisión preventiva dictada ayer contra Nélida Fernández y Susana Acosta, las dos ex monjas acusadas en la causa por la desaparición de Beatriz Argañaraz, y luego de saberse que la hija adoptiva de una de las sospechosas podría complicar con su testimonio la situación de ambas, la Justicia ordenó extraer muestras de sangre a la madre y a una hermana de Betty para realizar un estudio comparativo de ADN con los restos de sangre descubiertos en las pericias al departamento y el auto de las imputadas. Asimismo, este mediodía la fiscal encabezaba un allanamiento a una casa en las afueras de la capital provincial, en el barrio Villa Angelina, que pertenece a una cuñada de Nélida Fernández.
El juez aseguró esta mañana que hay elementos que comprometen seriamente a las acusadas. Alfonso Zóttoli, sin dar demasiados detalles, dijo que Fernández y Acosta serán alojadas en una prisión; en tanto la hija adoptiva será internada de manera provisoria en el convento de las Hermanas Adoratrices hasta que se resuelva si la somete a pruebas psicológicas, tal como pidió la fiscal Adriana Giannoni, quien actúa en la causa. “Después de haber analizado los elementos del caso, consideré que las imputadas privaron de la libertad a la víctima, pero no surge hasta ahora que pueda hablarse de ocultamiento”, explicó Zóttoli.
Acosta y Fernández serán trasladadas a la unidad penitenciaria de Banda del Río Salí, situada a unos 10 kilómetros de la capital tucumana. Y la semana próxima el juez podría ordenar una pericia psicológica para la hija adoptiva de Fernández. La fiscal considera clave la medida ya que, según declararon dos maestras de la chiquita, habría sido testigo del presunto ataque cometido por su madre contra la docente, del cual también habría participado Susana Acosta. Hasta el momento la principal hipótesis sigue siendo el móvil vinculado a diferencias laborales entre Argañaraz y Acosta, compañeras del colegio Padre Roque Correa.
Los investigadores creen que Betty fue asesinada en el departamento de las ex monjas. Presumen que el cuerpo habría sido sacado de allí en una valija en la que se detectaron manchas compatibles con sangre. En el marco de la puerta del baño también se hallaron restos de sangre humana. Y en las piletas de la cocina, el lavadero y el baño había restos compatibles con sangre que se preservaron para hacerles pruebas de ADN (identidad genética) y así confirmar si es la de la maestra. Otras manchas compatibles con sangre humana se descubrieron en una campera de la nena, quien con su testimonio podría complicar seriamente la situación de su madre adoptiva y la pareja de esta.
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